El Gobierno valenciano ha estrenado este 30 de octubre una nueva arquitectura institucional con la toma de posesión de Nuria Martínez como consellera de Servicios Sociales y Justicia, un cargo que aúna en una sola mano competencias que hasta hace apenas días estaban repartidas en dos departamentos distintos. El acto, presidido por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, tuvo lugar en la delegación del Consell en Alicante, donde también se celebró a continuación el Pleno del Consell.
Una fusión que nace del calendario electoral
Detrás del cambio hay una razón tan concreta como el calendario político. La Conselleria de Justicia, Transparencia y Participación pasó a denominarse de Servicios Sociales y Justicia tras asumir las competencias de la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia por el cese de Elena Albalat para ser la cabeza de lista del PP al Congreso por Castellón en las próximas elecciones generales. En lugar de buscar un sustituto para Albalat, Pérez Llorca apostó por una solución diferente: concentrar más poder en menos manos.
El Consell pasa a estar formado por once departamentos, una menos que hasta ahora, después de que el president haya optado por no nombrar un nuevo conseller o consellera, sino que la titular de Justicia, Nuria Martínez, asuma las competencias de Albalat. Un movimiento que, en términos administrativos, simplifica la estructura, pero que en la práctica coloca a Martínez ante uno de los tableros más complejos del Ejecutivo autonómico.
La consellera con mayor cartera de competencias
Además de las competencias en materia de justicia, se asignan a la nueva conselleria las de políticas de prestación social, servicios sociales, dependencia, mayores, personas con discapacidad, familia, infancia y adolescencia, adopciones y cooperación al desarrollo. Es decir, prácticamente todo el tejido de protección social de la Comunitat Valenciana queda ahora bajo un solo mando.
Nuria Martínez se convierte en la consellera con mayor peso del Gobierno valenciano en cuanto a áreas, solo por detrás de los tres vicepresidentes. Y el músculo presupuestario acompaña esa responsabilidad: este nuevo ente se ha convertido en el tercer departamento con más presupuesto del Consell. De hecho, más de dos tercios de los presupuestos valencianos para este 2026 se destinan a las políticas sociales, sanitarias y educativas que encabezan los tres grandes departamentos del Gobierno.
Un perfil técnico al frente de un megadepartamento
Martínez no llega a este cargo desde la política de carrera. La consellera es política independiente y, antes de incorporarse al Consell, ejerció como decana de la facultad de ciencias jurídicas, económicas y sociales de la Universidad Católica de Valencia entre 2018 y 2023. Su trayectoria académica y jurídica la sitúa como un perfil técnico en un puesto que ahora abarca desde la gestión de la dependencia hasta la administración de justicia autonómica.
Esta estructura permite agrupar, bajo una misma conselleria, la acción en materia social, sociosanitaria, de justicia y de participación ciudadana, sin incrementar el número de departamentos del Consell. Sobre el papel, la ecuación cuadra. La pregunta que queda en el aire es si una sola persona, por muy sólida que sea su formación, puede gobernar con la misma atención y profundidad un abanico tan amplio de políticas que afectan directamente a los colectivos más vulnerables de la sociedad valenciana.
La toma de posesión en Alicante, con el posterior Pleno del Consell, marcó el arranque oficial de esta nueva etapa. La reorganización del Ejecutivo valenciano llega en la recta final de la legislatura, con las elecciones generales del 29 de noviembre en el horizonte, y deja claro que Pérez Llorca prefiere gobernar con un equipo más compacto antes de afrontar ese envite electoral. Para los ciudadanos que dependen de los servicios sociales o del sistema de justicia autonómico, el cambio es más que un retoque orgánico: es la apuesta por una conselleria que, con mayor peso y más recursos, deberá demostrar que la concentración de competencias se traduce en mayor eficacia y no en mayor burocracia.

