La Generalitat Valenciana invierte 13,6 millones en ganadería: del pastor que apaga incendios al joven de 20 años con 1.200 cabezas de ganado

El Consell destina 13,6 M€ a modernizar explotaciones, proteger razas autóctonas y relanzar la ganadería extensiva valenciana en 2026

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Barrachina junto con agricultores y ganaderos
Barrachina junto con agricultores y ganaderos

Hay una cifra que lo resume todo: 13,6 millones de euros. Ese es el presupuesto específico que la Generalitat Valenciana destina en 2026 a la ganadería, un sector que durante décadas ha ido perdiendo peso en el imaginario colectivo pero que ahora vuelve a ocupar el centro de la política agraria valenciana. El escenario elegido para anunciarlo no podría ser más simbólico: el XII Gastromercado y las XI Jornadas de Pastoreo de Montaña de Andilla, un municipio del interior donde la trashumancia, el producto local y la tradición pastoril siguen siendo algo más que folklore.

Un pastor, un rebaño y una función pública

La ganadería extensiva lleva años reivindicando su utilidad más allá del plato. En la Comunitat Valenciana, este sector cuenta con más de 1.000 explotaciones dedicadas al ovino y caprino, con una cabaña de 300.000 animales que practican el pastoreo extensivo. Detrás de ese dato hay algo más difícil de cuantificar: el trabajo cotidiano de quienes, rebaño en mano, limpian montes, frenan la expansión del matorral y actúan como un cortafuegos natural. No es metáfora: el pastoreo extensivo está reconocido como "una práctica beneficiosa para la prevención de incendios forestales" y para recuperar "paisajes cortafuegos, resilientes y menos inflamables".

El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, lo formuló en términos directos durante su intervención en Andilla:

"El pastor que sale cada mañana con su rebaño limpia nuestros montes, previene incendios, fija población y cuida el paisaje que hoy disfrutamos todos. Eso es servicio público", comenta Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana.

No es solo un discurso: el conseller ha reiterado que "la ganadería extensiva es parte de la solución para la gestión forestal, para la prevención de incendios, para la sostenibilidad del territorio y para el reto demográfico". Una actividad que, como él mismo señaló, "no se puede deslocalizar ni importar y que cumple tres funciones inseparables, económica, social y ambiental".

Casi 9 millones ya en manos de 446 ganaderos

Del discurso a los números. La Conselleria ha resuelto las ayudas a la competitividad y modernización de explotaciones ganaderas, con 8.987.596 euros concedidos a 446 ganaderos de toda la Comunitat Valenciana. Una inyección que Barrachina interpretó como una prueba de credibilidad institucional: "Estos casi 9 millones ya repartidos son la prueba de que, cuando este Consell anuncia, este Consell cumple".

A eso se suman dos nuevas líneas de ayuda publicadas en la misma semana. La primera, dotada con 80.000 euros ampliables hasta 100.000, va dirigida a la ganadería ecológica en extensivo. La segunda, con 41.000 euros, tiene un objetivo más específico: el fomento de razas autóctonas amenazadas, entre ellas la oveja Guirra, una raza valenciana de lana rojiza que durante años estuvo al borde de la desaparición y que hoy protagoniza importantes esfuerzos de recuperación. "Competitividad, ganadería ecológica y razas propias. Tres ayudas en una sola semana. Esto es creer en el campo", afirmó el conseller.

Una estrategia con 70 medidas y horizonte hasta 2030

El marco que sostiene todas estas inversiones es la Estrategia Valenciana de Ganadería Extensiva 2026-2030, una hoja de ruta que sitúa este modelo productivo en el centro de la política ganadera autonómica. La estrategia incluye 70 medidas orientadas a mejorar la rentabilidad de las explotaciones, reducir cargas burocráticas, impulsar la modernización, reforzar la sanidad animal, favorecer el relevo generacional y reconocer el valor ambiental del pastoreo. En otras palabras: un intento de convertir lo que durante décadas fue un sector en retirada en una apuesta de futuro con respaldo institucional explícito.

El propio municipio de Andilla concentra hoy 544 cabezas de ovino y caprino y 473 colmenas. Son cifras modestas en términos absolutos, pero que en un pueblo del interior valenciano representan algo más que producción: representan familias que han decidido quedarse.

548 jóvenes se incorporan al campo, 126 de ellos ganaderos

Quizás el dato más revelador del cambio de ciclo sea este: en 2026, 548 jóvenes y nuevos agricultores y ganaderos se incorporan al campo valenciano gracias a una convocatoria récord de 27,4 millones de euros. De ellos, 126 son ganaderos. La comarca de Los Serranos, donde se ubica Andilla, ha recibido ayudas para 31 beneficiarios por un importe de 1,65 millones de euros, lo que la convierte en la segunda comarca de la provincia de Valencia con más incorporaciones.

Uno de esos expedientes tiene nombre propio, aunque Barrachina lo presentó como símbolo colectivo: un joven de 20 años que apuesta por la ganadería extensiva en Andilla con un proyecto de 1.200 cabezas de ganado. "Detrás de ese expediente hay un proyecto de vida que ha elegido este pueblo. Cada joven que se queda en el interior es una victoria para toda la Comunitat Valenciana", señaló el conseller.

Sin impuesto de transmisiones para quien apueste por el pastoreo

A las ayudas directas se suman medidas fiscales diseñadas para facilitar la continuidad de las explotaciones entre generaciones: la eliminación del impuesto de sucesiones y donaciones, la rebaja del impuesto de transmisiones patrimoniales en fincas agrarias y, como medida más llamativa, la bonificación del 100% del ITP para las transmisiones de explotaciones ganaderas extensivas. "Apostar por el pastoreo, en la Comunitat Valenciana, ya no paga impuesto de transmisiones", resumió Barrachina.

Es una señal clara hacia el sector: que heredar o comprar una explotación extensiva no sea un obstáculo fiscal. Porque si el problema del campo no es solo económico sino también demográfico, reducir las fricciones que dificultan el relevo generacional puede ser tan importante como cualquier subvención directa. El interior valenciano lleva décadas perdiendo población, y cada pastor, cada apicultor, cada joven ganadero que decide quedarse representa, en pequeña escala, una respuesta a uno de los grandes retos territoriales del país.