Cuando el termómetro amenaza con marcar 44 grados, el trabajo no puede seguir como si nada. La Generalitat Valenciana ha activado un llamamiento urgente a empresas, administraciones y trabajadores para que refuercen las medidas de prevención laboral ante la llegada de una nueva ola de calor que golpea esta semana a la Comunitat Valenciana con especial intensidad.
La AEMET ha previsto que para el martes el nivel de alerta pasará a rojo, con temperaturas de hasta 44 grados en zonas como Carcaixent. La persistencia de las altas temperaturas y la humedad harán que las noches tropicales se prolonguen durante toda la semana. No es, por tanto, un episodio puntual de bochorno veraniego: es un escenario de riesgo real para quienes trabajan expuestos al sol o en espacios sin climatización.
Una obligación legal, no una recomendación voluntaria
Conviene subrayarlo porque a veces se olvida: adaptar las condiciones de trabajo ante el calor extremo no es una sugerencia. La normativa de prevención de riesgos laborales obliga a ello. Cuando existan riesgos derivados de fenómenos meteorológicos adversos, la ley impone la adaptación de las condiciones laborales, y en los trabajos al aire libre o en lugares que no puedan cerrarse, la actividad puede paralizarse durante las horas de mayor peligro si no es posible garantizar la seguridad del trabajador por otros medios.
Dicho de otra forma: si un agricultor, un albañil o un conductor de reparto está en riesgo por el calor y no hay manera de protegerle, la empresa no solo puede, sino que debe detener la actividad. A nivel nacional, el Ministerio de Sanidad mantiene activado el plan nacional de actuaciones preventivas por altas temperaturas.
Los sectores más expuestos al estrés térmico
No todos los trabajos son iguales ante el calor. La Generalitat señala de forma específica los sectores con mayor exposición al llamado estrés térmico: la agricultura, la construcción, la industria, el transporte y la hostelería concentran los mayores riesgos. Son, precisamente, los sectores donde más trabajadores están fuera de una oficina con aire acondicionado: en un campo de naranjos, en una obra bajo el sol de julio, o detrás del volante de una furgoneta de reparto sin ventilación suficiente.
Para estos entornos, las medidas preventivas recomendadas pasan por reorganizar las tareas, adaptar los horarios para evitar las horas centrales del día, realizar pausas periódicas en zonas de sombra o frescas, garantizar el acceso permanente a agua potable y reducir en lo posible los esfuerzos físicos intensos entre las 12 y las 17 horas.
INVASSAT, el organismo de referencia para la prevención
El Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) pone a disposición de empresas y trabajadores una batería de recomendaciones específicas frente al calor. Más allá de los grandes titulares, el detalle importa: mantener una hidratación adecuada, utilizar ropa ligera y transpirable, protegerse de la radiación solar directa y prestar especial atención a las personas más vulnerables son pautas que marcan la diferencia entre una jornada laboral segura y una urgencia médica.
Las autoridades insisten en la importancia de adoptar conductas de autoprotección, especialmente entre los colectivos más vulnerables: personas mayores y aquellos con patologías crónicas.
Un verano que exige respuestas estructurales
La AEMET ha confirmado que se espera una «anomalía histórica» térmica a partir de este lunes. La Comunitat Valenciana lleva no poco tiempo soportando temperaturas bastante altas, incluso para lo habitual de esta estación. El patrón ya no es excepcional: es tendencia. Según los expertos, la Comunitat Valenciana se convierte en un termómetro de la resistencia institucional ante fenómenos climáticos extremos que serán cada vez más frecuentes.
Con este escenario de fondo, el recordatorio de la Generalitat va más allá de una nota de prevención estival. Es un aviso sobre cómo el cambio climático está redibujando las condiciones en las que trabajan miles de personas cada día en la región, y sobre la necesidad de que empresas y administraciones no esperen a que llegue la alerta roja para actuar. Proteger la salud laboral en tiempos de calor extremo no admite improvisación.


