Hay libros que el tiempo no consigue doblegar. Las amistades peligrosas, la novela que Pierre Choderlos de Laclos publicó en 1782, sigue siendo hoy tan incómoda, tan lúcida y tan vigente como el día en que escandalizó a la aristocracia francesa. En apariencia, una historia de intrigas amorosas; en realidad, un laboratorio psicológico donde las emociones se someten a examen. Ahora, el Institut Valencià de Cultura (IVC) lleva esa materia explosiva a los escenarios valencianos con una adaptación teatral que no renuncia a mirar directamente al presente.
Un clásico con heridas abiertas
La obra narra el duelo perverso y libertino de dos miembros de la nobleza francesa a finales del siglo XVIII. Pierre Choderlos de Laclos relata una historia de perversión, celos y sentimientos encontrados en la que sobresalen los amorales personajes del vizconde de Valmont y la marquesa de Merteuil, quienes utilizan la pulsión amorosa como medio de manipulación del prójimo. Lo que hace inquietante su lectura hoy no es solo la crueldad de los protagonistas, sino el reconocimiento: los mecanismos que describen —la seducción como estrategia, el poder ejercido sobre los más vulnerables, la fascinación por la maldad— no han desaparecido con el Antiguo Régimen. Se han adaptado.
Las amistades peligrosas puede considerarse como una de las obras más características del siglo XVIII francés; lúcida y amarga, constituye un precedente del agudo realismo psicológico. Desde su publicación, ha sido leída, reinterpretada y adaptada en incontables ocasiones, y en cada nueva versión la historia conserva su filo. La pregunta que plantea esta producción del IVC es, en el fondo, la misma de siempre: ¿cuánto hemos cambiado realmente?
Una adaptación firmada desde dentro del escenario
La versión teatral que llega a la Comunitat Valenciana lleva la firma de Maribel Bayona y Jerónimo Cornelles, dos voces con trayectoria en la dramaturgia contemporánea en español. No se trata de una traslación literal del texto original, sino de una reescritura que toma la novela de Laclos como punto de partida para interrogar el presente. La brecha de género, los mecanismos de manipulación que se ocultan tras determinadas relaciones humanas y la peligrosa fascinación que ejerce la maldad son los ejes sobre los que pivota el montaje.
El resultado es, según sus propios creadores, un diálogo entre el texto clásico y algunas de las inquietudes sociales más urgentes de hoy. No es la primera vez que la literatura del siglo XVIII sirve de espejo para el XXI, pero pocas obras lo hacen con la precisión quirúrgica de Laclos. La seducción, en esta versión, no es solo un juego de salón: es una forma de poder.
Un reparto de cuatro sobre las tablas
La pieza se sostiene sobre un reparto de cuatro intérpretes: Rebeca Valls, Maribel Bayona, Rafa Alarcón y Cristina Esteve. La propia dramaturga, Bayona, se sube al escenario junto al resto del elenco, lo que añade una dimensión particular a la propuesta: quien firma el texto también lo habita desde dentro. La representación se ofrece en castellano y tiene una duración de 80 minutos, un tiempo contenido que, en teatro, suele ser sinónimo de ritmo y precisión narrativa.
Dos citas en noviembre para verla en directo
Las funciones están programadas para los días 7 y 8 de noviembre. El sábado 7, la obra se representará en el Palau de Congressos de Peñíscola, y el domingo 8 en el Teatre Principal de Castelló, en ambos casos a las 19.00 horas. Las entradas pueden adquirirse directamente en las taquillas de cada espacio escénico o a través de la página web del IVC.
En un momento en que el debate sobre las relaciones de poder, el consentimiento y la manipulación ha vuelto al centro de la conversación pública, una obra como esta no llega al escenario por casualidad. Laclos escribió en 1782 sobre una sociedad que se creía invulnerable a su propio cinismo. Dos siglos y medio después, la pregunta sigue siendo perturbadoramente actual.


