El Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de València, ha participado en una investigación internacional cuyo principal objetivo es entender cómo las alteraciones moleculares asociadas a la distrofia miotónica tipo 1 (DM1) afectan a la comunicación entre neuronas.
Los resultados del estudio aportan nuevos conocimientos sobre los mecanismos implicados en la enfermedad e identifican una posible diana terapéutica para futuras investigaciones, según ha informado el instituto médico en un comunicado.
¿Qué es la distrofia miotónica tipo 1?
La distrofia miotónica tipo 1 es la forma más común de distrofia muscular en adultos y una enfermedad genética multisistémica que afecta tanto al músculo como al sistema nervioso.
Se caracteriza por provocar debilidad muscular progresiva, miotonía —un trastorno en el que el músculo se relaja más lentamente de lo normal después de contraerse de manera voluntaria— y alteraciones cardíacas y cognitivas, lo que tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes.
Se estima que afecta a una de cada 8.000 personas y, al no existir tratamientos curativos en la actualidad, la distrofia miotónica tipo 1 continúa representando un importante reto clínico. A pesar de los avances en la identificación de su causa genética, los mecanismos que explican las alteraciones neurológicas y sinápticas —relativas a la comunicación entre neuronas o entre neuronas y músculos— de la enfermedad siguen siendo poco conocidos.
En el estudio se ha analizado cómo unas repeticiones anómalas de una secuencia de ARN formada por tres letras (CUG: citosina, uracilo y guanina) pueden alterar la función sináptica y el movimiento.
Los investigadores han estudiado si esta alteración afecta a la función sináptica —la forma en la que las neuronas se comunican entre ellas y envían mensajes a los músculos— y al comportamiento locomotor —la capacidad de moverse correctamente—.
Resultados del estudio
Los investigadores utilizaron como modelo experimental la mosca del vinagre o de la fruta, ya que muchos de los genes de este insecto funcionan de forma similar a los humanos. Introdujeron en las moscas repeticiones CUG expandidas asociadas a la enfermedad humana para estudiar su impacto sobre las neuronas y los músculos.
Los resultados de la investigación, publicados en Nature Communications, revelaron que una proteína llamada FasII (similar a la proteína NCAM1 en humanos) se encontraba en niveles demasiado elevados. Esta proteína ayuda a que las neuronas se conecten entre sí, pero cuando aparece en exceso, puede alterar la comunicación entre neuronas y músculo.
Además, mediante aproximaciones genéticas, demostraron que la reducción o modulación específica de FasII era capaz de revertir estos defectos, identificándola como un posible mecanismo clave y una potencial diana terapéutica para la enfermedad.
¿Quién ha participado en la investigación?
En la investigación ha participado el Grupo de Investigación en Genómica Traslacional Humana de INCLIVA-Universitat de València (BIOTECMED), coordinado por Rubén Artero, también investigador del CIBERER (Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras) del Instituto de Salud Carlos III.
Destaca la participación de la doctora Ariadna Bargiela, investigadora postdoctoral Miguel Servet, y del doctor Javier Poyatos García, investigador postdoctoral Juan de la Cierva, ambos integrantes del Grupo de Investigación de INCLIVA, así como del doctor Juan J. Vilchez, investigador honorífico de la Universitat de València y colaborador de este grupo.


