En primer lugar, hay que ilustrar correctamente los conceptos de obesidad o sobrepeso: de acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), se mide por medio de la división del peso entre la altura. El resultado nos muestra el Índice de Masa Corporal o IMC. Como el crecimiento de los menores no es proporcionalmente igual al de los mayores de edad, el cálculo depende de una curvatura que establece unos pesos de acuerdo a la edad y el IMC. Por ejemplo, en menores de 5 años, un IMC de 95 comprende un problema de obesidad y uno de 3 indica un muy bajo peso.
De esta manera —y según criterios de la OMS— los IMC correctos según franjas de edad infantiles son:
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Menores de 5 años:
- Bajo peso: IMC por debajo del percentil 3
- Peso adecuado: entre percentil 3 y 85
- Sobrepeso: entre percentil 85 y 97
- Obesidad: por encima del percentil 97
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Niños y niñas de 5 a 19 años:
- Delgadez: por debajo del percentil 5
- Peso normal (normopeso): entre percentil 5 y 85
- Sobrepeso: entre percentil 85 y 95
- Obesidad: por encima del percentil 95
En España, los índices de masa corporal en la población infantil marca unas cifras preocupantes: un 27,61 % de los menores de edad —según el INE (Instituto Nacional de Estadística)— comprendidos de los 2 a los 17 años sufren de sobrepeso o obesidad, es decir, que su IMC se encuentra por cifras superiores al 95.
Y es que, en la Comunidad Valenciana, el problema de la obesidad infantil es igual de preocupante: un 18 % de la población entre 5 y 14 años sufre de obesidad —de acuerdo al Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas (CODiNuCoVa)—. Teniendo en cuenta que en los mismos datos del INE, entre esta misma franja de edad y entre los que sufren de obesidad, es de un 3 % inferior a los valencianos, es evidente que necesitamos una mayor campaña de concienciación en la Comunitat.
Muchas son las causas que explican estos datos; sin embargo, las dos principales son:
Dieta insalubre
De acuerdo a un estudio de la misma CODiNuCoVa, tan sólo un 35 % de los menores valencianos consume el mínimo de piezas de fruta recomendable. Las respuestas siempre suelen coincidir año tras año: la negación de los menores a probar nuevos alimentos en favor de sabores potenciados y dulces, evitar el conflicto entre padres e hijos y la falta de tiempo de los progenitores por construir una dieta sana a sus niños y niñas.
El factor socioeconómico
Y es que, de acuerdo al Estudio Aldino 2023 del Ministerio de Consumo, expone la importancia de la situación económica de cada familia como un factor importante en el riesgo al sobrepeso. Aunque en términos generales la obesidad se ha reducido entre los niños de 6 a 9 años españoles, del 18,3 % en 2011 hasta el 15,9 % en 2023, no ocurre lo mismo para aquellos niños en familias con ingresos menores a los 18.000 euros anuales; del 22,7 % en 2011 al 23,6 % en 2023.
De hecho, la diferencia económica es tan relevante que aquellos menores con familias con ingresos superiores a los 30.000 euros anuales tienen un 12,9 % menos posibilidad de desarrollar problemas de obesidad. Asimismo, en las cifras que se manejan para el normopeso —o peso saludable, dentro de los índices correctos de IMC— la diferencia entre ingresos altos o bajos se traduce en una desigualdad de un 17,5 %. Es decir, que mientras 7 de cada 10 niños en familias con ingresos altos se encuentra en un IMC sano, en las familias con ingresos bajos la posibilidad es de 1 de cada 2 niños.
Proyectos sociales como las becas comedor pueden resultar un factor decisivo para corregir estas desigualdades. Sin embargo, estas no suelen cubrir todo el precio.
De igual manera, en la Comunidad Valenciana, el presupuesto en estas ayudas ha sido siempre foco de debate: con el Gobierno del Botànic, este aumentó de los 43,49 a los 75,43 millones de euros. A su vez, a mediados del año pasado, expresident Carlos Mazón anunciaba un incremento hasta los 76,27 millones, lo que causaría fuertes críticas por parte de la oposición, al aumentar tan sólo 800.000 euros el presupuesto.