Llega la rival de la Tomatina: una batalla única de lechugas que reúne a más de 2.000 personas

Más de 2.000 personas participan en la “Lechuguina”, una peculiar guerra festiva inspirada en una historia del siglo XV

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batalla de las lechugas
batalla de las lechugas

Cuando se habla de guerras vegetales en la Comunitat Valenciana, el primer nombre que viene a la cabeza suele ser el de la famosa Tomatina de Buñol. Sin embargo, a unos 140 kilómetros de allí existe otra batalla mucho menos conocida, pero igual de sorprendente. En la localidad alicantina de Villena, cientos de personas se preparan cada año para lanzarse… lechugas.

La escena forma parte de las Fiestas del Medievo de Villena, un evento que transforma durante todo un fin de semana el casco histórico de la ciudad en un gran escenario medieval. Entre recreaciones históricas, puestos artesanos y espectáculos callejeros, hay un momento que destaca por encima del resto: la llamada Lechuguina, una batalla vegetal que congrega a más de 2.000 participantes y que se ha convertido en una de las imágenes más curiosas de estas fiestas.

Batalla de lechugas
Jornada de la Lechuguina

Una batalla vegetal con sabor medieval

La Lechuguina es una recreación festiva inspirada en una antigua historia que, según la tradición local, ocurrió a finales del siglo XV. En 1488, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, conocidos como los Reyes Católicos, visitaron la ciudad. Coincidiendo con aquella presencia real, el mercado semanal de la localidad reunió a comerciantes procedentes de diferentes territorios.

La historia cuenta que una discusión entre vendedoras de verduras de Villena y otros mercaderes venidos de Aragón y Castilla acabó derivando en un enfrentamiento muy peculiar. En lugar de armas o peleas violentas, las protagonistas comenzaron a lanzarse las lechugas que tenían a mano.

Lo que empezó como una discusión terminó convertido en una escena tan inesperada como caótica: hojas verdes volando por el mercado mientras los curiosos observaban atónitos. Con el paso del tiempo, esta anécdota se transformó en una recreación festiva que hoy forma parte del programa de las Fiestas del Medievo.

El escenario de esta peculiar contienda es el histórico barrio de El Rabal de Villena, una de las zonas con más encanto del casco antiguo. Sus calles estrechas, empedradas y repletas de decoración medieval ofrecen el ambiente perfecto para trasladarse simbólicamente a otra época. Muy cerca se alza el Castillo de la Atalaya, la fortaleza que domina la ciudad y que se convierte en el telón de fondo de esta batalla vegetal.

La jornada comienza a media mañana, cuando dos grupos de participantes, vestidos con trajes medievales, se organizan en bandos y recorren el centro histórico entre gritos y arengas. A las 10:15 horas, uno de ellos inicia su marcha desde la plaza de Biar, mientras el otro lo hace desde la plaza de Santa María. Ambos avanzan por diferentes calles del casco antiguo hasta encontrarse frente a frente en la explanada situada junto al castillo.

El momento más esperado llega cuando ambos bandos se encuentran, sobre las 11:00. Entonces comienza una lluvia de hojas verdes que durante varios minutos convierte la plaza en un auténtico campo de batalla, aunque en esta disputa no hay vencedores ni vencidos, sino que el objetivo es simplemente divertirse.

Niños, adultos y visitantes se suman a la batalla en la que la única consecuencia posible es terminar cubierto de hojas verdes. Cabe destacar que las lechugas utilizadas no se desperdician, ya que para la batalla se emplean únicamente las hojas exteriores de esta hortaliza, aquellas que normalmente se descartan antes de su distribución en supermercados.