Aprender no tiene fecha de caducidad. Esa premisa, tan sencilla como poderosa, es la que sostiene una red que cada año llega a miles de valencianos que regresan a las aulas para sacarse el graduado escolar, mejorar su nivel de valenciano o dar sus primeros pasos en el mundo digital. Para que esa red siga funcionando, la Conselleria de Educación, Cultura y Universidades ha convocado ayudas por un importe total de 2.700.079,46 euros destinadas a 2026, dirigidas a entidades locales y entidades privadas sin ánimo de lucro que desarrollan programas de formación de personas adultas en la Comunitat Valenciana.
La convocatoria, publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), abre el plazo de solicitud hasta el 20 de noviembre, y los interesados pueden tramitarla a través de la sede electrónica de la Generalitat. No es una cifra simbólica: hablamos de más de dos millones y medio de euros que se repartirán entre ayuntamientos, mancomunidades y organizaciones del tercer sector para mantener viva una oferta formativa que, de otro modo, sería inaccesible para muchos.
Una red que llega a cientos de localidades
La dimensión de este sistema no es menor. La red de formación de personas adultas integra 164 centros de la Generalitat y de titularidad municipal ubicados en 143 localidades de la Comunitat Valenciana , lo que da una idea del alcance territorial que estas ayudas pretenden sostener. Detrás de cada centro hay vecinos de pueblos pequeños, trabajadores en activo, personas mayores que nunca pudieron titular y jóvenes que buscan una segunda oportunidad. La convocatoria, en ese sentido, no financia solo aulas: financia itinerarios de vida.
El catálogo de actividades subvencionables es amplio y responde a necesidades muy distintas. Hay cursos de preparación para las pruebas libres de graduado en Educación Secundaria, Bachiller y Técnico de Formación Profesional, así como para las pruebas de acceso a la FP y a la universidad para personas adultas. También se incluyen formaciones en competencias digitales —una brecha que la pandemia dejó dolorosamente al descubierto—, cursos de formación medioambiental e itinerarios orientados al fomento de la igualdad de oportunidades y la participación sociocultural y laboral.
El valenciano, protagonista en la oferta formativa
Uno de los bloques más destacados de la convocatoria es el dedicado a las lenguas oficiales de la Comunitat. Y los datos respaldan su importancia: la red de formación de personas adultas ha recibido más de 8.100 inscripciones durante el curso 2025-2026 para aprender y perfeccionar el valenciano . Una demanda que no para de crecer. El nivel A2, por ejemplo, suma 1.483 inscripciones y crece un 33,2% respecto al curso 2024-2025 , lo que refleja un interés creciente por los niveles iniciales de la lengua.
La convocatoria contempla expresamente los cursos de valenciano correspondientes a los niveles de la Junta Qualificadora de Coneixements del Valencià (JQCV), así como los dedicados a la capacitación técnica en lenguajes específicos para la obtención de certificados oficiales y los orientados al conocimiento de la realidad valenciana en materia de lengua y cultura. Una apuesta que va más allá del aula: es también una política de cohesión social.
¿Quién puede solicitar estas ayudas?
La convocatoria distingue dos grandes grupos de beneficiarios. Por un lado, las entidades locales que sean titulares de centros docentes de formación de personas adultas autorizados por la Generalitat, así como aquellas que, aun sin tener centro propio, aporten personal no docente o recursos económicos a un centro público de titularidad autonómica en su municipio. Por otro, las entidades privadas sin ánimo de lucro que estén vinculadas al Centro Específico de Educación a Distancia de la Comunitat Valenciana o que sean titulares de centros autorizados.
El reparto no es arbitrario. Se trata de llegar a quienes ya están en el terreno, a organizaciones y administraciones locales que conocen de primera mano qué necesita su comunidad. En un país donde la formación continua se ha convertido en una exigencia casi inevitable del mercado laboral, invertir en adultos que quieren seguir aprendiendo es, también, una forma de invertir en competitividad y en justicia social. El plazo para solicitar estas ayudas cierra el 20 de noviembre, y quienes aún no se han puesto en marcha tienen poco tiempo para hacerlo.
