La Generalitat Valenciana usa IA para traducir el lenguaje burocrático al lenguaje humano en sus trámites digitales

La Generalitat incorpora IA a su sede electrónica para transformar textos administrativos complejos en lenguaje comprensible para ciudadanos y empresas

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La Generalitat incorpora IA para ayudar al personal a redacta información de procedimientos administrativos
La Generalitat incorpora IA para ayudar al personal a redacta información de procedimientos administrativos
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Pedir una subvención, renovar una licencia, consultar los plazos de un trámite. Cualquiera que haya intentado navegar por la sede electrónica de una administración pública sabe la sensación: frases interminables, tecnicismos apilados y una oscuridad semántica que convierte un derecho en un laberinto. La Generalitat Valenciana ha decidido atacar ese problema con inteligencia artificial.

El gobierno autonómico ha integrado una herramienta de IA en su sistema de información de atención a la ciudadanía con un objetivo concreto: ayudar al personal gestor a transformar los textos técnicos de los procedimientos administrativos en versiones escritas en lenguaje claro, más comprensibles para quienes realmente los necesitan: ciudadanos y empresas. La medida afecta directamente a la información publicada en la sede electrónica de la Generalitat, que concentra cientos de trámites de uso cotidiano.

Cómo funciona: la IA propone, el funcionario decide

El sistema no opera de forma autónoma ni reemplaza el criterio profesional. Su lógica es la de un asistente inteligente: a partir del texto original de cada procedimiento, la herramienta genera una propuesta de redacción en lenguaje claro. El personal gestor puede entonces comparar ambas versiones —la original y la sugerida por la IA— y decidir si acepta el resultado, lo modifica o lo descarta por completo. Ningún texto llega al ciudadano sin pasar antes por una revisión humana.

"En todo caso, antes de su publicación definitiva siempre existe una revisión humana que garantiza que el texto final responde a los estándares de calidad y precisión exigibles", añade Fran Ortega, director general de Simplificación Administrativa de la Generalitat Valenciana

La herramienta se aplicará a los principales campos informativos de cada procedimiento: el objeto del trámite, los requisitos, las personas interesadas, los plazos, las fases de solicitud, alegación o resolución, y las observaciones generales. En la práctica, eso significa que un ciudadano podría entender de un vistazo qué documentos necesita, cuándo debe presentarlos y qué pasos seguir, sin necesidad de interpretar jerga jurídica ni acudir a una ventanilla para aclararlo.

El lenguaje administrativo, un problema con larga historia

La dificultad del lenguaje burocrático no es nueva ni exclusiva de la Comunitat Valenciana. Desde hace décadas, instituciones europeas, el propio Estado español y numerosas comunidades autónomas han promovido iniciativas de lenguaje claro con resultados desiguales. El objetivo fundamental del plan Simplifica es elevar la calidad y facilitar el acceso a los servicios públicos, mediante la reducción significativa de los tiempos de espera y la simplificación de los procedimientos administrativos. Sin embargo, simplificar el procedimiento no equivale a simplificar la forma de explicarlo, y ahí es donde históricamente se ha fallado.

"Muchas veces la dificultad de un trámite no está solo en el procedimiento, sino en cómo lo explicamos", admite Fran Ortega, director general de Simplificación Administrativa de la Generalitat Valenciana

La medida se encuadra en dos instrumentos estratégicos en marcha: el Plan Simplifica 2024-2026 y el Plan de Atención a la Ciudadanía 2025-2027. Con la puesta en marcha del plan Simplifica 2024-2026, el objetivo declarado es construir una administración menos burocrática y más eficiente; en definitiva, una administración que, en lugar de parecer hostil, se muestre amigable y cercana a las personas. La apuesta por la IA aplicada al lenguaje es, en ese contexto, una de las medidas más tangibles y directas que se han adoptado hasta ahora.

Trazabilidad y control: quién usó la IA y para qué

El sistema incorpora también mecanismos de auditoría y trazabilidad. La herramienta registra cuándo se ha utilizado, qué usuario la activó, sobre qué campo concreto y si la propuesta generada fue finalmente aceptada o descartada. Se prevé además un uso limitado y parametrizable de la funcionalidad para garantizar un empleo responsable y eficiente del recurso. No es, por tanto, una herramienta sin supervisión ni rastro: cada intervención de la IA queda documentada.

Ortega ha subrayado que la tecnología debe entenderse como un apoyo, no como un sustituto del criterio del empleado público. La tramitación robotizada a través de un sistema de inteligencia artificial se integra como parte de una estrategia más amplia de modernización administrativa. La clave, según el responsable del área, está en que la IA sirva para hacer la administración más útil y humana, dos adjetivos que rara vez aparecen juntos en el mismo párrafo cuando se habla de burocracia.

En un momento en que la inteligencia artificial protagoniza debates sobre automatización, riesgos y control, la Generalitat Valenciana opta por un uso concreto, acotado y verificable: mejorar la comunicación entre el Estado y las personas que dependen de él. Si funciona como se anuncia, la próxima vez que alguien intente entender un trámite en la sede electrónica, quizás no necesite un diccionario jurídico para lograrlo.