En abril de 2025, Cámara Valencia incorporó Mediterráneo Culinary Center a su área de formación. La escuela, con más de 25 años de trayectoria, mantiene sus ciclos de cocina, dirección de cocina y dietética, pero ahora forma parte de una estructura que conecta la enseñanza con las necesidades de las empresas. Yolanda Lera, subdirectora del centro, explica cómo se trabaja esa conexión: desde cocinar para comensales externos hasta aprender a gestionar un servicio bajo presión.
Hay una mañana a la semana en la que los alumnos de segundo de Dirección de Cocina tienen que demostrar que saben algo más que preparar un buen plato. Cada jueves diseñan un menú, organizan los equipos, cocinan y atienden a comensales que vienen de fuera de la escuela. No es una simulación entre compañeros: tienen que servir a tiempo, explicar lo que han preparado y responder a las preguntas de quienes se sientan a la mesa.
Cuando visito Mediterráneo Culinary Center, los estudiantes están preparando uno de esos servicios. En la cocina se trabaja contra el reloj y cada equipo tiene sus responsables. Unas semanas unos alumnos asumen el papel de jefes de cocina y otras les toca a sus compañeros.
«Aquí también se trata de cómo sirven, cómo preparan, cómo explican y cómo defienden lo que han hecho», cuenta Yolanda Lera, subdirectora del centro. La escuela invita a profesionales de la gastronomía, periodistas, divulgadores y personas relacionadas con el sector para que los alumnos reciban opiniones que les sirvan de cara a su futuro laboral.
La dinámica tiene una dificultad añadida: los estudiantes pueden encontrarse con un cambio de última hora. Si entre los comensales hay alguien con intolerancia al gluten o que no puede consumir lácteos, tendrán que adaptar el menú. La idea es que aprendan a reaccionar ante situaciones que también aparecen en una cocina profesional.

De la cocina al negocio: una escuela conectada con las empresas
Cámara Valencia adquirió Mediterráneo Culinary Center en abril de 2025 y lo incorporó a su área de formación. La operación responde a una idea que Lera repite durante la conversación: una escuela de Formación Profesional no puede trabajar de espaldas a las empresas que después contratarán a sus alumnos.
«Cámara es la casa de las empresas», resume. Y esa relación, explica, marca la diferencia en la manera de organizar la formación. El objetivo no es únicamente que el alumnado consiga un título oficial, sino que sepa desenvolverse en un puesto de trabajo y entienda qué necesita el sector.
La oferta incluye el Grado Medio en Cocina y Gastronomía, los grados superiores en Dirección de Cocina y Dietética, y programas de especialización dirigidos tanto a quienes quieren empezar en el sector como a profesionales que necesitan actualizar sus conocimientos.
Entre estos últimos están los cursos de técnico especialista en técnicas culinarias y pastelería profesional, de seis meses de duración y con un enfoque práctico. Son una alternativa para quienes trabajan y no pueden comprometerse con dos años de formación reglada. También permiten especializarse a personas que llevan tiempo en hostelería y quieren avanzar profesionalmente.
Lera pone ejemplos de la diversidad de quienes se acercan a estos cursos: desde profesionales que necesitan mejorar su técnica para optar a otro puesto hasta personas que quieren abrir un negocio de pastelería y prefieren aprender bien las bases antes de hacerlo. Incluso han pasado por las aulas futbolistas profesionales que querían aprender a cocinar antes de marcharse a vivir al extranjero.
La escuela también adapta programas para empresas. Un restaurante puede solicitar formación sobre una técnica concreta de arroz, mientras que otra compañía puede plantear una actividad en la cocina para trabajar el liderazgo, la comunicación o la adaptación al cambio. En estos casos, el equipo diseña la propuesta según las necesidades de cada organización.
La conexión con el empleo también se trabaja en el aula. Lera explica que el profesorado incluye profesionales en activo que conocen de primera mano los cambios del sector. Esa experiencia permite acercar a los estudiantes a las herramientas y las prácticas que encontrarán cuando empiecen a trabajar.
