El fenómeno meteorológico de El Niño podría tener consecuencias en el clima de los próximos meses y elevar todavía más las temperaturas a escala mundial en 2027. Los modelos apuntan a que este episodio podría alcanzar una intensidad extraordinaria; una situación que mantiene en alerta a los expertos por sus posibles efectos sobre las temperaturas y las precipitaciones.
La Comunitat Valenciana también estará pendiente de su evolución. La temperatura del Mediterráneo, el comportamiento de las lluvias y la posibilidad de que se intensifiquen determinados episodios meteorológicos extremos son algunos de los factores que preocupan a los científicos. Sin embargo, los meteorólogos advierten de que todavía no se puede establecer una relación directa entre El Niño y un invierno más cálido, seco o lluvioso en Valencia.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya ha confirmado que El Niño está establecido y que seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses. De hecho, sus previsiones apuntan a que el fenómeno podría mantenerse hasta febrero de 2027, con un pico de intensidad hacia finales de este año. Pero, ¿qué es El Niño y qué consecuencias podría tener en los próximos meses? ¿Puede afectar al tiempo en Valencia?
El Niño podría disparar las temperaturas durante 2027
El Niño es un fenómeno climático que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual y provocan cambios en la circulación atmosférica. Estas alteraciones pueden modificar los patrones de temperatura y precipitaciones en diferentes partes del planeta.
La Organización Meteorológica Mundial contempla que las anomalías de temperatura del océano Pacífico continúen aumentando durante el otoño y el invierno, con un posible máximo hacia diciembre de 2026. De hecho, la actualización de sus modelos para el trimestre comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 sitúa la anomalía media de la temperatura superficial del Pacífico ecuatorial en torno a los 3,8 grados por encima de lo habitual.
Este calentamiento podría tener consecuencias que vayan más allá de los próximos meses. La meteoróloga de Eltiempo.es y doctora en Ciencias Físicas, Mar Gómez, ha advertido de que "El Niño podría dar un impulso adicional a la temperatura media mundial durante 2027. Este efecto se produciría con cierto retraso respecto al momento de máxima intensidad del fenómeno". Así, la experta señala que "el calentamiento asociado a El Niño podría elevar algunas décimas la temperatura media global, sumándose al calentamiento provocado por los gases de efecto invernadero. No obstante, esto no significa necesariamente que 2027 vaya a convertirse en el año más cálido registrado".

¿Cómo afectará El Niño a Valencia durante los próximos meses?
Una de las principales incógnitas es cómo se traducirá este fenómeno en el tiempo de España y, especialmente, del Mediterráneo. En este sentido, los expertos piden prudencia. A diferencia de otras regiones del planeta, donde la influencia de El Niño sobre las temperaturas y las precipitaciones está mucho más definida, en España no existe una relación directa que permita anticipar qué tiempo hará durante el invierno. Así lo ha explicado Mar Gómez, que descarta asegurar que este fenómeno vaya a provocar un invierno más cálido, lluvioso o seco en nuestro país.
Para los próximos meses, la referencia más concreta es la predicción estacional de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Su previsión para noviembre, diciembre y enero de 2027 señala una probabilidad muy alta de que las temperaturas medias se sitúen en el tercil cálido en toda España. Sin embargo, en cuanto a las precipitaciones, la probabilidad de un periodo más húmedo se concentra en la vertiente atlántica, mientras que en el resto del territorio se mantienen probabilidades climatológicas. Por tanto, no hay una señal específica que permita anticipar más lluvias en la Comunitat Valenciana.
Sin embargo, hay otro elemento que preocupa a los especialistas: el estado de los océanos. Más del 90% del exceso de calor acumulado por el sistema climático termina en los mares. En el caso del Mediterráneo, unas aguas más cálidas favorecen una mayor evaporación y pueden aportar más humedad y energía a las tormentas cuando coinciden las condiciones atmosféricas necesarias. Esto no significa que El Niño vaya a provocar directamente una DANA en Valencia, pero sí pone el foco en cómo el calentamiento del mar puede influir en la intensidad de determinados episodios de precipitaciones extremas.

Olas de calor en verano y lluvias torrenciales cada vez más intensas
Más allá de El Niño, los meteorólogos advierten de que el calentamiento global ya está modificando el comportamiento de algunos fenómenos meteorológicos en España. El portavoz de AEMET, Rubén del Campo, ha destacado especialmente dos tendencias: el aumento de las temperaturas durante el verano y la mayor intensidad de las precipitaciones cuando se producen episodios de lluvias torrenciales.
En lo que respecta al primero, ha recordado que España ha pasado este año 61 días bajo ola de calor, es decir, dos de cada tres días del verano bajo temperaturas extremas. El récord anterior era de 41 días y el récord anterior a este, de 29. En comparación, entre los años 70 y la década de 2010 las olas de calor podían durar entre 10 y 15 días y algunos veranos podía no haber olas de calor. "Es muy destacable cómo los veranos son cada vez más cálidos y con unas temperaturas, hace años, inimaginables. Hay que pensar que este mes de septiembre es el primer mes de septiembre cuya temperatura media es superior a la temperatura media normal de los veranos. Es decir, que ha sido un mes de verano más cuando septiembre ya se considera otoño", ha advertido.
En lo que tiene que ver con las lluvias torrenciales, ha precisado que éstas no están siendo más frecuentes, sino que cuando tienen lugar, dejan unas cantidades de precipitación "que a veces pueden llegar a sorprender a los propios meteorólogos". En este sentido, pone como ejemplo el episodio de lluvias de principios de octubre en Cataluña, donde en menos de 24 horas se registraron más de 200 litros por metro cuadrado (l/m2) en zonas del área metropolitana de Barcelona y alrededores. "La mayor parte de la energía de esas tormentas procedió del mar, como si estuviéramos en en el trópico. Es decir, que estamos observando fenómenos meteorológicos que son propios de otras latitudes. Y, ya digo, aquel fenómeno fue un poco sorprendente en en cuanto a la cantidad de precipitaciones porque no había una situación atmosférica demasiado clara para lluvias torrenciales", ha explicado.
Finalmente, la DANA de Valencia de octubre de 2024 es uno de los ejemplos estudiados por la comunidad científica. Una investigación publicada en Nature Communications concluyó que el calentamiento global incrementó un 21% las tasas de precipitación a escala intradiaria, aumentó un 19% el volumen total de lluvia en la cuenca del Júcar y amplió un 55% la superficie afectada por precipitaciones extremas.


