El campo valenciano busca su futuro: más jóvenes, más tecnología y 150 millones en ayudas para salvar la agricultura de la DANA y los mercados globales

El conseller Barrachina desgrana en el congreso de La Unió un paquete de inversiones que supera los 150 millones para modernizar y relevar al agricultor valenciano

 - Actualizado a 07/11/2026 20:41

Guardar

Miguel Barrachina en el congreso de La Unió
Miguel Barrachina en el congreso de La Unió
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

El campo valenciano tiene un problema que se ve, pero que cuesta pronunciar en voz alta: solo el 5,8% de sus agricultores tiene menos de 40 años, el porcentaje más bajo de toda España junto a Canarias. Detrás de cada naranjal o arrozal que nadie hereda hay una historia de abandono silencioso. Es en ese contexto donde el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, se plantó ante el congreso de La Unió Llauradora i Ramadera con un mensaje claro y un maletín lleno de cifras: la Generalitat Valenciana movilizará más de 150 millones de euros en 2026 para transformar el sector agrario de la comunidad, desde la incorporación de jóvenes hasta la recuperación de los cultivos arrasados por la DANA.

Jóvenes en el campo: proyectos de empresa, no de subsistencia

El primer gran capítulo de la intervención de Barrachina fue el relevo generacional, quizás el más urgente. La última convocatoria de ayudas para la incorporación de jóvenes y nuevos agricultores movilizó 27,4 millones de euros y permitió sumar 548 nuevas incorporaciones al sector. De ese total, 159 solicitudes fueron tramitadas a través de La Unió, con una tasa de éxito del 88%. No es un dato menor: casi nueve de cada diez proyectos presentados por la organización agraria salieron adelante.

"La incorporación de jóvenes debe responder a proyectos empresariales viables, capaces de garantizar la continuidad de las explotaciones y generar oportunidades en el medio rural", ha explicado Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana.

La frase no es casual. Barrachina quiso dejar claro que el objetivo no es simplemente pagar una prima de bienvenida, sino asegurarse de que quien llega al campo tiene un plan sostenible. Para reforzar esa apuesta, el conseller anunció una nueva orden de ayudas dotada con 10 millones de euros adicionales. La urgencia no es solo valenciana: en octubre de 2025, la propia Comisión Europea presentó su estrategia de relevo generacional en la agricultura y reclamó a los Estados miembros que destinen al menos el 6% de su gasto agrícola a atraer nuevas generaciones al sector.

833 solicitudes para modernizar las explotaciones

El envejecimiento humano va de la mano del envejecimiento de las infraestructuras. La convocatoria de modernización de explotaciones agrarias, dotada con 50 millones de euros, recibió 833 solicitudes que representan una inversión conjunta de 86,7 millones de euros, es decir, casi el doble de lo que la administración pone sobre la mesa. Los propios agricultores están dispuestos a cofinanciar la transformación de sus explotaciones, una señal de confianza que no siempre se da en un sector acostumbrado a la incertidumbre climática y los vaivenes del mercado. De esas solicitudes, 196 fueron tramitadas con la colaboración de La Unió.

La cicatriz de la DANA: 1.200 hectáreas por replantar

La catástrofe de la DANA dejó una herida que aún sangra en el campo valenciano. Barrachina dedicó una parte de su intervención a la recuperación de los cultivos leñosos dañados, con 580 solicitudes de ayuda para replantar aproximadamente 1.200 hectáreas y un importe solicitado de 7,3 millones de euros. Los árboles frutales no se recuperan de un día para otro: una plantación de naranjos puede tardar años en volver a producir a pleno rendimiento.

"La recuperación de los árboles dañados es fundamental para que los agricultores puedan mantener su actividad y seguir vinculados a sus explotaciones", ha comentado Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana.

La ganadería extensiva, más allá del chuletón

El sector ganadero también tuvo su protagonismo en el congreso. Barrachina presentó la Estrategia Valenciana para el Fomento de la Ganadería Extensiva 2026-2030, un documento estructurado en tres pilares, once ejes y 70 medidas que abarca desde la simplificación administrativa hasta la digitalización y la sanidad animal. La línea de competitividad ganadera, dotada con 9 millones de euros, ha recibido ya solicitudes de 446 explotaciones.

El conseller también abordó las medidas de bioseguridad ante amenazas sanitarias como la peste porcina africana, una enfermedad que sigue preocupando a los ganaderos europeos y que, en caso de llegar a España con virulencia, podría devastar la cabaña porcina nacional. Pero Barrachina quiso ir más allá de la dimensión productiva del ganado extensivo:

"La ganadería extensiva desempeña una función que va más allá de la producción de alimentos. Su presencia en nuestros montes contribuye a la gestión del territorio y a la prevención de incendios forestales", ha afirmado Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana.

Una observación que, en un verano tras otro de incendios devastadores, resulta difícil de ignorar. El ganado que pace en los montes es, también, un cortafuegos natural.

Plagas, seguros y denominaciones de origen: los pilares del día a día

La intervención del conseller incluyó también medidas concretas para los problemas más cotidianos del agricultor valenciano. En materia de sanidad vegetal, la dotación prevista para 2026 supera los 38 millones de euros, con actuaciones que van desde el reparto de trampas contra la mosca de la fruta hasta 480.000 difusores contra el cucat del arroz. Además, se habilitará una nueva línea de 700.000 euros específicamente para los agricultores afectados por la clorosis nervial de los cítricos, una enfermedad que afecta directamente a la rentabilidad de las explotaciones citrícolas.

Para cubrir los riesgos climáticos, siempre presentes y cada vez más impredecibles, la Generalitat destinará 35,3 millones de euros en 2026 al apoyo a la contratación de seguros agrarios. Y para defender el valor añadido de lo que se produce en valenciano, la conselleria aportará más de 1,8 millones de euros a 21 consejos reguladores y entidades vinculadas a figuras de calidad diferenciada. Bajo ese paraguas se encuentran productos con identidad propia y reconocimiento internacional: el Arroz de Valencia, la Chufa de Valencia, el Kaki Ribera del Xúquer, la Uva Embolsada del Vinalopó, la Granada Mollar de Elche, los Cítricos Valencianos y los vinos de las denominaciones de origen Valencia, Alicante y Utiel-Requena.

En definitiva, el mensaje que salió del congreso de La Unió fue el de una agricultura valenciana que necesita, al mismo tiempo, nuevas manos, nuevas herramientas y nuevas certezas. Tres condiciones que, si se cumplen a la vez, pueden cambiar la historia de un campo que lleva demasiado tiempo despidiéndose de sus últimos labradores.