Ocho años de abandono tienen un precio difícil de calcular cuando se habla de piedra, historia y memoria colectiva. La Diputació de València ha aprobado el decreto que da luz verde a 15 proyectos adicionales de su Plan de Recuperación del Patrimonio Valenciano, dotados con 4,8 millones de euros, una ampliación que eleva la inversión total del programa a 16,8 millones y permite que 45 ayuntamientos de la provincia intervengan sobre otros tantos edificios históricos que acumulaban daños desde hace años.
El plan había estado paralizado desde 2017. Ocho años de silencio en los que torres, ermitas y palacios de los municipios de la provincia acumularon deterioro sin que llegara una sola ayuda institucional para frenarlo. El actual equipo de gobierno, encabezado por el presidente Vicent Mompó y la vicepresidenta Natàlia Enguix, no solo rescató el programa sino que lo amplió para garantizar que ningún municipio quedara fuera.
El arranque fue el 22 de abril de este año, cuando Mompó y Enguix presentaron una primera tanda de actuaciones con una dotación inicial de 12 millones de euros. Ese mismo día, el presidente se comprometió públicamente a incrementar la partida. Cumplió su palabra semanas después.
"Incrementamos el plan en cinco millones para que los quince ayuntamientos que obtuvieron menor puntuación de los técnicos pudieran entrar también y desarrollar las mejoras propuestas en su patrimonio" - Natàlia Enguix, vicepresidenta y responsable de Cooperación de la Diputació de València
La cifra total habla por sí sola: 16,8 millones de euros repartidos entre 45 municipios, a los que hay que sumar cerca de dos millones de euros invertidos entre 2024 y 2026 para impulsar una treintena de proyectos de patrimonio eclesiástico. El alcance del plan convierte a esta legislatura en la más activa en materia patrimonial de la última década en la provincia.
De castillos medievales a molinos arroceros: qué se va a restaurar
El abanico de bienes que recibirán ayuda es tan variado como el propio paisaje cultural valenciano. En el ámbito civil, la Diputació recuperará castillos, palacios, ermitas, alquerías, mercados, hornos, pozos y molinos. En el eclesiástico, las actuaciones se concentran en parroquias, ermitas y ornamentos religiosos. El programa busca, entre otros objetivos, "hacer justicia territorial ayudando a los municipios más pequeños, que son los que más dificultades tienen para afrontar este tipo de intervenciones".
La lógica detrás del plan va más allá de la conservación arquitectónica. "Invertir en patrimonio no es mirar al pasado, es generar turismo, crear empleo y dar motivos para que la gente se quede a vivir en nuestros pueblos" , ha subrayado el presidente Mompó. Una idea que cobra especial fuerza en comarcas del interior donde la despoblación es una amenaza real y donde un castillo rehabilitado puede convertirse en el mejor argumento para no cerrar el bar del pueblo.
Entre los proyectos de este último decreto destacan seis actuaciones de especial envergadura histórica y arquitectónica.
El Castillo de Bétera: urgencia estructural en una fortaleza medieval
Con una aportación de 735.000 euros —la mayor de esta tanda—, el Castillo de Bétera recibirá una intervención urgente centrada en frenar su deterioro. Las obras incluyen la impermeabilización de cubiertas, el refuerzo estructural de las Torres de Tapia, la reparación de los patios y la rehabilitación de los forjados del salón de actos. Entre los proyectos que se suman en el Plan de Patrimonio provincial destacan la mejora de las cubiertas y la estructura de las Torres de Tapia, en el Castell de Bétera. El objetivo es garantizar la conservación del conjunto y mantenerlo abierto al público.
