Un año en Ohio que cambia una vida: la beca de 4.800 euros que ha llevado a un estudiante valenciano a estudiar en Estados Unidos

Lian Pérez Jiang ha completado un curso en un colegio de Ohio junto a una familia estadounidense, una experiencia que le ha permitido mejorar su inglés y ganar autonomía

Guardar

Lian Pérez Juan, becado por Estudiar en USA a realizar un curso académico en Ohio
Lian Pérez Juan, becado por Estudiar en USA a realizar un curso académico en Ohio
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

 

 

Hay aprendizajes que no caben en un aula. A veces empiezan con una maleta, continúan al otro lado del Atlántico y terminan cambiando la manera en la que un joven entiende el mundo. Es lo que le ha ocurrido a Lian Pérez Jiang, un estudiante valenciano que ha pasado este último curso académico en Ohio después de recibir una beca de 4.800 euros para estudiar en Estados Unidos.

Durante su estancia, Lian ha estudiado en un colegio privado del estado de Ohio y ha convivido con una familia estadounidense. Una experiencia que le ha permitido mejorar su inglés, conocer desde dentro una cultura diferente y, sobre todo, aprender a desenvolverse lejos de su entorno habitual.

La beca fue concedida teniendo en cuenta tanto su trayectoria académica como su perfil personal y su capacidad para afrontar una experiencia educativa internacional. Al llegar a Estados Unidos se incorporó al sistema escolar del país, compartió clases con estudiantes locales y pasó a formar parte de la vida cotidiana de su nueva comunidad.

Mucho más que aprender inglés al otro lado del Atlántico

Cuando una familia se plantea enviar a su hijo o hija un curso fuera de España, la primera idea suele ser el idioma. Y sí, el inglés es una parte fundamental. Pero la experiencia de Lian demuestra que el aprendizaje va mucho más allá de las palabras.

“Estar tanto tiempo lejos de mis padres es un gran cambio, pero considero que ha sido para bien”, explica el estudiante valenciano, que reconoce que la experiencia le ha obligado a tomar sus propias decisiones, ganar responsabilidad y madurar. También destaca la posibilidad de practicar inglés de una forma mucho más natural, no solo dentro del aula, sino durante las conversaciones, las comidas y el día a día con su familia de acogida.

Es precisamente uno de los elementos que diferencian un intercambio escolar de un simple viaje de idiomas. El estudiante no visita Estados Unidos durante unas semanas: vive allí durante un curso académico. Va al instituto, hace amigos, participa en actividades y se adapta a otras rutinas familiares y educativas.

La propia propuesta de Estudiar en USA parte de esa idea de inmersión. La empresa trabaja con diferentes programas para estudiantes de entre 13 y 18 años, desde el clásico año escolar en un colegio público y una familia de acogida hasta opciones en colegios privados, internados o programas en los que la familia puede elegir destino y centro educativo.

En el caso de los programas de año escolar, el estudiante puede integrarse en un High School estadounidense, convivir con una familia anfitriona y contar con el apoyo de coordinadores locales durante la estancia. La compañía también ofrece programas F-1 con mayor capacidad de elección sobre destino y colegio, además de alternativas para cursar ESO, Bachillerato o incluso un semestre académico en Estados Unidos.

Una opción para las familias valencianas que buscan algo diferente

La historia de Lian también pone sobre la mesa una posibilidad que muchas familias pueden plantearse cuando sus hijos se acercan a los últimos cursos de ESO o Bachillerato: pasar un año escolar en Estados Unidos como parte de su formación.

No se trata únicamente de mandar a un adolescente al extranjero. La elección del programa, el colegio, la familia de acogida y el acompañamiento durante el curso son aspectos importantes para que la experiencia tenga continuidad académica y personal.

En este sentido, Estudiar en USA actúa como intermediario en España de organizaciones estadounidenses certificadas por el Gobierno de Estados Unidos y ofrece asesoramiento durante el proceso de selección, inscripción y preparación del viaje. La empresa también explica que ayuda a las familias con los trámites relacionados con la convalidación de los estudios realizados en Estados Unidos.

La propuesta puede resultar especialmente interesante para familias que buscan que sus hijos mejoren el inglés mientras ganan independencia, pero también para quienes quieren que conozcan otro sistema educativo y descubran nuevas posibilidades académicas y personales.

Los propios programas permiten elegir entre diferentes fórmulas. El programa J-1 clásico está dirigido a estudiantes de 14 a 18 años y se desarrolla en un colegio público con familia de acogida. En las opciones F-1, dirigidas a jóvenes de 13 a 18 años, existen alternativas que permiten escoger destino y acceder a colegios públicos o privados. También hay programas específicos de colegio privado e internados.

Además de las asignaturas, la vida de un High School estadounidense puede abrir la puerta a actividades que forman parte de la experiencia educativa: deportes, música, teatro, periodismo, fotografía o diferentes clubes, dependiendo del centro. Es otro de los atractivos de una experiencia que pretende que el estudiante no se limite a asistir a clase, sino que se integre realmente en la vida escolar estadounidense.

Una beca que abre una puerta y una experiencia que deja huella

En el caso de Lian, esa oportunidad llegó en forma de una beca académica de 4.800 euros concedida por Estudiar en USA junto con la organización colaboradora en Estados Unidos. La ayuda está destinada a estudiantes seleccionados por criterios como su expediente académico, su nivel de inglés, su motivación y su adecuación al programa.

Óscar Fernández, director de Estudiar en USA, destaca precisamente el perfil del estudiante valenciano: “Lian reunía las condiciones académicas y personales necesarias para aprovechar una experiencia de estas características”. La beca, señala, reconoce no solo su trayectoria, sino también su disposición para integrarse en un entorno educativo y cultural diferente.

Al regresar a València, Lian se lleva algo difícil de medir en un expediente académico. Ha conocido otra forma de estudiar, otra manera de convivir y una realidad cultural distinta. También ha aprendido a resolver problemas lejos de casa y a tomar decisiones sin tener siempre a sus padres cerca.

Y quizá ese sea uno de los grandes valores de este tipo de programas. Un año fuera no solo sirve para aprender inglés. Puede servir para descubrir qué ocurre cuando un adolescente sale de su zona de confort y tiene que empezar, durante unos meses, a construir su propia rutina en otro país.

Para las familias valencianas que estén valorando una experiencia internacional para sus hijos, Estudiar en USA plantea distintas vías en función de la edad, el perfil académico y el grado de personalización que se busque. Desde un programa clásico en un High School público hasta opciones privadas, internados o programas de duración más corta.

La historia de Lian demuestra que detrás de un año escolar en Estados Unidos hay mucho más que una fotografía frente a un instituto americano. Hay idioma, estudios, convivencia, autonomía y una oportunidad para crecer. Y, para algunas familias, puede ser precisamente el momento de empezar a plantearse si el próximo curso merece la pena vivirlo al otro lado del Atlántico.