Poco más de un año y medio después de que la DANA del 29 de octubre de 2024 arrasara decenas de municipios valencianos y se cobrara la vida de más de 220 personas, la Comunitat Valenciana ha dado el pistoletazo de salida a su campaña de prevención de inundaciones para 2026. El conseller de Emergencias e Interior, Juan Carlos Valderrama, presidió esta semana una reunión de coordinación con cerca de treinta organismos públicos para revisar, actualizar y poner en común los protocolos de actuación ante lluvias intensas, crecidas de ríos y barrancos y otros fenómenos meteorológicos adversos.
Las inundaciones de octubre de 2024 afectaron a 845.371 personas y causaron pérdidas estimadas en 13.300 millones de euros , convirtiendo aquel episodio en una de las mayores catástrofes naturales de la historia reciente de España. La AEMET lo calificó como el fenómeno más adverso del siglo en la Comunitat Valenciana, con un impacto y registros superiores incluso a la DANA de septiembre de 2019. Con ese precedente encima de la mesa, la urgencia de coordinar una respuesta más ágil y anticipada no es solo una cuestión técnica: es, sobre todo, una deuda con la memoria de las víctimas.
Treinta organismos, un solo protocolo
La reunión, convocada por la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuesta a las Emergencias (AVSRE), reunió a representantes de las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, la Policía de la Generalitat, la Unidad Militar de Emergencias (UME), unidades de Protección Civil, las confederaciones hidrográficas y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). También participaron los servicios de bomberos de los consorcios provinciales y de las capitales de Alicante, Valencia y Castellón, junto al Servicio de Bomberos Forestales de la Generalitat, la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, y altos cargos de las consejerías de Sanidad, Agricultura, Medio Ambiente y Servicios Sociales, entre otros departamentos.
El objetivo no es solo saber quién hace qué cuando llega el temporal. Es, sobre todo, asegurarse de que todos los engranajes encajan antes de que el agua empiece a correr.
"El fin es estar preparados y anticiparnos de forma coordinada a cualquier escenario provocado por lluvias, crecidas de caudal en ríos y barrancos u otros fenómenos meteorológicos adversos que puedan causar riesgos sobre la población" - Juan Carlos Valderrama, conseller de Emergencias e Interior de la Generalitat Valenciana
Una campaña que llega hasta los vecinos
La campaña, diseñada a través de la AVSRE, no se queda en los despachos. Detalla el papel concreto que debe desempeñar cada organismo y fija medidas de autoprotección frente a las inundaciones aplicables en viviendas, vías públicas, centros de trabajo, centros de atención a personas dependientes y otros espacios públicos o privados. Toda esa información ha sido remitida a los ayuntamientos mediante una circular informativa y también a las empresas que operan y suministran servicios básicos.
Uno de los elementos más destacados es la "Guía de recomendaciones para ayuntamientos para la toma de decisiones preventivas ante fenómenos meteorológicos adversos", un documento que incluye indicaciones concretas para proteger a la población. Las medidas de autoprotección ciudadana están disponibles en ocho idiomas: valenciano, castellano, inglés, francés, italiano, alemán, ruso y árabe, lo que refleja la diversidad de la población residente y turística en la región.
Toda la documentación puede descargarse en la página web de 1·1·2 Comunitat Valenciana, con lo que la Generalitat busca que la información llegue también al ciudadano de a pie, no solo a los gestores de emergencias.
Los ayuntamientos, piezas clave del sistema
Valderrama también valoró el esfuerzo de los municipios en la planificación preventiva, subrayando el elevado número de ayuntamientos que ya cuentan con planes municipales de actuación ante catástrofes. No es un dato menor: la capacidad de respuesta local en los primeros minutos de una emergencia puede marcar la diferencia entre una evacuación ordenada y una tragedia.
Cuando el Gobierno valenciano envió el aviso de emergencia a los teléfonos móviles durante la DANA de 2024, el agua ya había inundado gran parte del área finalmente afectada: 562 kilómetros cuadrados en 75 municipios. Esa lección, aprendida a un precio devastador, es precisamente la que impulsa ahora a reforzar los mecanismos de alerta temprana y la coordinación multinivel.
El periodo de mayor riesgo en la Comunitat Valenciana coincide con el fin del verano y el inicio del otoño, una ventana temporal en la que el mar Mediterráneo acumula temperatura y energía suficiente para alimentar episodios de lluvia torrencial de alta intensidad. Que la reunión de coordinación se celebre ahora, antes de que lleguen las primeras borrascas otoñales, no es casualidad: es la apuesta de la Generalitat por la anticipación frente a la improvisación, convencida de que los protocolos revisados y actualizados son la mejor barrera que puede levantarse antes de que el cielo vuelva a abrirse.