La Posada de Tuéjar: una venta del siglo XIV que se convertirá en ayuntamiento
Pocos edificios tienen una historia tan concreta y evocadora como la Posada de Tuéjar. Este inmueble del siglo XIV fue durante siglos un enclave estratégico en el Camino Real de Castilla, la ruta que unía Valencia con Madrid a los pies de Cuenca. Las antiguas ventas, ubicadas en la Plaza Mayor del pueblo, son un Bien de Relevancia Local con una personalidad arquitectónica que pocos edificios de la zona pueden igualar. La Diputació invertirá 485.000 euros en su recuperación.
La intervención comenzará por el edificio principal, consolidando su estructura y reparando fachadas, forjados y tejado. El destino final no será un museo ni un espacio vacío: el alcalde Carlos Tarazón ha confirmado que el inmueble se convertirá en la nueva sede del Ayuntamiento, devolviendo así a la vida pública un edificio que lleva siglos siendo testigo de ella.
El Molí del Pasiego de Sueca: un museo arrocero con tres décadas de historia industrial
En Sueca, la Diputació destina 400.000 euros al Molí del Pasiego, considerado "el buque insignia del patrimonio de Sueca". Se trata de la tercera fase de un proyecto de rehabilitación de los llamados Molins de la Vila, en la que se actuará sobre las naves históricas del complejo. Entre las tres fases, la corporación provincial habrá invertido más de un millón de euros en este antiguo molino arrocero del siglo XIX, un edificio que simboliza la industrialización agraria de la comarca de la Ribera Baixa. La ambición del proyecto apunta alto: convertirlo en museo e incluso en escuela de hostelería.
La Casa Bou de Rocafort y la Torre del Homenaje de Buñol: alquería y fortaleza en el punto de mira
Rocafort recibirá 246.000 euros para sustituir la cubierta a dos aguas de la Casa Bou, una alquería del siglo XIV característica de la huerta valenciana que actualmente sirve como sede del Ayuntamiento. Los trabajos, con un plazo de ejecución de cuatro meses, mantendrán el diseño y los acabados originales de este Bien de Relevancia Local enclavado en la Plaza Mayor del municipio.
En Buñol, la urgencia es estructural. El Ayuntamiento plantea intervenir en la Torre del Homenaje del castillo, situada en el recinto sur, con una subvención de 175.000 euros. El proyecto se centra en estabilizar estructuras en riesgo de deterioro o colapso, recurriendo en la mayoría de los casos a las fábricas tradicionales: sillería o tapial de tierra y piedra. Una apuesta por la autenticidad que no solo conserva el patrimonio, sino también los saberes constructivos que lo hicieron posible.
La capilla de Villalonga y un decreto que llega a más municipios
El decreto incluye también la restauración de la cubierta de la capilla de la Mare de Déu de la Font en Villalonga, con 110.000 euros de subvención provincial. El edificio se encuentra en buen estado general, pero la cubierta presenta desperfectos importantes causados por humedades: ladrillos hundidos, tejas rotas, goteras y manchas en los revestimientos interiores. Una intervención aparentemente menor, pero que marca la diferencia entre un templo vivo y uno condenado al abandono progresivo.
El decreto recoge también, entre otros, la reposición del acceso y la restauración del yacimiento arqueológico del Castellet de Bernabé de Llíria (500.000 euros), la consolidación y accesibilidad de la Iglesia de Santiago de Benicalaf en Benavites (435.000 euros), y la rehabilitación del horno de Alfauir (340.000 euros). A estos se suman los proyectos de Rafelbunyol, Chelva, Yátova y L'Alcúdia de Crespins, entre otros consistorios.
En conjunto, el Plan de Recuperación del Patrimonio Valenciano no es solo un programa de subvenciones. Es la respuesta institucional a décadas de infrafinanciación de unos bienes que no generan titulares cuando se conservan bien, pero que sí los generan —de la peor manera— cuando se derrumban. Que 45 municipios puedan ahora acometer obras que llevaban años postergadas por falta de recursos es, en sí mismo, una noticia que trasciende la arquitectura: habla de qué tipo de provincia quiere ser Valencia y de cuánto está dispuesta a pagar por no olvidar quién fue.


