Entramos en BIOPARC Valencia y lo primero que llama la atención no es solo lo que vemos, sino la tranquilidad con la que se mueven los animales. Algunos descansan, otros buscan alimento entre la vegetación y otros permanecen escondidos. El visitante puede tener la sensación de estar viendo una escena de la naturaleza, pero detrás de esa aparente calma hay un trabajo diario que va mucho más allá de mantener a los animales sanos.
Para conocerlo de cerca hablamos con Stephan Bereje, responsable de bienestar animal de BIOPARC Valencia. Su trabajo consiste, en buena medida, en observar lo que muchas veces pasa desapercibido: qué hace cada animal, cómo utiliza su espacio, con quién se relaciona, dónde descansa o qué estímulos recibe.
“El bienestar animal es un tema multifactorial”, explica Stephan. En BIOPARC se trabaja siguiendo el modelo de los Cinco Dominios del Bienestar Animal, que tiene en cuenta la nutrición, el entorno físico, la salud, el comportamiento y el estado mental. La idea es no quedarse únicamente en si un animal está enfermo o sano, sino intentar conocer cómo es su vida en conjunto.
¿Cómo se sabe si un animal está bien?
Es una de las preguntas que surge casi de inmediato. Un animal no puede decirnos que está estresado, aburrido o cómodo. Por eso, buena parte del trabajo consiste en observar su comportamiento.
Los equipos realizan registros y etogramas para conocer qué conductas desarrolla cada individuo y con qué frecuencia. Se analiza cómo utiliza el espacio, cuándo duerme, con quién juega o cómo busca alimento. También pueden utilizarse indicadores fisiológicos, aunque son más complejos y costosos.
“Yo no puedo medir a nivel emocional el grado de dolor que tú tienes o de alegría que tú tienes”, reconoce Stephan. Pero sí pueden buscarse señales que indiquen estados positivos o negativos. La construcción de nidos, el juego o la búsqueda activa de alimento, por ejemplo, forman parte del repertorio natural de determinadas especies.
Por eso, el objetivo no es conseguir que los animales estén permanentemente activos para el visitante. Un león que duerme durante horas no tiene por qué estar aburrido. Un animal nocturno que permanece escondido durante el día tampoco tiene necesariamente un problema. Entender estas conductas es también parte del bienestar.
De ahí que BIOPARC utilice cartelería, actividades, vídeos y sus redes sociales para explicar comportamientos que pueden resultar extraños para quien no conoce la especie.

La comida no es solo comida
Durante la conversación aparece otra palabra clave: enriquecimiento. Se trata de ofrecer a los animales estímulos y oportunidades que favorezcan comportamientos propios de su especie.
La alimentación es uno de los ejemplos más claros. No siempre consiste en colocar la comida y esperar a que el animal coma. En algunas especies se intenta reproducir parte del proceso natural: buscar, rastrear, encontrar, manipular y finalmente alimentarse.
“No solo es ponerle la comida”, dice Stephan. Para un felino, por ejemplo, el equipo puede trabajar sobre la búsqueda del alimento y el tiempo que dedica a conseguirlo. Y todo se adapta también a cada individuo: un animal geriátrico con problemas dentales puede necesitar una textura o un tamaño diferente.
Así, un mismo recinto puede incorporar elementos para explorar, descansar, esconderse o relacionarse. La arquitectura también cuenta. En BIOPARC, el concepto de zooinmersión busca integrar las barreras en el paisaje mediante vegetación, agua, rocas o fosos, mientras los animales disponen de diferentes espacios y refugios.

También pueden elegir dónde estar
Mientras seguimos recorriendo el parque, esta posibilidad de elección se hace especialmente visible. Hay animales que están a la vista y otros que desaparecen entre la vegetación.
El entorno se adapta además a las condiciones climáticas. En Valencia, el calor obliga a ofrecer sombras, agua, zonas de refugio, aspersores y otros recursos para que los animales puedan termorregularse. En invierno también existen protocolos y elementos de calefacción para determinadas especies.
“Ya se pensaba qué especies pueden vivir con un bienestar elevado en Valencia”, explica Stephan. Por eso el clima también se tiene en cuenta antes de decidir qué animales forman parte de Bioparc Valencia.
Y el seguimiento no termina ahí. Los veterinarios trabajan con especialistas externos cuando una situación requiere conocimientos concretos, desde oftalmología hasta odontología. Stephan recuerda el caso reciente de un lémur con cataratas que pudo ser tratado gracias a la colaboración con especialistas.
Las crías tampoco se deciden entre las paredes de BIOPARC
Otra de las cuestiones que suele despertar curiosidad es la reproducción. ¿Quién decide cuándo un animal debe tener una cría?
En muchos casos, la respuesta está en los programas coordinados por la EAZA, que gestionan las poblaciones de animales de diferentes centros europeos teniendo en cuenta sus características genéticas y demográficas. Los coordinadores de cada especie pueden recomendar reproducciones, traslados o incluso que un determinado animal no se reproduzca durante un periodo.
“No es una decisión de BIOPARC”, recalca Stephan. “Es una decisión coordinada a nivel europeo”. El objetivo es mantener poblaciones sanas y genéticamente diversas y evitar problemas de consanguinidad.
Al final del recorrido, la imagen que queda es bastante distinta de la que puede tener quien simplemente pasea por el parque. Detrás de un animal descansando hay observación; detrás de una comida, planificación; detrás de un recinto, un diseño pensado para ofrecer opciones; y detrás de una cría, un programa internacional de conservación.
Porque, como explica Stephan, el objetivo no es únicamente evitar que los animales estén mal. “Debemos cuidar, intentar que los animales sean felices y no solo evitar estados afectivos negativos, sino promocionar sobre todo los positivos”.
Y quizá esa sea la mejor forma de entender lo que hemos visto durante la visita: el bienestar animal no siempre se encuentra en lo espectacular. A veces está precisamente en que un animal pueda hacer algo tan sencillo como elegir dónde descansar, buscar su comida o esconderse.

Una visita para verlo con tus propios ojos
Después de conocer todo el trabajo que hay detrás del bienestar de los animales, la mejor manera de entenderlo es acercarse a BIOPARC y observarlos con otros ojos. Ver cómo se mueven, cómo descansan, cómo buscan su alimento o cómo utilizan los espacios ayuda a comprender que muchas de las cosas que ocurren allí no siempre son evidentes a simple vista.
Así que la próxima vez que visites BIOPARC, fíjate un poco más allá del animal que tienes delante. Quizá descubras que detrás de un momento aparentemente cotidiano hay todo un trabajo de cuidado, observación y conocimiento de cada individuo.
Si quieres conocer más sobre cómo se trabaja el bienestar animal en BIOPARC Valencia, puedes consultar toda la información en su página dedicada a este tema: Bienestar animal en BIOPARC Valencia.
Y, sobre todo, acércate a verlo por ti mismo. Porque una cosa es que te lo cuenten y otra muy distinta es recorrer BIOPARC, pararte delante de los animales y observar cómo viven.


