Los hospitales HACLE de la Comunitat Valenciana se ponen en común: 211 profesionales debaten el futuro de la atención a pacientes crónicos complejos

La Conselleria de Sanidad celebró la primera jornada autonómica de hospitales HACLE, con 211 profesionales de toda la Comunitat Valenciana reunidos para mejorar la atención a pacientes crónicos complejos.

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Hospitales Hacle
Hospitales Hacle

¿Qué ocurre cuando un paciente no encaja en el ritmo de un hospital convencional, pero tampoco puede volver a casa? Para esas personas —mayores, pluripatológicas, con necesidades que van mucho más allá de lo estrictamente médico— existen los hospitales HACLE. Y por primera vez en la historia del sistema sanitario valenciano, todos los profesionales que trabajan en ellos se han sentado juntos a compartir lo que saben.

La Conselleria de Sanidad celebró la I Jornada autonómica de Hospitales de Atención a Pacientes Crónicos y de Larga Estancia (HACLE), un encuentro que reunió a 211 profesionales de toda la Comunitat Valenciana en un formato que combinó la Escuela Valenciana de Estudios en Salud con el salón de actos del Hospital Doctor Peset de València. Médicos, enfermeras, fisioterapeutas, trabajadoras sociales, logopedas, terapeutas ocupacionales y técnicos en cuidados auxiliares compartieron durante una jornada experiencias, actualización de conocimientos y, sobre todo, la convicción de que este modelo de atención merece más visibilidad dentro del sistema sanitario público.

Una red que atiende a miles de pacientes cada año

Los hospitales HACLE son el recurso de hospitalización preferente para personas identificadas como crónicas complejas y con necesidades específicas de recuperación funcional. En la Comunitat Valenciana existen seis centros de este tipo: Hospital Sant Vicent del Raspeig, Hospital La Magdalena, Hospital Pare Jofré, Hospital La Pedrera, el Hospital de Crónicos de Mislata y Hospital Doctor Moliner. A ellos se suman unidades vinculadas a hospitales generales como el Universitari i Politècnic La Fe y el Doctor Peset, además de hospitales comarcales y centros sociosanitarios de toda la región.

Su actividad va en aumento, teniendo en cuenta el progresivo envejecimiento de la población y el predominio de las enfermedades crónicas: son el recurso preferente para pacientes crónicos complejos con necesidades de recuperación funcional, convalecencia en reagudizaciones, cuidados paliativos y todas aquellas actuaciones en que una estancia prolongada puede suponer una ganancia en salud o calidad de vida. Dicho de otro modo, son hospitales que se miden no en urgencias resueltas, sino en autonomía recuperada.

En un año reciente, los HACLE valencianos asistieron a 3.116 personas: 1.236 en Alicante, 1.187 en Valencia y 693 en Castellón. Unas cifras que, aunque puedan parecer modestas frente a los grandes hospitales de agudos, representan meses de vida diaria, de rehabilitación paciente, de cuidados que no se miden en minutos.

Una pieza estratégica, no un recurso de segunda fila

La inauguración del encuentro corrió a cargo de Ana Isabel Teijelo, directora general de Atención Hospitalaria, quien fue directa al abordar un prejuicio que estos centros arrastran con frecuencia: el de ser percibidos como una derivación residual del sistema.

"Los hospitales HACLE no son un recurso complementario del sistema sanitario, sino una pieza estratégica dentro de la atención a la cronicidad y a la complejidad asistencial en la Comunitat Valenciana" - Ana Isabel Teijelo, directora general de Atención Hospitalaria de la Conselleria de Sanidad

Teijelo subrayó que estos dispositivos representan uno de los pilares de una atención centrada en las personas, basada en la continuidad asistencial, el trabajo interdisciplinar y una visión integral que incorpora la dimensión clínica, funcional y social del paciente. No se trata solo de tratar enfermedades: se trata de entender a la persona entera.

En la misma intervención, la directora general insistió en la necesidad de reforzar la coordinación entre atención primaria, hospitales generales, residencias y servicios sociales, y defendió seguir mejorando los circuitos asistenciales. Para Teijelo, estos hospitales "tienen mucho que aportar en sostenibilidad, calidad asistencial y humanización de la atención", y apostó por continuar impulsando la formación, la innovación organizativa y la evaluación de resultados.

Talleres prácticos: del aula a la cabecera del paciente

Más allá de los discursos, el grueso de la jornada giró en torno a talleres prácticos diseñados para trasladar herramientas concretas a la atención diaria. El de mayor convocatoria fue el dedicado a las úlceras por presión, con 49 inscritos —una de las complicaciones más frecuentes y devastadoras en pacientes con movilidad reducida—, seguido del de rehabilitación visual (37 participantes), ecografía clínica (29), nutrición y disfagia (26) e intervención social en contexto HACLE (19).

La variedad de estas temáticas dice mucho del perfil de quienes trabajan en estos centros: no existe un único tipo de profesional HACLE, sino un equipo donde la enfermera que previene una úlcera, el logopeda que trabaja la deglución y la trabajadora social que gestiona el retorno al domicilio son igual de imprescindibles. El modelo HACLE se basa precisamente en esa atención integral y en la coordinación entre disciplinas para ofrecer respuestas adaptadas a cada paciente.

Un modelo en expansión que mira al futuro

La Conselleria de Sanidad ha anunciado además que el antiguo Hospital de Ontinyent no cerrará sus puertas tras la inauguración del nuevo centro, sino que sus instalaciones serán reconvertidas en un HACLE. Este proyecto surge como respuesta directa al progresivo incremento de las enfermedades crónicas y a la necesidad de ofrecer atención sanitaria de máximo nivel a quienes requieren cuidados especiales y periodos de ingreso prolongados.

La celebración de esta primera jornada autonómica no es solo un hito organizativo: es una señal de que el sistema sanitario valenciano está apostando de forma decidida por visibilizar y fortalecer un modelo que, silenciosamente, sostiene a miles de personas en sus momentos de mayor vulnerabilidad. En una sociedad que envejece a ritmo acelerado, saber cuidar bien a quienes más cuidados necesitan no es una cuestión secundaria. Es, cada vez más, el verdadero reto del sistema sanitario del siglo XXI.