Detrás de cada metro que arranca puntual en Metrovalencia o de cada tranvía que recorre la costa alicantina hay una factura eléctrica que no puede esperar. El pleno del Consell ha dado luz verde a que Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) se adhiera al acuerdo marco de la Central de Compras de la Generalitat para el suministro de energía eléctrica, un contrato cuyo importe base de licitación asciende a 18.758.052,47 euros —IVA excluido— y que tendrá una vigencia de un año.
Compra centralizada para ahorrar y garantizar el servicio
La decisión no es un trámite menor. La contratación está vinculada a los puntos de consumo de la Administración de la Generalitat, su sector público instrumental y entidades adheridas, y FGV, como entidad del sector público instrumental, está vinculada a dicha Central de Compras y a los acuerdos marco que desde la misma se realicen. En la práctica, esto significa que la empresa pública de ferrocarriles no negocia el suministro en solitario, sino que se acoge a las condiciones ya pactadas por la Generalitat para el conjunto de su administración. Una fórmula de compra centralizada que, en teoría, permite obtener mejores precios que los que lograría cualquier organismo público por separado.
El incremento respecto a contratos anteriores resulta llamativo. El contrato adjudicado en la convocatoria anterior ascendió a 16.484.872,10 euros. Ahora, el importe base de licitación sube hasta los 18,7 millones, un reflejo fiel de cómo la energía eléctrica continúa siendo uno de los grandes capítulos de gasto para cualquier operador de transporte público.
270 kilómetros de red que no pueden quedarse sin luz
El contrato cubre un universo de infraestructuras muy concreto: la energía necesaria para tracción, instalaciones de mantenimiento, edificios de oficinas y estaciones —tanto subterráneas como de superficie— de FGV en Valencia y Alicante. Sin este suministro, simplemente no hay metro ni tranvía.
En Valencia, el impacto es directo para los usuarios de Metrovalencia. Los metros y tranvías circulan por sus seis líneas de metro y cuatro de tranvía, a lo largo de los más de 160 kilómetros de red, en los que se distribuyen un total de 147 estaciones y paradas, subterráneas y en superficie. Una red que, en términos de extensión, equivaldría a recorrer en línea recta desde Valencia hasta Sagunto y volver con creces.
En Alicante, el alcance es igualmente significativo. El suministro de energía permite ofrecer servicio en las Líneas 1, 2, 3, 4, 5 y parte de la 9 del TRAM d'Alacant, a lo largo de más de 110 kilómetros de red, con 71 estaciones y paradas. En conjunto, ambas redes superan los 270 kilómetros y más de 220 estaciones.
Un gasto recurrente que refleja el peso de la energía en el transporte público
No es la primera vez que FGV afronta este proceso de contratación energética a través de la Central de Compras de la Generalitat. El mecanismo del acuerdo marco para el suministro eléctrico a los puntos de consumo de la Administración y su sector público lleva años aplicándose , con contratos renovados anualmente que reflejan la volatilidad del mercado eléctrico. La cifra de este año, casi dos millones y medio más que la del ejercicio anterior, ilustra sin rodeos cómo el precio de la energía sigue siendo una variable que condiciona el presupuesto de cualquier operador de transporte.
FGV ha apostado por utilizar energía eléctrica procedente de fuentes 100% renovables para el funcionamiento de Metrovalencia y TRAM d'Alacant , un compromiso medioambiental que no evita, sin embargo, tener que pagar las tarifas del mercado. Mover cientos de miles de personas al día tiene un coste energético que la Comunitat Valenciana asume cada año y que, con este nuevo acuerdo, queda garantizado por doce meses más. La pregunta que quedará en el aire cuando expire el contrato es siempre la misma: ¿cuánto costará la siguiente factura?


