Hay productos que van mucho más allá de lo que contiene una botella. El aceite de oliva virgen extra de Enguera es uno de ellos: detrás de cada gota hay olivares cuidados durante generaciones, conocimiento acumulado a lo largo de décadas y una cooperativa con más de un siglo de historia. La IV Feria del Aceite de Enguera, celebrada del 16 al 18 de octubre de 2026, ha vuelto a poner ese legado en el centro del debate sobre el futuro del sector oleícola valenciano.
Ha sido precisamente en el acto inaugural de esta feria donde M.ª Àngels Ramón-Llín, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana, ha trazado un diagnóstico claro: sin rentabilidad no hay futuro para las explotaciones, y sin futuro para las explotaciones no hay aceite de calidad. Una cadena de dependencias que, a menudo, se da por supuesta pero que exige atención política activa.
"Producir calidad es fundamental, pero también lo es que esa calidad tenga un valor económico justo para que los agricultores puedan obtener rentabilidad de sus explotaciones y disponer de perspectivas de futuro.", ha declarado M.ª Àngels Ramón-Llín, directora general de Producción Agrícola y Ganadera de la Generalitat Valenciana
Un aceite con personalidad propia
Enguera, en la comarca de la Canal de Navarrés, lleva décadas construyendo una identidad oleícola reconocible. El aceite de oliva virgen extra de esta localidad está estrechamente ligado al paisaje, la cultura y la economía de la Canal de Navarrés. La cooperativa Campoenguera, fundada en 1925 , es el corazón de ese proyecto colectivo: cien años transformando aceitunas en aceite y, de paso, vertebrando económicamente a todo un territorio.
Ramón-Llín no escatimó en reconocimientos hacia quienes hacen posible ese producto: "el aceite de esta tierra destaca por su calidad, pero también por el saber hacer de quienes lo producen y por su capacidad para ofrecer al consumidor un producto con personalidad propia". Una forma de decir que la diferencia no está solo en la variedad de aceituna, sino en el oficio de quienes trabajan el campo.
Teo Mas, gerente de la Cooperativa Campoenguera, destacó durante una cata celebrada en el marco de la presentación de la feria la gran calidad que presenta la campaña de este año, así como la frescura, los aromas y los matices de los aceites recién elaborados. Una primera señal de que la cosecha 2026 apunta alto.
Las cooperativas, engranaje imprescindible
En un mercado globalizado donde los grandes distribuidores marcan el precio, la unión entre pequeños productores no es un lujo, es una necesidad. La directora general lo dejó claro al referirse al papel de las cooperativas: son ellas quienes agrupan esfuerzos, mejoran los procesos de producción y comercialización y, sobre todo, refuerzan la capacidad de negociación de los agricultores frente a intermediarios y grandes cadenas.
La feria está organizada por Campoenguera y promovida por el Ayuntamiento de Enguera , lo que ilustra cómo la alianza entre el tejido cooperativo y la administración local puede convertir un producto agroalimentario en un motor de desarrollo territorial. En el acto de presentación participaron la alcaldesa de Enguera, Matilde Marín, y el presidente de la Cooperativa Campoenguera, Enrique Pedro.
50 millones para modernizar el campo valenciano
Más allá del discurso, la Generalitat ha trasladado cifras concretas al escenario. Ramón-Llín anunció que en 2026 se destinan 50 millones de euros a impulsar la modernización de las explotaciones agrarias de la Comunitat Valenciana, una inversión que busca mejorar la eficiencia y la sostenibilidad de un sector que enfrenta retos tan dispares como la sequía, la volatilidad de precios o el envejecimiento de sus activos.
A ese esfuerzo se suman 27,4 millones de euros orientados específicamente a la incorporación de jóvenes y nuevos agricultores. Una línea de ayudas que ya ha tenido su primera cosecha de resultados: la primera convocatoria permitió conceder un total de 548 ayudas en la Comunitat Valenciana, de las que 439 correspondieron a jóvenes agricultores y 109 a nuevos agricultores. Ahora, una segunda convocatoria dotada con 10 millones de euros mantiene abierta esa ventana de oportunidad.
El relevo generacional, el reto que no se resuelve solo
¿Quién va a cuidar los olivares dentro de veinte años? Es la pregunta que sobrevuela cualquier conversación seria sobre el futuro del campo. La directora general lo formuló en términos directos: el relevo generacional es uno de los principales retos de la agricultura, y facilitar el acceso de jóvenes a la actividad y ofrecer condiciones para consolidar proyectos viables no es opcional, es urgente.
El olivar, por sus características, es especialmente vulnerable a este problema. Los árboles tardan años en alcanzar su plena producción y requieren un conocimiento que se transmite mejor de padres a hijos que en ningún aula. Si esa cadena se rompe, no se recupera de la noche a la mañana. Por eso, las ayudas al relevo generacional no son solo una partida presupuestaria más: son una apuesta por mantener vivo un modelo de agricultura que combina tradición e identidad con economía real.
Una feria que conecta el campo con la ciudad
Durante los tres días de feria hubo espacios de exposición y venta, degustaciones, talleres infantiles, demostraciones culinarias y propuestas para conocer el patrimonio natural y cultural de Enguera. Un programa que refleja algo que el sector oleícola lleva tiempo entendiendo: el aceite de calidad no se vende solo con datos técnicos, sino con experiencias que acercan al consumidor urbano al mundo rural del que procede.
Ramón-Llín subrayó precisamente esa función de puente que cumple la feria: dar visibilidad a los productores, acercar el producto a los consumidores y vincular la producción agroalimentaria con la gastronomía y la actividad turística. En un contexto en el que la España vaciada busca argumentos para retener y atraer población, un evento de estas características es también, a su manera, una declaración de intenciones sobre qué tipo de desarrollo rural se quiere construir. Apostar por el aceite de Enguera es, en el fondo, apostar por que los pueblos del interior valenciano tengan futuro.


