Hay premios que llegan por méritos acumulados durante años. El que acaba de recibir el CIPFP Vicente Blasco Ibáñez, de Valencia, es uno de ellos. El centro se ha alzado con el galardón nacional Sustainability Actions 2026 a la excelencia en Formación Profesional, una distinción que reconoce una trayectoria de ocho años apostando por la sostenibilidad y, en los últimos tiempos, por algo todavía más concreto: formar a los técnicos que necesita la nueva industria de baterías eléctricas que está tomando forma a pocos kilómetros de sus aulas.
El premio fue entregado en un acto celebrado en el Auditorio del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, en Madrid. Al acto asistieron el director general de Formación Profesional de la Comunitat Valenciana, Armando Martí, y el equipo directivo del centro. No es un escenario menor: el Reina Sofía como marco para reconocer un proyecto que mezcla química, electrónica y compromiso medioambiental en las aulas de un instituto público valenciano.
El laboratorio donde se aprende a fabricar una batería desde cero
El elemento más llamativo del proyecto es el Blasco Battery Lab, inaugurado el pasado 16 de julio. En este laboratorio docente, el alumnado reproduce a escala educativa el proceso completo de fabricación de una celda electroquímica de tipo botón: desde la mezcla de materiales y el recubrimiento de electrodos hasta el montaje en cámara de guantes con atmósfera controlada y los ensayos de carga y descarga. En otras palabras, lo mismo que hacen los ingenieros en las plantas industriales más avanzadas del mundo, pero adaptado a un entorno de aprendizaje.
¿Por qué este nivel de especialización? La respuesta está al norte de Valencia. La primera gigafactoría de celdas de baterías para coches eléctricos que operará en España es la que levanta PowerCo, filial del grupo Volkswagen, en Sagunto. El complejo ocupa una extensión total de 130 hectáreas —el equivalente a 163 campos de fútbol— y para su puesta en funcionamiento se prevé una inversión total de 3.000 millones de euros. El Vicente Blasco Ibáñez ha decidido preparar a sus alumnos para ese entorno antes de que la fábrica esté siquiera en pleno rendimiento.
El ciclo de Laboratorio de Análisis y de Control de Calidad del centro cuenta ya con una orientación específica en baterías, desarrollada por el propio profesorado junto a personal técnico y formativo de PowerCo. En la iniciativa también colaboran el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y la Asociación Química y Medioambiental del Sector Químico de la Comunitat Valenciana (QUIMACOVA). Y el plan tiene continuidad: a partir del primer trimestre de 2027, el alumnado podrá realizar su formación en empresa directamente en compañías del sector. La planificación operativa de PowerCo tiene marcado como inicio de producción en serie de celdas para la gigafactoría de Sagunto el mes de julio de 2027. Los tiempos, sencillamente, encajan.
Ocho años construyendo una cultura de sostenibilidad
El premio no se explica solo por el laboratorio de baterías. Detrás hay casi una década de trabajo sistemático. Desde 2018, el centro gestiona sus residuos de forma organizada y está inscrito como pequeño productor de residuos peligrosos y no peligrosos. La separación en origen en laboratorios y talleres no es una actividad puntual: forma parte de la práctica diaria del alumnado, que así interioriza hábitos que luego llevará a sus puestos de trabajo.
En materia energética, el centro cuenta con dos plantas fotovoltaicas interconectadas con una potencia conjunta de 110 kilovatios. La primera entró en funcionamiento en 2022 con apoyo del IVACE; la segunda se instaló en la primavera de 2026. El resultado es notable: las instalaciones alcanzan porcentajes máximos de autoconsumo del 96%, con valores medios superiores al 75%. Dicho de otro modo, en los mejores momentos del día, el centro se alimenta casi íntegramente de energía solar.
La implicación del instituto va más allá de sus propias instalaciones. En 2023 participó en la elaboración de la guía FP Sostenible, junto al CIPFP de Cheste, para integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible en las distintas familias profesionales. Y en el plano organizativo, ha constituido una Comisión de Sostenibilidad con representación de sus siete familias profesionales.
Los estudiantes que auditarán su propio instituto
Durante el curso 2026-2027, el centro da un paso más: todo el alumnado de segundo curso realizará una ecoauditoría de residuos del propio centro dentro del módulo de Sostenibilidad aplicada al sistema productivo. No es un ejercicio teórico. Los estudiantes analizarán su propio instituto como si fuera una empresa real, identificarán problemas, medirán impactos y propondrán soluciones. El centro se convierte así en su propio laboratorio de sostenibilidad.
En un momento en que la industria del vehículo eléctrico busca desesperadamente talento cualificado y en que la transición energética exige técnicos capaces de trabajar con tecnologías que hace apenas diez años no existían en ninguna planta de producción española, el CIPFP Vicente Blasco Ibáñez ha encontrado su lugar en ese puzzle. No esperó a que la demanda llegara a las puertas del centro: salió a anticiparla, celda a celda, desde el laboratorio.


