La Comunitat Valenciana vuelve a situarse en la vanguardia de la innovación energética. Un equipo de investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) y del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la propia universidad, ha desarrollado una tecnología capaz de producir hidrógeno limpio de una forma mucho más eficiente que los sistemas actuales gracias al uso de energía de microondas.
El avance, publicado en la revista científica ACS Sustainable Chemistry & Engineering, podría suponer un importante paso hacia una producción de hidrógeno más sostenible, al reducir tanto el consumo energético como las emisiones asociadas a este proceso.
La clave está en las microondas
Actualmente, la mayor parte del hidrógeno que se produce en el mundo procede del gas natural mediante procesos que requieren temperaturas superiores a los 900 o 1.000 grados centígrados y generan grandes cantidades de dióxido de carbono. La tecnología desarrollada por los investigadores valencianos cambia por completo este escenario.
Gracias al uso de microondas, el equipo ha conseguido activar la reacción química a solo 500 grados, aproximadamente la mitad de la temperatura necesaria en los métodos convencionales, alcanzando además una conversión del metano de hasta el 80 % y una producción de hidrógeno con una selectividad del 100 %.
La diferencia radica en que, mientras los sistemas tradicionales calientan todo el reactor, las microondas concentran la energía directamente sobre el catalizador, reduciendo las pérdidas energéticas y facilitando el uso de electricidad procedente de fuentes renovables.
Hidrógeno limpio sin emisiones directas de CO₂
Según explica el investigador del ITQ Alfonso Carrillo, esta tecnología también utiliza metano como materia prima, pero lo transforma en hidrógeno y carbono sólido, evitando las emisiones directas de dióxido de carbono durante la reacción. "Menos energía consumida, menores costes de operación y mayor eficiencia del proceso son las principales ventajas del sistema", resume el investigador.
Este avance podría contribuir al desarrollo del denominado hidrógeno de bajas emisiones, considerado una de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel clave en la transición energética y la descarbonización de la industria.
El carbono ya no es un residuo
Otro de los aspectos más destacados del proyecto es que el carbono generado durante la reacción no termina como un desecho.
Los investigadores han logrado transformarlo en nanofibras y otras nanoestructuras de carbono con aplicaciones en sectores de alto valor añadido.
Estos materiales pueden utilizarse para fabricar baterías, supercondensadores, sensores, dispositivos electrónicos, sistemas de almacenamiento de energía o materiales compuestos para la industria del transporte, abriendo nuevas oportunidades industriales a partir del propio proceso de producción del hidrógeno.
Más de cinco años de investigación
El desarrollo es fruto de más de cinco años de trabajo conjunto entre el grupo Dimas del instituto ITACA de la UPV y el Instituto de Tecnología Química.
El investigador de ITACA José Daniel Gutiérrez Cano destaca que el objetivo del proyecto iba mucho más allá de obtener hidrógeno. "La intención era desarrollar un proceso más eficiente desde el punto de vista energético y convertir el carbono en un recurso útil en lugar de liberarlo a la atmósfera", explica.
Un avance con sello valenciano
La investigación refuerza el papel de la Universitat Politècnica de València y del CSIC como referentes en el desarrollo de tecnologías energéticas sostenibles y sitúa a la Comunitat Valenciana entre los focos de la innovación en uno de los ámbitos con mayor proyección para las próximas décadas.
Con un método que reduce el consumo energético, elimina las emisiones directas de CO₂ durante el proceso y aprovecha el carbono generado para crear materiales de alto valor tecnológico, este avance abre la puerta a una producción de hidrógeno más eficiente y competitiva, un paso clave hacia un modelo energético más limpio.

