La Diputació de València quiere dejar atrás un modelo de trabajo repartido entre numerosos edificios para dar paso a una administración más moderna, coordinada y eficiente. Ese cambio empezará a tomar forma en la calle Jesús, donde la institución levantará un nuevo complejo administrativo que concentrará buena parte de sus servicios y supondrá una inversión de 22,75 millones de euros.
El presidente de la Diputació, Vicent Mompó, y la vicepresidenta segunda y diputada de Proyectos Técnicos, Reme Mazzolari, han presentado este martes un proyecto que ya cuenta con el proyecto básico activado y cuya licitación está prevista para 2026. El calendario contempla el inicio de las obras en 2027 y la finalización de los tres edificios en 2029.
La Diputació defiende que la actuación permitirá modernizar su funcionamiento sin renunciar a la conservación del entorno. En este sentido, Mompó ha asegurado que cuando el actual equipo de gobierno llegó a la institución encontró una Diputació que "se había olvidado de su propio patrimonio", por lo que considera que este proyecto permitirá conjugar eficiencia, innovación e identidad.
Más allá de una nueva sede, la actuación busca cambiar la forma de trabajar de la institución provincial. Actualmente, muchos de sus departamentos están repartidos por diferentes inmuebles de la ciudad de Valencia, una situación que, según la Diputació, dificulta la coordinación interna y eleva los costes de funcionamiento. "La mejor política es conseguir que todo funcione mejor", ha resumido el presidente durante la presentación del proyecto.

Unificar para ganar eficiencia y sostenibilidad
La futura sede se ubicará en una parcela situada junto al Convento de Santa María de Jesús y el Archivo Provincial, dos edificios históricos que seguirán formando parte del conjunto. La intención es reunir en un mismo espacio la mayor parte de los servicios administrativos que hoy trabajan desde diferentes sedes.
Con ello, la Diputació pretende reducir desplazamientos entre departamentos, simplificar la gestión diaria, optimizar recursos y disminuir tanto el consumo energético como los gastos de mantenimiento. Según Mompó, el verdadero valor del proyecto no está únicamente en los nuevos edificios, sino en el cambio de modelo organizativo que permitirá ofrecer un mejor servicio tanto a los ayuntamientos como a la ciudadanía.
El complejo alcanzará cerca de 10.000 metros cuadrados construidos, al combinar las edificaciones históricas existentes con tres nuevos bloques administrativos. El edificio principal concentrará la mayor parte de la actividad de la Diputació y dispondrá de espacio para entre 210 y 220 trabajadores. Aproximadamente el 85 % de los puestos estarán distribuidos en oficinas abiertas y flexibles, un sistema diseñado para favorecer la colaboración entre equipos . Además, contará con despachos, salas de reuniones y espacios destinados a la formación del personal.
El segundo edificio albergará las áreas de Salud Laboral, junto con espacios administrativos, clínicos y técnicos, mientras que el tercero estará dedicado a los servicios tecnológicos de la institución. En él se instalarán el Centro de Procesamiento de Datos, los servicios de informática, Batlia Respon y distintos puntos de atención presencial y telefónica.
Según ha explicado Reme Mazzolari, el complejo se ha diseñado pensando tanto en las necesidades actuales como en las que puedan surgir durante los próximos años. "Buscamos eficiencia, sostenibilidad y una mejora en la forma de trabajar", ha señalado la responsable de Proyectos Técnico.
La sostenibilidad será otro de los ejes del proyecto. Las cubiertas de los edificios incorporarán instalaciones fotovoltaicas para reducir el consumo energético, mientras que el diseño incluirá espacios comunes y una terraza cubierta concebida como punto de encuentro para reuniones y trabajo colaborativo.
En materia de movilidad, el complejo dispondrá de dos aparcamientos con capacidad para 160 vehículos y reservará espacio para al menos 60 bicicletas, con el objetivo de fomentar desplazamientos más sostenibles y reducir la presión sobre el entorno.
¿Qué ocurrirá con las sedes actuales?
La puesta en marcha del nuevo complejo no supondrá el cierre de los edificios que actualmente utiliza la Diputació. Según ha indicado Mazzolari, estas sedes mantendrán su actividad, aunque con un uso distinto al actual. Pasarán a destinarse principalmente a funciones institucionales, como la celebración de los plenos o el trabajo de los grupos políticos, mientras que la actividad administrativa se concentrará en la nueva sede de la calle Jesús.
Con una inversión cercana a los 23 millones de euros, la Diputació confía en que este proyecto marque un antes y un después en su funcionamiento. El objetivo, según ha defendido Mompó, es dejar una institución "más moderna, más eficiente, más sostenible y preparada para afrontar los retos de las próximas décadas".

