La dana Adam deja una decena de carreteras cortadas en Valencia y Alicante: la Generalitat trabaja contrarreloj para restituir el tráfico

Inundaciones y desprendimientos en La Safor y la Marina Alta obligan a cortar vías autonómicas; los equipos trabajan para reabrirlas.

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La dana Adam ha convertido este lunes 19 de octubre en una jornada de emergencia viaria en la Comunitat Valenciana. Inundaciones, acumulaciones de agua y desprendimientos han bloqueado una decena de carreteras autonómicas en las provincias de Valencia y Alicante, justo en las comarcas que más duramente están sufriendo el temporal: La Safor y la Marina Alta. Mientras los equipos de conservación de la Generalitat trabajan sin pausa para reabrir los accesos, miles de conductores y vecinos de la zona deben buscar rutas alternativas o, sencillamente, esperar.

Un temporal que no da tregua

La dana Adam ha descargado durante la madrugada y la mañana de este lunes lluvias torrenciales sobre el litoral sur de Valencia y el norte de Alicante, dejando calles anegadas, carreteras cortadas y crecidas de ríos y barrancos, con especial incidencia en las comarcas de La Safor y la Marina Alta. Los datos meteorológicos resultan difíciles de procesar: se han registrado acumulados de hasta 638,5 litros por metro cuadrado en 24 horas en Pego (Alicante) y 635,2 l/m² en Forna (Atzúbia, Alicante). Para poner esas cifras en perspectiva, la ciudad de Madrid recibe de media unos 450 litros al año. En cuestión de horas, algunas zonas valencianas han triplicado esa cantidad.

Desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) han apuntado que la dana ha provocado que la comarca valenciana de la Safor esté viviendo un temporal "extraordinario" desde 1987. No es, por tanto, una tormenta más: es la peor en casi cuatro décadas para algunos municipios.

Las carreteras autonómicas más afectadas

La Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha concentrado sus esfuerzos en los puntos más críticos. Las mayores incidencias por acumulaciones de agua se han detectado en la CV-60 y la CV-686, en La Safor, así como en tres puntos de la CV-700 y en la CV-715, que une las comarcas de La Safor y la Marina Alta. Esta última vía actúa como arteria de conexión entre ambas zonas, por lo que su corte no es solo un problema de tráfico: es un aislamiento real para muchos pueblos pequeños encajados entre montañas y mar.

A esos cortes se suman los desprendimientos registrados en la CV-720, también en la Marina Alta. La situación igualmente ha afectado a la CV-678, que registra tres tramos cortados entre Pego y la comarca valenciana de la Safor, y a la CV-715, con otros dos tramos cerrados por inundación en el término municipal de Pego.

La afección, no obstante, se extiende más allá de los epicentros más golpeados. En menor medida, también hay incidencias en La Marina Baixa (CV-755), en Alcoià (CV-710) e incluso en la provincia de Castellón, donde las carreteras CV-173, CV-183 y CV-205 presentan problemas. Las incidencias continúan concentradas en la Marina Alta y la Safor, aunque se han extendido también a la comarca de la Ribera Alta.

Coordinación desde el CEGESEM

Esta mañana había cortadas más de una decena de vías en algún tramo, principalmente en las comarcas de la Marina Alta y la Safor, todas ellas carreteras autonómicas. La Generalitat trabaja para retirar los desprendimientos y atajar las acumulaciones de agua en todos los puntos afectados, con la vista puesta en recuperar la circulación de forma progresiva conforme avancen las intervenciones en marcha.

La coordinación entre administraciones es clave en una situación de este tipo. El Centro de Gestión de Servicios de Movilidad (CEGESEM), el ente autonómico encargado de recopilar y centralizar la información, trabaja de forma conjunta con las administraciones provinciales y locales que gestionan las vías adyacentes a las carreteras autonómicas cortadas. No basta con actuar en una sola red: cuando el agua o la tierra invade una carretera, los efectos en cadena se propagan a todos los caminos de alrededor.

Los servicios de Cercanías también se han visto interrumpidos, concretamente las líneas C1 y C2 en Valencia, lo que amplía el impacto del temporal más allá de las carreteras y complica aún más la movilidad de quienes necesitan desplazarse en la zona.

Un episodio que recuerda a la DANA de 2024

El nombre de una dana siempre despierta alarma en la Comunitat Valenciana. Y con razón: la devastadora DANA de octubre de 2024, que arrasó varios municipios de L'Horta Sud y causó más de 200 víctimas mortales, marcó un antes y un después en la percepción social de estos fenómenos meteorológicos en la región. La dana Adam llega casi exactamente dos años después de aquella tragedia, y aunque el escenario geográfico y la intensidad son distintos, el patrón es el mismo: lluvias torrenciales concentradas en pocas horas, ríos y barrancos desbordados, y carreteras que desaparecen bajo el agua.

La recuperación de la red viaria avanzará de forma progresiva a lo largo de las próximas horas, siempre condicionada por la evolución del temporal y el estado de los accesos colindantes. Cada carretera que se reabre es una comunidad que recupera su conexión con el resto del mundo, un recordatorio de que, en episodios como este, la infraestructura no es solo asfalto: es el hilo que mantiene unidas a las personas.