Los problemas con los trenes son ya el pan de cada día. Y es que ahora la línea de alta velocidad que conecta Madrid y Valencia vuelve a estar en el punto de mira por los reiterados problemas que presenta el deficiente estado de su infraestructura. Ahora, una nueva fisura obliga a reducir la velocidad a 30 kilómetros por hora.
En un tramo de 163 metros se ha aplicado una limitación a la velocidad de circulación de los trenes de Renfe, Iryo y Ouigo. Las autoridades ferroviarias explican que se trata de problemas leves que no implican un riesgo notable sobre la seguridad del servicio.
Sin embargo, no se trata de la única rotura que ha ocurrido durante los últimos días. En Tarancón, Requena y en la bifurcación de Xátiva se produjeron otras tres más. Fallos en la estructura ferroviaria que agudizan los demás problemas que ya acostumbran a sobrellevar sus usuarios. Asimismo, ya son más de una docena los puntos críticos que existen en este tramo que conecta la capital valenciana con Madrid.
En esta ocasión, la fisura se ha producido en un punto clave de la vía: en la parte en la que se produce el cambio y cruce entre trenes con distinta trayectoria. Se trata de un punto crítico sometido a una fuerte presión y que, por lo tanto, necesita mayores controles de seguridad.
Entre las localidades de Tarancón y Santa Cruz de la Zarza se han activado los protocolos tras la detección de la fisura. La reparación inmediata y la reducción de la velocidad son esenciales para evitar cualquier consecuencia que resulte catastrófica.
En estos puntos también se ha reducido el límite de velocidad hasta los 120 km/h. En otros tramos con incidencias menores, la velocidad también se limita hasta los 160 km/h.
La empresa encargada del mantenimiento de estas vías, Adif, informaba unas semanas antes de una incidencia en el mismo tramo. Tras la revisión del estado, está programada la reparación en la mayor brevedad posible, aunque anuncian que la repercusión en el tiempo estimado de trayecto es mínima.
Existe una gran circulación de trenes por esta vía —cerca de sesenta trenes diarios— que viajan entre València y Madrid. Asimismo, otros tantos operadores privados también hacen uso de esta línea.
Temor entre los usuarios
Y es que tras el accidente de Adamuz, en el que una mala soldadura provocó el descarrilamiento de dos trenes y se llevó por delante la vida de 46 personas, el temor deja en alerta la precaria situación de la infraestructura ferroviaria de nuestro país.
Expertos ferroviarios advierten que, aunque las reparaciones puntuales son efectivas a corto plazo, la solución definitiva requiere una modernización integral de los tramos más antiguos y críticos para garantizar la seguridad y fiabilidad del servicio en los próximos años.

