El 12 de agosto de 2026, la Comunitat Valenciana será uno de los territorios desde los que se podrá disfrutar del eclipse solar. La expectación ante el fenómeno astronómico será especialmente alta, pero también aumenta la importancia de conocer las recomendaciones básicas para observarlo sin poner en riesgo la vista.
La principal advertencia de los expertos es clara: no hay que mirar directamente al Sol sin una protección adecuada, ni siquiera durante un eclipse. La radiación solar puede provocar lesiones en la retina que, en algunos casos, pueden ser permanentes.
No mires al Sol directamente
El error más peligroso es observar el eclipse a simple vista pensando que la menor luminosidad hace que sea seguro. La disminución de la luz visible no significa que desaparezca la radiación que puede dañar los ojos.
La exposición directa puede provocar una lesión conocida como retinopatía solar. Uno de sus principales riesgos es que la retina no tiene receptores del dolor, por lo que el daño puede producirse sin que la persona note nada en ese momento.
No utilices gafas de sol normales
Las gafas de sol convencionales no sirven para observar un eclipse solar. Aunque reduzcan la luminosidad, no están diseñadas para bloquear la cantidad de radiación necesaria para mirar directamente al Sol.
Tampoco deben utilizarse dos o varias gafas de sol superpuestas como método de protección.
Nada de métodos caseros
Durante un eclipse pueden circular recomendaciones para utilizar objetos cotidianos como radiografías, negativos fotográficos, cristales ahumados, CDs o filtros improvisados. No son métodos seguros.
Para observar directamente el Sol hay que utilizar gafas específicas para eclipses que cumplan los requisitos de seguridad correspondientes. Una alternativa segura es recurrir a sistemas de observación indirecta, que permiten proyectar la imagen del Sol sin mirar directamente hacia él.
Comprueba las gafas antes de utilizarlas
Las gafas para eclipses deben proceder de un fabricante o distribuidor fiable y cumplir la norma internacional ISO 12312-2.
Antes de utilizarlas es recomendable revisar que el filtro no esté rayado, roto o deteriorado. Si presenta algún desperfecto, no debe utilizarse.
Además, las gafas deben colocarse siguiendo las instrucciones del fabricante y utilizarse exclusivamente para la finalidad para la que han sido diseñadas.
No hagas fotos mirando al Sol con el móvil
Otro error es intentar fotografiar el eclipse directamente con un teléfono móvil o una cámara sin el filtro adecuado. Además del riesgo para los ojos si se utiliza el dispositivo como visor, la luz solar intensa puede dañar determinados componentes ópticos del equipo.
Si se quiere fotografiar el fenómeno, es necesario utilizar filtros solares específicos para fotografía y seguir las indicaciones del fabricante del equipo.
Tampoco es buena idea quitarse las gafas durante el eclipse
Las gafas homologadas deben utilizarse siempre que se observe directamente el Sol, siguiendo las instrucciones específicas de uso.
Durante las distintas fases del eclipse habrá momentos en los que la Luna cubra una parte importante del disco solar, pero eso no convierte automáticamente la observación directa en segura.
La única excepción corresponde a la fase de totalidad de un eclipse total, cuando la Luna cubre completamente el disco solar. En ese momento concreto sí es posible observar la totalidad a simple vista, pero las gafas deben volver a colocarse antes de que termine esa fase.
¿Qué pasa si has mirado al Sol sin protección?
Si después de observar el eclipse aparecen visión borrosa, una mancha o zona oscura en el campo visual, alteraciones en la percepción de los colores o cualquier cambio en la visión, es importante buscar atención médica.
Una de las características de las lesiones provocadas por la observación directa del Sol es que pueden no causar dolor inmediatamente. Por ello, no hay que esperar a que aparezcan molestias para actuar si se ha producido una exposición importante.
El eclipse del 12 de agosto será un acontecimiento astronómico excepcional, pero disfrutarlo correctamente requiere una precaución muy sencilla: nunca mirar directamente al Sol sin la protección adecuada.

