Casi un año después de que la riada del 29 de octubre de 2024 arrasara buena parte de la provincia de Valencia, la reconstrucción habitacional sigue buscando fórmulas que aceleren los tiempos sin sacrificar la calidad. La última respuesta llega en forma de dos licitaciones: la Generalitat Valenciana ha sacado a concurso la construcción de 88 viviendas protegidas de alquiler asequible en Silla y Carcaixent, con una inversión que supera los 25 millones de euros.
Dos municipios, dos realidades, un mismo objetivo
La operación, articulada a través de la Entidad Valenciana de Vivienda y Suelo (EVHA), contempla dos promociones diferenciadas. En Silla se levantarán 36 viviendas sobre un solar de titularidad pública de la propia EVHA, ubicado en la calle l'Horta, número 4. En Carcaixent, la cifra asciende a 52 viviendas repartidas en dos parcelas —las números 35 y 36 del Barranc de Gaianes— que el ayuntamiento ha cedido expresamente para este fin. Que un consistorio ceda suelo a la administración autonómica para construir vivienda pública no es un gesto menor: implica una apuesta política local que acompaña a la autonómica.
Ambas promociones se enmarcan en el Plan VIVE DANA, el programa diseñado por la Generalitat para dar respuesta a las necesidades habitacionales generadas por la tragedia. El Plan de Vivienda DANA cuenta con un presupuesto total de 91,6 millones de euros para el periodo 2024-2027, con el objetivo de reparar, reconstruir y prevenir futuros daños. Las viviendas de Silla y Carcaixent se financian precisamente dentro de ese paraguas, con fondos tanto del Gobierno valenciano como de los Fondos Next Generation europeos.
Construir más rápido sin bajar el listón
La gran apuesta técnica de estas promociones es el método constructivo. Frente al ladrillo tradicional, la Generalitat apuesta por la construcción industrializada, un sistema que fabrica en taller los componentes del edificio —paneles, módulos, instalaciones— y los ensambla posteriormente en obra. El resultado es doble: los plazos se acortan de forma significativa respecto a los métodos convencionales y se garantizan altos estándares de calidad y eficiencia energética, algo especialmente relevante en un contexto en que la urgencia habitacional no puede ser excusa para entregar viviendas de segunda categoría.
Los métodos de construcción industrializada permiten acortar los plazos de ejecución , un factor crítico cuando miles de familias siguen buscando un hogar estable casi dos años después de la catástrofe. No es la primera vez que la Generalitat utiliza esta técnica: las promociones de Silla y Carcaixent se suman a otras actuaciones ya en marcha en Albal (30 viviendas), Torrent (28) y Utiel (35), todas bajo la misma metodología.
El alquiler asequible como eje de la reconstrucción
Las 88 nuevas viviendas estarán destinadas íntegramente al alquiler asequible, una modalidad que, a diferencia de la venta, permite rotar el parque habitacional y atender a más familias a lo largo del tiempo. La Generalitat asumirá íntegramente la construcción de los inmuebles con el objetivo de ofrecer viviendas de alquiler asequible. En el caso de Carcaixent, el acceso a estas viviendas estará orientado especialmente a jóvenes menores de 35 años, con la condición de haber estado empadronado en Carcaixent durante al menos diez de los últimos quince años.
El Plan integral destinado a la vivienda en zona DANA incluye también ayudas específicas para facilitar la adquisición de viviendas de protección pública que podrán alcanzar hasta 20.000 euros por vivienda, una acción que la Generalitat prevé que beneficie a un total de 500 familias valencianas. Las nuevas promociones licitadas son, en ese contexto, una pieza más de un puzle habitacional que todavía está lejos de completarse.
El reloj corre: ofertas hasta el 21 de diciembre
Las empresas interesadas en ejecutar alguna de las dos promociones tienen hasta el 21 de diciembre para presentar sus ofertas a través de la Plataforma de Contratación del Sector Público. El plazo no es casual: cuanto antes se adjudiquen las obras, antes podrán comenzar los trabajos y, con ellos, la cuenta atrás hasta que las primeras familias reciban las llaves de un piso que, para muchas de ellas, representará el punto final de una larga espera. Porque al fin y al cabo, detrás de cada uno de esos 88 números está una historia de personas que simplemente necesitan un lugar donde vivir.

