El próximo 12 de agosto tendrá lugar un acontecimiento astronómico excepcional: el primer eclipse total de Sol visible desde la Península Ibérica en más de un siglo. Más allá del espectáculo que ofrecerá en el cielo, este fenómeno también despierta interés entre quienes siguen la astrología, ya que se interpreta como un momento de especial intensidad emocional y de revisión personal.
Según explica Ana Lorente, coach laboral, especialista en PNL, astróloga y fundadora de Muy Ciela, la influencia simbólica de un eclipse no comienza cuando la Luna cubre el Sol, sino semanas antes. Desde esta perspectiva, el periodo previo puede venir acompañado de una mayor sensibilidad, sueños más vívidos, cansancio, irritabilidad o la sensación de que algo importante está a punto de cambiar, aunque todavía resulte difícil identificar qué es exactamente.
Lorente insiste en que estas sensaciones no deben entenderse como una explicación clínica, sino como una invitación a observar aquello que lleva tiempo reclamando atención. Para ella, el eclipse funciona como un símbolo que ayuda a hacer visibles emociones, vínculos o situaciones que quizá ya no encajan con el momento vital que estamos viviendo.
Qué emociones podría sacar a la luz este eclipse
Desde la astrología evolutiva, este eclipse se produce en el eje Leo-Acuario, relacionado con cuestiones como la identidad, el reconocimiento y el sentido de pertenencia. Según Ana Lorente, durante estas semanas pueden aparecer preguntas sobre quiénes somos realmente, cuánto de lo que hacemos responde a nuestros propios deseos y cuánto seguimos sosteniendo por costumbre, por miedo o por lealtad al pasado.
La astróloga considera que el verdadero poder transformador de un eclipse no reside en provocar cambios de forma repentina, sino en revelar aquello que ya necesitaba ser revisado. "El eclipse no crea el problema, lo revela", explica. Desde esta mirada, determinadas relaciones, hábitos o decisiones pueden empezar a sentirse más difíciles de sostener, no porque el eclipse los rompa, sino porque resulta más complicado seguir ignorando aquello que ya no encaja.
Cómo recomienda vivir este momento
Lejos de animar a tomar decisiones impulsivas, Ana Lorente propone atravesar el eclipse como un momento de pausa y observación. En los días previos recomienda escribir una carta dirigida a una creencia, un miedo o una etapa que se siente terminada, mientras que durante el eclipse aconseja guardar unos minutos de silencio, desconectar del teléfono y observar qué pensamientos o emociones aparecen sin intentar resolverlos inmediatamente.
También recuerda que la observación del eclipse debe hacerse siempre con las medidas de seguridad adecuadas, utilizando gafas específicas para eclipses durante las fases parciales, ya que las gafas de sol convencionales no protegen la vista.
Para la fundadora de Muy Ciela, el verdadero trabajo comienza después del fenómeno astronómico. Desde su enfoque, la transformación no depende de grandes decisiones, sino de pequeños gestos que permitan integrar aquello que el eclipse ha ayudado a reconocer. Su propuesta es sencilla: primero observar, después comprender y solo entonces decidir qué cambios merece la pena incorporar en los meses siguientes.


