En bicicleta por la España vaciada: la Generalitat Valenciana traza seis rutas cicloturistas para salvar los pueblos que caben en una mano

La Generalitat crea seis rutas cicloturistas en la Ruta 99 para conectar los 24 municipios valencianos de menos de 100 habitantes y combatir la despoblación mediante el turismo de interior.

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Ruta en bici
Ruta en bici

Hay pueblos en la Comunitat Valenciana que caben, literalmente, en una mano. Localidades como Matet, Herbers o Benillup apenas superan unas decenas de vecinos censados, y su supervivencia depende, en gran medida, de que alguien se acuerde de que existen. Para que eso ocurra, la Generalitat Valenciana acaba de dar un paso concreto: la creación de seis rutas cicloturistas integradas en la Ruta 99, el itinerario que conecta los 24 municipios de la Comunitat con menos de 100 habitantes, con el objetivo de convertir la bicicleta en un motor económico para el interior valenciano.

La Ruta 99 nació como una iniciativa de promoción turística para dar visibilidad a los pueblos del interior que han quedado vaciados en los últimos años pero que siguen llenos de vida, de valores y de oportunidades. Diseñada a imagen de una especie de 'Camino de Santiago' a la valenciana, hasta ahora su recorrido era principalmente peatonal y de senderismo. Las nuevas rutas en bici amplían esa propuesta hacia un segmento turístico en plena expansión: el cicloturismo.

Un proyecto que nació vacío de contenido

No todos los proyectos llegan completos desde el primer momento. El director general de Administración Local, José Antonio Redorat, no ha esquivado esa realidad al presentar la iniciativa:

"Cuando llegamos al Gobierno vimos que la Ruta 99 estaba bien como concepto, pero que carecía de contenido. Desde el Consell estamos trabajando en numerosas iniciativas para impulsar y fortalecer la ruta como incentivo para atraer población y generar empleo" - José Antonio Redorat, director general de Administración Local de la Generalitat Valenciana

La autocrítica tiene mérito, pero también marca el camino. Redorat ha destacado que el proyecto está diseñado para "consolidarse y perdurar en el tiempo", con la intención de que pueda mantenerse y fortalecerse en los años siguientes. Entre los ejes de actuación, el Consell apunta a la creación de pequeños negocios vinculados al alojamiento, la restauración y la artesanía, al refuerzo del orgullo de pertenencia territorial y a la recuperación del patrimonio cultural y natural.

El cicloturismo como herramienta política y económica

La apuesta por la bicicleta no es casual. El cicloturismo es uno de los segmentos turísticos con mayor crecimiento en Europa, capaz de atraer visitantes en cualquier época del año y de redistribuir los flujos lejos de los destinos de sol y playa. En ese contexto, el secretario autonómico de Turismo, José Manuel Camarero, ha subrayado que el cicloturismo "es un producto estratégico porque permite atraer visitantes durante todo el año, redistribuir los flujos turísticos y generar actividad económica de forma sostenible en el territorio".

Camarero ha ido más lejos al reclamar una mirada más plural sobre la identidad valenciana:

"La Comunitat Valenciana no se entiende solo desde la costa; se entiende también desde pueblos como Matet, que conservan nuestro patrimonio, nuestra identidad y nuestra forma de vida" - José Manuel Camarero, secretario autonómico de Turismo de la Generalitat Valenciana

Es una declaración que apunta directamente al debate sobre el desequilibrio territorial: mientras la costa concentra el grueso de la inversión turística y la atención mediática, el interior languidece. Actualmente, hay 180 municipios de la Comunitat Valenciana en riesgo de despoblación. Concretamente, en la provincia de Castellón, el 60% de municipios no superan los 200 habitantes. Frente a esa realidad, el turismo sobre dos ruedas se presenta como una de las respuestas más tangibles.

Seis rutas para descubrir un territorio que casi nadie conoce

Las seis rutas cicloturistas son circulares —parten y terminan en el mismo municipio— y han sido diseñadas con distintos niveles de dificultad para adaptarse a ciclistas de diferentes perfiles. Su trazado conecta puntos de interés patrimonial, paisajístico y cultural, detallando los valores y atractivos de estos municipios: gastronomía, patrimonio natural e histórico, rutas senderistas, y propuestas de dónde comer y dormir, que no suelen formar parte de las rutas turísticas habituales.

  • Ruta de Torrechiva (25,3 km): discurre por Torrechiva, Vallat y Espadilla. La más accesible en distancia, ideal para iniciarse.
  • Ruta de Fuentes de Ayódar (73,2 km): parte de este municipio del Alto Mijares y permite visitar Torralba del Pinar, Higueras, Pavías, Matet y Villamalur.
  • Ruta de Herbers (133,7 km): la más larga y exigente, se inicia en este pueblo de Els Ports y discurre también por Vallibona y Castell de Cabres.
  • Ruta de Palanques (56,9 km): recorre Palanques y Villores, en el interior de Castellón.
  • Ruta de Benillup (79,2 km): une los pueblos alicantinos de Benillup, Famorca, Benimasot y Tollos, un recorrido donde disfrutar de antiguas neveras, pinturas rupestres y el valle del río Seta.
  • Ruta de Puebla de San Miguel (77,1 km): discurre por este municipio del Rincón de Ademuz, donde un fantástico parque natural atesora antiguos árboles y microrreservas donde proliferan las sabinas blancas.

En total, las seis rutas suman más de 445 kilómetros de recorrido por un territorio que guarda castillos, iglesias, lavaderos medievales, productos artesanales y paisajes que difícilmente aparecen en las guías convencionales. La Generalitat y la Federación Valenciana de Municipios y Provincias ven en esta red el germen de algo más ambicioso: una malla cicloturista cohesionada que, con el tiempo, pueda convertirse en referencia del turismo de interior en España. Para los pequeños pueblos que la integran, no es solo una ruta en el mapa. Es, quizás, una de las pocas señales de que alguien los tiene en cuenta.