Desde París, Navarra y Zaragoza han llegado este año a Alicante para vivir las llamas. No como simples turistas, sino como representantes oficiales de una comunidad dispersa por el mundo que, fiel a sus raíces, no falta a su cita con les Fogueres de Sant Joan. La consellera de Justicia, Transparencia y Participación, Nuria Martínez, ha recibido en la delegación del Consell en Alicante a los representantes de los Centros Valencianos en el Exterior (CEVEX) procedentes de esas tres localidades, en un acto institucional que, más allá del protocolo, tiene mucho de reencuentro.
Una red de 43 centros que mantiene viva la llama valenciana
¿Cuántos valencianos viven fuera de su tierra sin perder el hilo que los une a ella? La respuesta tiene forma de red: la red global de los CEVEX agrupa un total de 43 centros cuya misión primordial es fomentar y divulgar la lengua valenciana, la cultura, el folclore y las tradiciones que definen a la Comunitat. De esa cifra, 14 centros operan dentro del territorio español, mientras que los 29 restantes extienden su influencia cultural más allá de las fronteras nacionales. Son, en la práctica, pequeñas patrias portátiles que funcionan en cualquier latitud.
Los CEVEX son el cauce preferente de relación entre las personas valencianas o sus descendientes residentes en el exterior y la Generalitat. Sus objetivos prioritarios incluyen encauzar la participación de la ciudadanía valenciana en el exterior, mantener los vínculos afectivos, económicos, sociales y culturales con el pueblo valenciano, y fomentar el conocimiento de su historia, su lengua propia y su cultura. No es, por tanto, una cuestión de nostalgia: es política activa de cohesión identitaria.
El Consell tiende puentes desde Alicante
El acto de recepción celebrado en la delegación alicantina del Consell reunió también a la secretaria autonómica de Transparencia y Participación, Carmen Uriol, y al director general de Participación, José Tárrega. Nuria Martínez no escatimó en reconocimiento hacia quienes han cruzado fronteras —o franqueado las de otras comunidades autónomas— solo para estar presentes en una de las fiestas más emblemáticas del calendario valenciano.
"La importancia de acortar distancias con las ciudadanas y ciudadanos en el exterior, asegurando que se sientan siempre cerca de sus raíces y plenamente integrados en nuestras grandes celebraciones" - Nuria Martínez, consellera de Justicia, Transparencia y Participación de la Generalitat Valenciana
La titular también puso en valor lo que los representantes de los CEVEX hacen cada día en sus lugares de residencia. No son figuras decorativas: la misión principal de estos centros es promover y difundir la lengua, la cultura, el folclore y las tradiciones valencianas, organizando eventos, clases de valenciano, celebraciones tradicionales y actividades culturales que acercan la Comunitat a sus miembros.
Monumentos, trajes regionales y una ofrenda cargada de simbolismo
Antes del acto institucional, la delegación realizó un recorrido por algunos de los monumentos más representativos de la fiesta. El itinerario llevó a los visitantes desde la Foguera Port d'Alacant hasta la Foguera Séneca-Autobusos, la Foguera Ruperto Chapí y la Foguera Santa María, para concluir ante el monumento municipal. Una ruta que es, en sí misma, una clase magistral sobre la singularidad de les Fogueres: arte efímero que arde cada 24 de junio y que, sin embargo, deja huella permanente.
El momento más emotivo, no obstante, está aún por llegar. Los representantes de los CEVEX participarán en la tradicional Ofrenda de Flores a la Virgen del Remedio, uno de los actos más arraigados de les Fogueres, desfilando con sus trajes regionales como gesto de devoción y de respeto a las tradiciones alicantinas. No es la primera vez que los CEVEX participan en una ofrenda de este tipo: en las Fallas de València, la delegación de los CEVEX también tiene un papel destacado en la Ofrenda de flores a la Virgen de los Desamparados, donde desfilarán ante la 'Geperudeta' simbolizando la devoción y el arraigo de la Comunitat Valenciana en el exterior.
Hay algo poderoso en la imagen de personas llegadas desde París o Zaragoza desfilando con el traje regional ante una virgen alicantina. Es la prueba de que la identidad valenciana no entiende de fronteras geográficas, y de que les Fogueres, como las Fallas o la Magdalena, funcionan como imán cultural capaz de reunir a una comunidad dispersa en torno a lo que la define. El Consell, al institucionalizar este tipo de encuentros, apuesta por convertir las fiestas no solo en patrimonio, sino en política de cohesión con quienes, lejos de casa, nunca dejaron de sentirla propia.

