Neandertales, iberos y rituales olvidados: la Diputació de València descubre nuevas claves del pasado en su gran campaña arqueológica de 2026

El SIP y el Museo de Prehistoria impulsan excavaciones en Bugarra, Yátova, Oliva y Chiva que reescriben capítulos de la prehistoria valenciana.

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Imagen de un yacimiento
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Vasos de cerámica casi intactos depositados hace 2.500 años como ofrenda a los dioses. Huesos de ciervos sacrificados en rituales colectivos. Herramientas talladas por los primeros humanos modernos que pisaron el Mediterráneo occidental. Este verano, la provincia de Valencia se ha convertido en uno de los grandes laboratorios arqueológicos de España, gracias a una ambiciosa campaña de excavaciones impulsada por la Diputació de València a través del Museo de Prehistoria y del Servicio de Investigación Prehistórica (SIP).

Casi un siglo excavando el pasado

El SIP fue creado en 1927 en el seno de la Diputación de Valencia como una institución científica dedicada a la investigación, conservación y divulgación del patrimonio arqueológico valenciano. Su artífice, Isidro Ballester Tormo, concibió esta institución como un centro de referencia similar a los ya existentes en Madrid y Barcelona. Casi cien años después, el organismo no solo sigue en pie, sino que llega a las puertas de su centenario —en 2027— en plena forma, con una agenda científica que abarca desde el Paleolítico hasta la Antigüedad tardía.

Durante casi un siglo, el SIP ha situado a la Diputación a la vanguardia de la investigación arqueológica mediante excavaciones, proyectos científicos, publicaciones, formación de especialistas y una intensa labor de conservación y difusión. El Museo de Prehistoria custodia hoy una de las colecciones arqueológicas más importantes del país y trabaja en red con universidades, centros científicos y administraciones públicas. El programa de 2026 es, en ese sentido, mucho más que una campaña de verano: es la continuación de un proyecto generacional que lleva décadas reescribiendo la historia de este territorio.

Cueva Merinel: cuando los iberos hablaban con sus dioses

Uno de los hallazgos más llamativos de este año proviene de Bugarra, un pequeño municipio del interior valenciano donde se esconde la Cueva Merinel. En su tercera campaña de excavación, dirigida por los profesores de la Universitat de València Sonia Machause y Agustín Diez, el yacimiento ha vuelto a sorprender. La cavidad conserva un depósito arqueológico vinculado a actividades ceremoniales desarrolladas entre los siglos V y IV a. C., un período en el que las comunidades ibéricas usaban las cuevas como espacios sagrados alejados del mundo cotidiano.

Los trabajos han permitido recuperar, por primera vez en la cavidad, varios vasos caliciformes prácticamente completos. Estos recipientes, característicos de los rituales ibéricos en el territorio valenciano, aparecen habitualmente asociados a ofrendas. Junto a ellos, el equipo ha documentado conjuntos de cerámicas fragmentadas de forma deliberada y restos de fauna relacionados con ceremonias colectivas, lo que apunta a prácticas religiosas estructuradas y repetidas en el tiempo. La intervención se enmarca en el proyecto Ritcontact, financiado por la Fundación Ramón Areces, con la colaboración del Ayuntamiento de Bugarra.

Diez años en el Pico de los Ajos: el fin de una era en Yátova

También en clave ibérica, pero con un sabor agridulce, 2026 pone punto final a una década de trabajo ininterrumpido en el poblado del Pico de los Ajos de Yátova. Diez años consecutivos de excavaciones, dirigidas por los profesores David Quixal y Consuelo Mata junto a la Universitat de València y el Ayuntamiento de Yátova, en un yacimiento situado en la Sierra Martés a más de 1.000 metros de altitud. No es un detalle menor: trabajar en esas condiciones exige esfuerzo logístico y una tenacidad que pocos proyectos sostienen durante tanto tiempo.

El balance es notable. A lo largo de esta década se han recuperado viviendas, espacios de producción y almacenamiento, y un sistema defensivo completo integrado por foso, torre y puerta principal. Cerca de 60 estudiantes universitarios han realizado prácticas de arqueología en el yacimiento, formando parte de una cadena de transmisión del conocimiento que va mucho más allá de los hallazgos materiales. La última intervención ha permitido excavar prácticamente en su totalidad un edificio de posible uso doméstico. El proyecto entra ahora en una nueva etapa centrada en el estudio de los materiales y en la puesta en valor del yacimiento con fines científicos, educativos y culturales.

Cova Foradada d'Oliva: en busca de la frontera entre neandertales y sapiens

Si los yacimientos ibéricos permiten asomarse a civilizaciones relativamente recientes, la Cova Foradada d'Oliva lleva a los investigadores a un territorio temporal mucho más inhóspito. La cuarta campaña de excavaciones en este enclave, dirigida por Alfred Sanchis, del SIP, y Aleix Eixea, de la Universitat de València, ha vuelto a arrojar luz sobre uno de los capítulos más fascinantes y enigmáticos de la historia humana: el momento en que los neandertales desaparecieron y los primeros Homo sapiens tomaron el relevo.

Se trata de uno de los yacimientos paleolíticos más relevantes de la fachada mediterránea peninsular, con una secuencia estratigráfica que documenta ocupaciones desde el Paleolítico medio hasta el superior. La intervención de 2026 se ha centrado en los niveles del Paleolítico Superior inicial y ha recuperado un importante conjunto de restos líticos, faunísticos y vegetales que amplían el conocimiento sobre las primeras poblaciones de humanos anatómicamente modernos que habitaron la comarca de la Safor. El proyecto cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Oliva y del proyecto NESUBSTRA, financiado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

La Cueva del Sapo de Chiva: cuando los rituales se vuelven difusión

El calendario arqueológico no se cierra con el verano. En septiembre, el mismo equipo que trabaja en Cueva Merinel intervendrá en la Cueva del Sapo de Chiva, un yacimiento que tras seis campañas desarrolladas entre 2018 y 2025 entra ahora en una fase diferente: la de compartir sus resultados con la ciudadanía. Porque de poco sirve desenterrar el pasado si ese conocimiento permanece encerrado en informes técnicos.

Las excavaciones en la Cueva del Sapo han documentado una larga secuencia de ocupación desde el Calcolítico hasta la época tardoantigua, además de prácticas rituales excepcionales de época ibérica: inhumaciones en cueva, depósitos rituales de ciervos y ovicaprinos, y ofrendas cerámicas y metálicas. El conjunto convierte a la provincia de Valencia en uno de los territorios de referencia para comprender las creencias y prácticas simbólicas de las comunidades ibéricas.

Laboratorio de arqueólogos del futuro

Más allá de los descubrimientos concretos, estas campañas cumplen otra función que no siempre recibe la atención que merece: la formación de las nuevas generaciones de arqueólogos. Cada verano, estudiantes e investigadores noveles trabajan codo con codo con especialistas de distintas disciplinas en condiciones reales de campo. La colaboración entre el Museo de Prehistoria, las universidades valencianas, los ayuntamientos locales y proyectos competitivos de investigación permite, además, trasladar los resultados a la sociedad a través de publicaciones, exposiciones y actividades educativas.

A las puertas de su centenario en 2027, el Servicio de Investigación Prehistórica, creado en 1927 en el seno de la Diputación de Valencia, sigue siendo fiel a su vocación original: investigar, conservar y difundir el patrimonio arqueológico valenciano. Casi cien años de historia no son solo un motivo de celebración, sino la prueba de que algunas instituciones, cuando están bien orientadas, pueden sobrevivir a modas, crisis y cambios políticos para seguir haciendo exactamente lo que prometieron desde el primer día.