Anna Devís y Daniel Rueda firman el cartel de Sant Donís 2026: una fotografía sin retoques que celebra la mocadorà alrededor de la mesa

El Ayuntamiento de Valencia encarga el cartel del día de los enamorados valencianos al dúo creativo conocido por su fotografía conceptual sin edición digital.

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Cartel Sant Donís València 2026
Cartel Sant Donís València 2026
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Una familia reunida alrededor de una mesa. Un dulce tradicional que da forma, literalmente, al escenario. Y ningún retoque digital de por medio. Así es el cartel que este año anuncia la celebración de Sant Donís, el día de los enamorados valencianos que se celebra cada 9 de octubre coincidiendo con la festividad de la Comunitat Valenciana. El Ayuntamiento de Valencia ha encargado la imagen al tándem creativo Anna Devís y Daniel Rueda, dos artistas visuales que llevan años demostrando que la magia fotográfica no necesita ordenador.

Dos arquitectos convertidos en referentes mundiales de la fotografía conceptual

Quien conozca el trabajo de Anna Devís y Daniel Rueda sabe que lo suyo no es fotografía al uso. Se conocieron mientras estudiaban en la Universitat Politècnica de València, donde ambos se graduaron en la Escuela de Arquitectura, y ese punto de partida se convirtió en el germen de un proyecto creativo que ha dado la vuelta al mundo y que les ha llevado a colaborar con marcas como Netflix, Disney, Amazon o Coca-Cola. Lejos de quedarse en el plano teórico de los edificios, su particular estilo se caracteriza por el uso del humor, la creatividad, la precisión y una delicada estética inspirada en la ciudad, la geometría y el minimalismo; y sin el uso de software de edición, construyen meticulosamente sus fotos en la vida real sirviéndose de todo tipo de objetos, localizaciones inesperadas y luz natural.

Embajadores de Hasselblad e incluidos en la lista Forbes 30 under 30 en la categoría de Arte y Cultura , el dúo valenciano se ha ganado a pulso el sobrenombre de "fotógrafos de la felicidad". Su particular forma de retratar y ver el mundo les ha valido ese apelativo y una audiencia millonaria en redes sociales. No es una trayectoria menor para ilustrar la fiesta más íntima del calendario valenciano.

Una fotografía construida a mano, pieza a pieza

El cartel de Sant Donís 2026 no nació en una pantalla. La imagen fue concebida y construida de cero en un set físico, de manera completamente manual, con una familia como protagonista compartiendo una mocadorà alrededor de una mesa que, al mismo tiempo, evoca visualmente la forma de este dulce tradicional. La doble lectura es intencionada: lo que parece una simple escena cotidiana esconde, en sus detalles, toda una declaración de intenciones sobre la cultura de la mesa en Valencia.

El concejal de Comercio, Santiago Ballester, destacó que la composición visual apunta especialmente al tronador, una de las piezas más características de la pastelería artesana valenciana y elemento central de la mocadorà. En su opinión, la fotografía "entrelaza el hábito valenciano de reunirse para comer y disfrutar con una de las piezas más características de la mocadorà".

"Sant Donís no es solo una tradición del pasado, sino una fiesta más viva que nunca" - Santiago Ballester, concejal de Comercio del Ayuntamiento de Valencia

Sant Donís, más que una fecha: una excusa para el reencuentro

El 9 de octubre es, en el calendario valenciano, una fecha con doble carga simbólica. Por un lado, la conmemoración de la entrada de Jaume I en la ciudad de Valencia en 1238; por otro, Sant Donís, la versión valenciana del día de los enamorados, una festividad con raíces propias en la que la tradición dicta regalar una mocadorà —un pañuelo de seda con frutas y verduras de mazapán— a la persona querida.

El cartel de este año va más allá de la pareja romántica. Ballester subrayó que la imagen "concibe Sant Donís como una gran excusa colectiva para celebrar el amor en todas sus formas, una fiesta intergeneracional para compartir con parejas, amigos o familiares, alrededor de la mesa, que es el espacio sagrado de reunión y hermandad tan característico de nuestra cultura". En un tiempo en que las tradiciones compiten con el ruido constante de lo inmediato, la elección de un cartel sin manipulación digital —construido a mano, con cuerpos reales y luz natural— no parece casual. Es, también, un gesto.