Seguridad y competitividad no son conceptos opuestos. Esa es la tesis que el director general de Industria de la Generalitat Valenciana, Julio Delgado, defendió con rotundidad durante la inauguración de la octava edición del Safety Day de Quimacova, el encuentro anual de la Asociación de Empresas Químicas y Medioambientales de la Comunitat Valenciana dedicado a la seguridad industrial del sector.
"Una industria más segura es también una industria más sólida, más resiliente y mejor preparada para afrontar situaciones de emergencia" - Julio Delgado, director general de Industria de la Generalitat Valenciana
La afirmación puede sonar obvia, pero no siempre ha sido el mensaje dominante en los foros empresariales. Durante años, la seguridad se ha percibido en algunos sectores más como un coste que como una inversión. Que el responsable autonómico de industria lo enmarque explícitamente en clave de competitividad supone un cambio de acento que el sector químico valenciano lleva tiempo reclamando.
Un sector estratégico para la economía valenciana
Delgado no escatimó en reconocimientos hacia la industria química. La calificó de sector estratégico para la economía de la Comunitat Valenciana, subrayando su capacidad innovadora, el volumen de empleo que genera y su función como engranaje clave para el desarrollo de otras actividades industriales. Y los datos respaldan esa valoración: Quimacova representa a más de 220 empresas del sector químico en la región, sumando cerca del 85% de la facturación total del sector valenciano y aglutinando el 70% del empleo generado.
Con ese peso económico sobre la mesa, la seguridad industrial deja de ser un asunto de cumplimiento normativo para convertirse en una cuestión de continuidad de negocio y de reputación territorial. Un accidente grave en una instalación química no solo afecta a los trabajadores: puede paralizar cadenas de suministro enteras, comprometer a proveedores y clientes y, en el peor de los casos, generar una crisis de comunicación difícil de gestionar.
El proyecto QSAFE y el respaldo institucional
Uno de los momentos más concretos de la jornada llegó con la presentación del proyecto QSAFE, una iniciativa impulsada por Quimacova que este año desarrolla su segunda fase. Su objetivo es reconocer y visibilizar el compromiso real de las empresas del sector con la seguridad industrial, más allá del cumplimiento de los mínimos legales. El modelo, estructurado y voluntario, representa un avance decidido en la cultura de la seguridad del sector químico, ya que permite a las compañías demostrar su esfuerzo en materia de prevención por encima de los mínimos legales.
La Generalitat Valenciana no actúa solo como observadora en este proceso. Delgado destacó el respaldo institucional a QSAFE a través del programa Inenti, una señal de que la administración autonómica apuesta por acompañar al sector en su transformación cultural, no únicamente en su supervisión regulatoria.
Ocho ediciones de un foro que crece en relevancia
El Safety Day tiene el objetivo de concienciar y compartir prácticas de seguridad industrial entre empresas del sector químico. Pero con ocho ediciones ya celebradas, el evento ha trascendido su función inicial de sensibilización para convertirse en un espacio de intercambio profesional de primer nivel. En la séptima edición, por ejemplo, el Safety Day contó con la participación de más de 30 empresas del sector químico.
La agenda de esta octava cita incluyó la gestión de emergencias, la resiliencia empresarial y la comunicación ante situaciones de crisis: tres ejes que, precisamente, cobran una dimensión nueva tras experiencias recientes que han puesto a prueba la capacidad de respuesta del tejido industrial valenciano. Compartir cómo otras empresas han gestionado incidentes reales tiene un valor pedagógico que ningún manual puede replicar del todo.
Con esta jornada, Quimacova ha vuelto a reunir al sector en torno a un debate que, según ha defendido Julio Delgado, resulta inseparable de la competitividad empresarial. La pregunta que queda flotando es si el resto del ecosistema industrial —más allá del sector químico— terminará adoptando este enfoque antes de que una emergencia lo exija por las malas.


