La Generalitat moviliza a un centenar de trabajadores para limpiar los municipios valencianos devastados por la dana Adam

La Generalitat y los consorcios de residuos retiran miles de toneladas de enseres acumulados en los pueblos golpeados por la dana Adam.

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Las calles de Oliva y Els Poblets llevan días siendo el escenario de un paisaje duro de ver: montañas de muebles, electrodomésticos y materiales arrastrados por el agua acumulados a pie de calle, a la espera de que alguien venga a retirarlos. Ese momento ha llegado. La Generalitat Valenciana ha puesto en marcha un operativo de gran escala para retirar miles de toneladas de residuos y enseres de los municipios afectados por la dana Adam, el temporal que en los últimos días ha golpeado con fuerza la costa de Valencia y Alicante, dejando inundaciones graves, víctimas mortales y un rastro de destrucción difícil de cuantificar.

Un operativo que comenzó con un decreto y acabó con cien operarios en la calle

La maquinaria institucional arrancó desde la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, que emitió una resolución habilitando a los ayuntamientos para crear puntos de acopio temporal en una serie de municipios golpeados por el temporal: Oliva, Els Poblets, Beniarbeig, Daimús, la Font d'en Carròs, Bellreguard y Piles, entre otros. La lógica es sencilla pero necesaria: concentrar primero para poder gestionar después. Sin esos espacios de recogida, el caos en las vías públicas habría sido aún mayor.

Pero el decreto era solo el primer paso. Sobre el terreno, quien ha puesto el músculo ha sido Vaersa, la empresa pública valenciana especializada en servicios ambientales, con un centenar de trabajadores desplegados durante toda la semana en diferentes municipios. A ellos se han sumado empresas privadas especializadas, convocadas expresamente para reforzar los equipos y dar respuesta a un volumen de residuos que desborda la capacidad habitual de cualquier servicio municipal.

Dos consorcios, dos rutas distintas para los residuos

La gestión de los materiales recogidos no sigue un único camino. La Dirección General de Calidad y Educación Ambiental autorizó al Consorci de Residus V5-COR, a través de su empresa adjudicataria VYTRUSA, a realizar el acopio temporal y extraordinario de los residuos generados por el temporal. Parte de esos materiales se están gestionando en unas instalaciones provisionales habilitadas en la Font d'en Carròs. Por su parte, el Consorcio Mare de La Marina opta por otra vía: trasladar los residuos directamente a sus instalaciones de El Campello, en Alicante.

Son dos operativas distintas para un mismo objetivo: evitar que los restos del temporal sigan obstruyendo calles y generen riesgos para la salud pública. No es un temor menor. Tras inundaciones de esta magnitud, la acumulación de residuos provoca serios problemas de salud pública , como ya se comprobó tras episodios similares en otros territorios.

Oliva y Els Poblets, los municipios más cargados

Gran parte del esfuerzo se ha concentrado en Oliva y Els Poblets, los dos municipios que han acumulado un mayor volumen de materiales. No es casual: la zona de la marjal de Pego-Oliva ha sido una de las más castigadas por las lluvias, con acumulados históricos y más de un millar de rescates desde el inicio del temporal . En estos pueblos, las brigadas de limpieza han tenido que compaginar la retirada de enseres de gran volumen —sofás, lavadoras, armarios, coches— con el trabajo de habilitar los accesos para que los propios vecinos pudieran acercar sus pertenencias dañadas a los puntos de acopio.

Ante la magnitud de los destrozos, el president de la Generalitat ha avanzado que el Consell aprobará un paquete de ayudas específicas para los municipios afectados y ha anunciado que solicitará al Gobierno de España la declaración de zona catastrófica para las áreas más dañadas.

La sombra de la dana de 2024 y la urgencia de actuar rápido

El operativo de limpieza no se puede entender sin el contexto que pesa sobre la Comunitat Valenciana desde hace menos de dos años. La dana de 2024, con 233 muertos, fue la peor catástrofe natural del siglo en España , y dejó una lección amarga sobre la importancia de actuar con rapidez en todas las fases de la emergencia, incluida la gestión de residuos. Aquella experiencia explica, en parte, la celeridad con la que las instituciones han respondido esta vez ante la dana Adam: primero los decretos de habilitación, después el despliegue de personal y maquinaria, y en paralelo la coordinación entre consorcios públicos y empresas privadas.

El reto ahora es sostener el ritmo hasta que las calles de estos municipios vuelvan a tener el aspecto que tenían antes del temporal. Cada día que los enseres permanecen en la calle es un día más de sufrimiento para los vecinos y un riesgo añadido para la higiene y la seguridad del entorno. La respuesta institucional ha arrancado, pero la verdadera medida de su eficacia se verá en los próximos días, cuando los habitantes de Oliva, Els Poblets o Bellreguard puedan por fin ver el suelo de su calle sin que la dana haya dejado huella visible en él.