¿Qué tienen en común un vecino de un pequeño municipio del interior valenciano y otro residente en la capital? En teoría, los mismos derechos. En la práctica, la distancia —física e informativa— marca una diferencia que no siempre resulta fácil de acortar. Es precisamente ahí donde la Generalitat Valenciana quiere intervenir: convirtiendo la comunicación de proximidad en una herramienta política de primer orden para garantizar que nadie quede fuera del relato colectivo.
Un foro para repensar cómo llega la información a los pueblos
Valencia acogió el I Foro de Comunicación de Proximidad y Desarrollo Territorial, un encuentro organizado en colaboración con la Generalitat con el objetivo de analizar el papel estratégico que desempeñan los medios locales y las administraciones más cercanas al ciudadano en el desarrollo de los municipios, la cohesión territorial y la lucha contra la despoblación. Una cita que llega en un momento especialmente relevante: España es el país europeo con mayor número de celdas de territorio deshabitadas, y el 86% de los municipios con menos de 1.000 habitantes se encuentra en situación de despoblación. El problema no es solo demográfico; también es comunicativo.
El secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial, Carlos Gil, fue el encargado de trasladar el posicionamiento de la Generalitat. Su diagnóstico fue claro: la información no llega igual a todos los rincones del territorio, y esa brecha tiene consecuencias directas sobre las oportunidades de los ciudadanos. Pero más allá del diagnóstico, Gil aportó también una definición que sintetiza bien la filosofía del encuentro.
"Una administración próxima no es solamente la que está cerca; es la que se hace entender" - Carlos Gil, secretario autonómico de Política Institucional y Cohesión Territorial de la Generalitat Valenciana
La frase no es trivial. Implica reconocer que la cercanía geográfica no basta si el lenguaje institucional sigue siendo opaco o si los canales de difusión no llegan a quienes más los necesitan. La proximidad, en este enfoque, es también una cuestión de comprensión y de traducción de lo público al lenguaje cotidiano.
Cooperación entre administraciones y una comunicación que escuche
Gil defendió que el reto solo puede afrontarse desde la colaboración: que la Generalitat, las mancomunidades, los ayuntamientos y los medios de proximidad trabajen de forma coordinada, cada uno desde su ámbito de responsabilidad, pero con un objetivo compartido: las personas. Una apuesta por la gobernanza multinivel que, en la práctica, significa que ningún nivel de la administración puede actuar en solitario si quiere que la información llegue a todos.
El secretario autonómico también introdujo un concepto que va más allá de la difusión unidireccional de mensajes: la necesidad de impulsar una comunicación bidireccional, capaz de recoger las necesidades reales de la población y retroalimentar así la respuesta de las administraciones. Es decir, no solo informar hacia abajo, sino también escuchar hacia arriba. En un contexto donde se reclaman nuevos sistemas de comunicación y nuevas formas de llegar a las poblaciones rurales , esta dimensión participativa adquiere un valor añadido.
Los fondos europeos, más eficaces si se comunican bien
En el foro también participó la directora general de Fondos Europeos, Rocío Pont, quien puso el foco en una paradoja habitual: la Unión Europea destina recursos considerables a reducir las desigualdades territoriales, pero su impacto real depende, en buena medida, de que los ciudadanos sepan que esas actuaciones existen y para qué sirven. Sin comunicación eficaz, el dinero llega pero el relato no.
Pont subrayó el papel de los fondos europeos como palanca de cohesión territorial y de reducción de desequilibrios entre regiones, pero añadió una dimensión que a menudo queda en segundo plano: la cooperación territorial europea permite a las entidades locales compartir experiencias, dar a conocer iniciativas de éxito y aprovechar los resultados de proyectos desarrollados en otros territorios. En ese intercambio, los medios de comunicación locales juegan un papel insustituible, al informar de manera directa sobre las actuaciones y los logros alcanzados en cada municipio.
La fotografía que emerge del foro es la de un territorio que no puede permitirse el lujo de dejar a sus ciudadanos desinformados. En 2024, los municipios de menos de 5.000 habitantes aumentaron su población en más de 22.000 personas, y desde 2018 los pequeños municipios han sumado 163.027 nuevos residentes. Ese regreso al mundo rural —tímido pero sostenido— necesita estar acompañado de información, de servicios y de una comunicación que convierta cada pueblo en un lugar donde, además de vivir, valga la pena quedarse.