Otro aspecto importante es el trabajo con habilidades que no siempre aparecen en los temarios técnicos: saber comunicarse, escuchar, trabajar en equipo, gestionar la presión o pensar antes de actuar. Según Lera, las empresas no buscan únicamente a alguien que domine una técnica, sino a una persona que pueda integrarse en un equipo, tratar con clientes y responder cuando las cosas no salen como estaban previstas.
La escuela también ha tenido que adaptar su manera de evaluar con la llegada de la inteligencia artificial. En lugar de confiar únicamente en los trabajos escritos, los docentes recurren a defensas orales y rondas de preguntas para comprobar si el alumno entiende lo que presenta y puede explicar cómo ha llegado a sus conclusiones. «La IA está ahí y ha venido para quedarse», sostiene Lera. La cuestión, dice, es enseñar a utilizarla con criterio y saber qué aporta cada persona al resultado final.

Aprender haciendo: cada alumno trabaja con su propio producto
En las cocinas del centro, la formación pasa por tocar el producto, conocerlo y trabajar con él. Lera insiste en un detalle que puede parecer básico, pero que considera importante: cada alumno debe tener la materia prima necesaria para practicar de verdad. Si toca aprender a limpiar y cortar una lubina, no basta con que el profesor haga una demostración o con que varios estudiantes compartan una única pieza.
La escuela dispone de más 1.200 metros cuadrados de instalaciones, aunque el espacio se queda corto para todas las actividades que organiza. Las aulas de cocina tienen equipamiento móvil con sala de prácticas, espacio para demostraciones, encuentros o actividades con profesionales.
Esa versatilidad se ve también en la relación con Gastrónoma. Mediterráneo Culinary Center participa en la feria como Partner Oficial de Talento y gestiona el Espacio Mediterráneo, patrocinado por Cámara Valencia. Sus alumnos colaboran en concursos, demostraciones y tareas de apoyo en el escenario central, además de cocinar para la Sala VIP, que reúne a unas 600 personas al día, según explica Lera.
No es una actividad aislada para unos pocos estudiantes: la escuela procura que el alumnado de los distintos ciclos tenga un papel en la feria. Para quienes están aprendiendo, supone conocer desde dentro cómo funciona un evento gastronómico, coordinarse con profesionales y responder a necesidades concretas en un entorno de trabajo real.
La internacionalización es otra de las líneas que quieren desarrollar. La escuela participa en proyectos de intercambio con centros de otros países y recibe grupos internacionales para compartir prácticas de cocina. Lera recuerda, por ejemplo, la visita reciente de estudiantes y profesores de Holanda que trabajaron junto al alumnado en una receta que mezclaba elementos de ambas cocinas.
A medio plazo, el objetivo es ampliar el alcance del proyecto. La escuela quiere convertirse en un referente internacional en formación vinculada a la cocina y la dieta mediterránea. La iniciativa está todavía en fase de diseño y, por ahora, Lera no adelanta más detalles. Sí deja clara la dirección: ir más allá de la formación profesional y conectar la gastronomía con la nutrición, la salud y la cultura mediterránea.
Cómo llegar, qué estudiar y dónde inscribirse en Mediterráneo Culinary Center
Mediterráneo Culinary Center está en la avenida del Cid, 56-58, 46018 València, en el entorno del distrito de L'Olivereta. Para consultar cómo llegar y concertar una visita, el centro dispone de información de contacto en su página web oficial.
La oferta formativa incluye tres ciclos oficiales: Grado Medio en Cocina y Gastronomía, Grado Superior en Dirección de Cocina y Grado Superior en Dietética. A ellos se suman programas de técnico especialista en técnicas culinarias y pastelería profesional, además de formación específica para empresas y profesionales del sector. La modalidad y los requisitos dependen de cada programa.
Quienes quieran estudiar en el centro pueden solicitar información o iniciar el proceso de admisión donde se puede dejar un formulario para que el equipo de admisiones contacte con el interesado. También es posible llamar al 963 190 020 o escribir a [email protected].


