Leonor Ortega, subdirectora de Laboratorios en Grupo Tambre, combina su experiencia como embrióloga senior con el acompañamiento a pacientes en tratamientos de reproducción asistida. En esta entrevista con València Extra, habla de su vocación científica, del papel de la mujer en la investigación y de los retos que aún persisten en el sector.
¿Qué te llevó a querer dedicarte a la ciencia?
Gran parte de mi interés por la ciencia se lo debo a mi profesora de Biología del colegio, Begoña Hueso. Fue una persona muy inspiradora y, desde pequeña, tuve claro que quería dedicarme a Ciencias, concretamente a Biología o Geología, y descubrir cómo funcionan las cosas. Ella nos motivó a que nos gustara la investigación y nos enseñó a disfrutar del “porqué” de todo; para mí, ese fue el punto de partida.
¿Qué dificultades, si es que las hubo, encontraste al inicio de tu carrera siendo mujer en un entorno científico?
En mi caso, no puedo decir que encontrara dificultades por ser mujer, porque siempre trabajé en equipos rodeada de muchas mujeres. De hecho, mis mentoras fueron la doctora Rocío Núñez Caló y la doctora Susana Cortés. Actualmente sigo colaborando con Susana y con Rocío, aunque más a distancia. Creo que mi experiencia ha sido positiva gracias al entorno en el que he trabajado.
Grupo Tambre cuenta con una plantilla mayoritariamente femenina, ¿cómo crees que influye esto en la dinámica del equipo?
Creo que es muy positivo, especialmente por el tipo de trabajo que hacemos. Entre nosotras nos entendemos mejor, somos más dedicadas y rigurosas, y también más exigentes, aunque no quiero decir que los hombres no lo sean. La presencia mayoritaria de mujeres aporta cercanía, empatía y cuidado en la relación con las pacientes y fortalece la cohesión del equipo.
Como subdirectora de Laboratorios, ¿qué aspectos consideras más importantes para liderar un equipo de mujeres científicas?
La rigurosidad y la constancia son fundamentales. Liderar un equipo de mujeres no es muy diferente de liderar uno de hombres: lo clave es hacer las cosas bien, mantener criterios claros y objetivos definidos, y no rendirse cuando los resultados no son los esperados. La ciencia requiere perseverancia y continuidad, y eso es lo que trato de transmitir a mi equipo.

¿Qué oportunidades ofrece Tambre para el desarrollo profesional y la formación continua de las mujeres en la ciencia?
Tambre ofrece muchas oportunidades para seguir creciendo profesionalmente. Apostamos mucho por la formación continuada, con cursos constantes, asistencia a congresos y colaboraciones externas, como con la UCOM y distintos proveedores que nos ofrecen formación especializada. Además, realizamos investigación de forma constante y mantenemos acuerdos con universidades y centros de investigación. Todo esto nos permite seguir aprendiendo, evolucionando y ofrecer siempre la mejor atención posible a nuestros pacientes.
¿Qué estrategias o consejos darías a los centros educativos para fomentar el interés de las niñas por la ciencia?
Aunque hoy en día hay muchas mujeres en carreras científicas, sigue habiendo áreas como Física o Química donde la presencia femenina es menor. Creo que aún hay mucho trabajo que hacer desde la base. La cultura en la que crecemos a veces nos hace pensar que no somos capaces, y eso hay que cambiarlo desde la infancia. Los centros educativos están haciendo esfuerzos, como los talleres de carreras STEM, y eso es muy positivo, pero deben seguir insistiendo. También las familias tienen un papel clave en transmitir igualdad y confianza, sin prejuicios.
¿Qué referentes femeninos destacarías en el ámbito científico?
Siempre destaco a Marie Curie, tanto por su trabajo científico como por el papel pionero que tuvo en el estudio de la radiactividad y por el reconocimiento que logró con los premios Nobel, aunque no fue fácil. También tengo muy presente a Rosalind Franklin por su trabajo con los rayos X en el descubrimiento de la estructura del ADN. Son dos ejemplos de mujeres cuyo trabajo fue clave y que tardaron mucho en ser reconocidas como merecían.
¿Qué retos crees que aún existen para la igualdad de género en el ámbito científico?
Creo que el principal reto sigue siendo esa sombra del pasado que aún arrastramos. Es cierto que en las últimas décadas se han producido avances importantes y que hoy se reconocen muchas aportaciones científicas hechas por mujeres, pero todavía queda camino por recorrer. El desafío está en hacernos valer, en que se nos considere iguales y en que tengamos las mismas oportunidades, especialmente en los puestos de trabajo y de responsabilidad.
¿Cómo imaginas el papel de la mujer en la ciencia dentro de unos 10 años?
Dentro de diez años creo que vamos a tener un papel aún más protagonista. No pienso que seamos mejores que los hombres, pero sí considero que somos muy rigurosas y constantes. He trabajado con equipos mixtos y he visto que muchas veces, cuando se alcanza un objetivo, algunos bajan la guardia. Nosotras solemos seguir luchando, siendo perseverantes y manteniendo el esfuerzo. Creo que en una década nos vamos a comer el mundo.