Descolgados sobre cortados rocosos de difícil acceso, con arneses y cuerdas, los agentes medioambientales de la Generalitat Valenciana han reconstruido a mano dos nidos de águila-azor perdicera (Aquila fasciata), una especie catalogada en peligro de extinción en la Comunitat Valenciana, que el incendio forestal de julio destruyó en el Parque Natural de la Sierra de Espadán. Una tarea que va mucho más allá de colocar ramas en una repisa: es una carrera contra el tiempo para que una de las rapaces más amenazadas del Mediterráneo no pierda también su hogar.
Un incendio que dejó una cicatriz de casi 9.600 hectáreas
El fuego que se declaró en la Vall d'Uixó el pasado mes de julio se convirtió en uno de los más devastadores de la historia reciente de Castellón. Con un perímetro de 82 kilómetros y cerca de 9.599 hectáreas quemadas, el 40% de la superficie afectada correspondía al Parque Natural de la Sierra de Espadán, lo que equivale a aproximadamente el 12% de la extensión total de este espacio protegido. El incendio alcanzó espacios de alto valor ecológico integrados en la Red Natura 2000 , esa red europea de áreas naturales que actúa como escudo frente a la pérdida de biodiversidad.
Entre los hábitats arrasados figuraban pinares maduros de pino carrasco, formaciones de matorral y maquia mediterránea, así como alcornocales, uno de los elementos más singulares y valiosos del parque. Y entre las víctimas silenciosas del fuego, los nidos del águila perdicera: plataformas que estas aves construyen durante años en lo más inaccesible de los cortados rocosos y que el fuego redujo a cenizas en cuestión de horas.
La intervención: trabajo vertical en paredes imposibles
Recuperar esas plataformas no es tarea sencilla. El Grupo de Intervención en Altura del cuerpo de agentes medioambientales de la Generalitat, en coordinación con el Servicio de Vida Silvestre y Red Natura 2000, fue el encargado de acometer la reconstrucción. Los trabajos comenzaron poco después del incendio, en zonas de cortado rocoso donde ni un sendero ni una pista forestal tienen cabida. Los agentes se descuelgan literalmente sobre las paredes para reconstruir, metro a metro, las estructuras que el fuego destruyó.
La planificación de cada intervención combina el conocimiento detallado de la especie —sus territorios reproductores, sus costumbres, sus ciclos— con la logística propia de una operación de rescate en vertical. No basta con conocer la biología del águila perdicera: hay que saber también escalar. Y eso es precisamente lo que hace al Grupo de Intervención en Altura un recurso tan específico y necesario.
El águila perdicera: una especie que no puede permitirse más pérdidas
El águila-azor perdicera es una rapaz de tamaño mediano, muy ligada a los paisajes mediterráneos de montaña, que anida en cortados rocosos y caza en espacios abiertos. Su situación en la Comunitat Valenciana es crítica: figura en el catálogo de especies en peligro de extinción, lo que convierte cada pareja reproductora en un bien extraordinariamente escaso. Perder un territorio de cría —como puede ocurrir cuando el nido desaparece— puede suponer que la pareja no críe durante una o varias temporadas, con el consiguiente impacto sobre una población ya de por sí fragilísima.
La reposición de las plataformas de nidificación es, en este contexto, un primer paso imprescindible. No garantiza que las aves regresen de inmediato, pero sí elimina uno de los obstáculos que podría impedirlo. La naturaleza, si se le da una mínima oportunidad, suele encontrar el camino.
Cuatro millones de euros para reconstruir lo que el fuego destruyó
La reconstrucción de los nidos del águila perdicera se enmarca en un plan de recuperación más amplio impulsado por la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat. El conjunto de las obras de emergencia cuenta con una inversión de 4,2 millones de euros, destinados a la recuperación forestal y de caminos, la reparación de las carreteras CV-219 y CV-223, y actuaciones de mejora de la seguridad en los espacios afectados por el incendio.
La regeneración de la Sierra de Espadán se medirá en generaciones, no en años. La restauración completa de las miles de hectáreas afectadas tardará décadas, según los expertos. Pero hay pasos que no pueden esperar tanto. Reconstruir un nido de águila perdicera antes de que llegue la próxima temporada reproductora es uno de ellos: una intervención pequeña en escala, pero enorme en lo que significa para el futuro de una especie que ya tiene demasiado en contra.
