106 operarios trabajan contrarreloj para recuperar las 29 depuradoras dañadas por la dana Adam en La Safor y La Marina Alta

La Generalitat moviliza 106 efectivos para reparar las depuradoras afectadas por la dana Adam, con daños estimados en 2,5 millones de euros.

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La Comunitat Valenciana no ha terminado de cerrar las heridas de la dana de octubre de 2024 cuando una nueva borrasca, la dana Adam, vuelve a golpear sus comarcas costeras. Esta vez, las más afectadas son La Safor y La Marina Alta, donde el temporal ha causado daños en 29 depuradoras e infraestructuras de saneamiento, con un coste inicial estimado de 2,5 millones de euros. La Generalitat ya ha puesto en marcha los trabajos de recuperación.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, anunció el inicio de las actuaciones durante una visita a Xeraco, uno de los municipios afectados. Pérez Llorca ha recorrido desde el lunes varias localidades golpeadas por el temporal, entre ellas Els Poblets, Oliva, Sanet i Negrals, Piles, Xàbia y la propia Xeraco, para evaluar sobre el terreno el alcance de los desperfectos.

"Fueron dos días muy complicados y difíciles que nos hizo a todos trabajar al 100% de nuestras posibilidades, especialmente en lo que respecta a los servicios de emergencia" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Un dispositivo de 106 personas en dos provincias

La respuesta sobre el terreno se articula a través de un dispositivo integrado por 106 efectivos, distribuidos entre las dos provincias afectadas: 55 trabajan en Valencia y 51 en Alicante. Los equipos combinan personal técnico, profesionales de explotación y empresas auxiliares especializadas. La factura también se reparte de forma desigual: de los 2,5 millones de euros estimados, alrededor de dos millones corresponden a instalaciones valencianas, mientras que los 500.000 euros restantes se atribuyen a infraestructuras alicantinas.

La Generalitat actuará directamente en las depuradoras de su titularidad, pero también ha asumido el compromiso de ayudar en la reconstrucción de las instalaciones municipales, ante la imposibilidad de muchos ayuntamientos de afrontar por sí solos el coste y la gestión de las reparaciones. Una decisión que, en tiempos de emergencia, marca la diferencia entre que el agua residual de un municipio tenga adónde ir o acabe desbordando colectores al aire libre.

Dos plantas fuera de servicio, el resto tocadas

De las 29 depuradoras dañadas, dos están completamente fuera de servicio: la EDAR de Benidoleig y la de Oliva Nova. Su puesta en marcha es, según Pérez Llorca, la máxima prioridad del Ejecutivo autonómico. El resto presentan afecciones de diferente gravedad, y también se han registrado incidencias en varios colectores de evacuación. El objetivo es claro: garantizar la calidad del vertido de las aguas residuales y que los municipios puedan reconducir sus efluentes hacia estas infraestructuras sin riesgo medioambiental.

En la provincia de Valencia, la EDAR de Oliva-Casco es una de las más dañadas: las inundaciones inutilizaron sus cuadros eléctricos, el grupo electrógeno y el centro de transformación, lo que obligó a parar temporalmente la planta. La EDAR Gandia-La Safor sufrió incidencias en los equipos de bombeo, el sistema de biogás, las comunicaciones y el suministro eléctrico. En Palma de Gandia-Ador fue necesario recurrir a generadores de emergencia, mientras que en Xeraco se trabaja en una avería de la conducción de aireación del reactor biológico. La estación de Barx sufrió desbordamientos y una parada temporal, y la de Tavernes Goleta registró averías en dos turbinas.

En Alicante, los principales focos de daño se concentran en el colector sur de Pego —con varios tramos deteriorados por los arrastres— y en la EDAR Poblets-Verger, afectada por problemas de bombeo, acumulación de lodos y fallos eléctricos. La EDAR Benidoleig, además de quedarse sin suministro eléctrico, podría haber sufrido daños estructurales derivados de la crecida del río Girona. También se han registrado inundaciones y averías electromecánicas en instalaciones de Adsubia, Benitatxell, Dénia-El Verger, Teulada, Sanet i Negrals, Xixona y Vall de Gallinera.

Reparar cuadros, retirar lodos, restablecer la luz

Las actuaciones de recuperación abarcan un abanico amplio de trabajos: restablecimiento del suministro eléctrico mediante grupos electrógenos de emergencia, reparación de cuadros eléctricos, centros de transformación, sistemas de bombeo y equipos electromecánicos, y retirada de lodos, residuos y materiales arrastrados por el agua. A eso se suman la inspección de infraestructuras, la limpieza de colectores y redes de evacuación, y el seguimiento técnico de aquellas instalaciones cuyo alcance de daños todavía no ha podido determinarse.

El campo también sangra: caminos cortados y cosechas en riesgo

Más allá del saneamiento urbano, la dana Adam ha golpeado con fuerza al sector primario en un momento especialmente inoportuno: plena temporada de recolección. La Generalitat trabaja para evaluar los daños en los caminos rurales, identificar necesidades y priorizar las intervenciones, consciente de que cada día sin acceso a una parcela puede suponer la pérdida de una cosecha entera.

La Conselleria de Agricultura distribuirá gratuitamente tratamientos fitosanitarios para ayudar a salvar más de un millón de árboles afectados por la dana y el exceso de humedad. También se contempla apoyo a las industrias agroalimentarias y la reconstrucción de infraestructuras de riego. En el ámbito ganadero, la Generalitat está garantizando el suministro de agua, alimento y paja en las explotaciones, además de colaborar en la retirada de animales muertos.

El Pleno del Consell tiene previsto aprobar en los próximos días nuevas ayudas dirigidas al sector ganadero y agrario, una señal de que la maquinaria institucional se ha activado a una velocidad que, a menudo, contrasta con la lentitud con la que llegan los fondos a quienes más los necesitan. La Comunitat Valenciana sigue aprendiendo, a golpe de borrasca, que la resiliencia no es solo reconstruir lo que el agua se lleva, sino anticiparse a la próxima vez que llegue.