Valencia tomará las riendas de la alianza europea de regiones del automóvil en 2027: competitividad, pymes y talento, sus grandes apuestas

La Generalitat presentó en Bruselas sus prioridades para presidir la ARA desde 2027: industria, financiación europea y formación.

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 La secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, Ruth Merino
La secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, Ruth Merino
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La Comunitat Valenciana lleva meses preparando su salto al liderazgo europeo en uno de los sectores que más empleo concentra en su territorio. En el 173º pleno del Comité Europeo de las Regiones, celebrado en Bruselas, la secretaria autonómica de Representación ante la Unión Europea, Ruth Merino, presentó las prioridades con las que la Generalitat pretende marcar su huella al frente de la Alianza de Regiones con Industria de Automoción (ARA) a partir de enero de 2027. Un mandato que llega en un momento de profunda incertidumbre para la industria del automóvil en Europa.

Una alianza que aglutina a 38 regiones europeas

La ARA es una iniciativa impulsada por el Comité Europeo de las Regiones que agrupa a 38 regiones europeas con fuerte presencia en el sector automovilístico. Su objetivo principal es coordinar esfuerzos frente a los desafíos de la transición energética y digital. No es, por tanto, un foro menor: sus decisiones influyen directamente en cómo la Unión Europea diseña su política industrial para uno de sus pilares económicos más sensibles. Hasta ahora, Euskadi ostenta la vicepresidencia y Grand Est (Francia) la presidencia, que pasará a manos de la Comunitat Valenciana.

La Comunitat Valenciana reúne fabricantes, proveedores, logística avanzada, puertos estratégicos, centros tecnológicos y universidades plenamente integrados en un ecosistema industrial competitivo y resiliente. Ese bagaje es precisamente el argumento que esgrime la Generalitat para asumir el liderazgo de la alianza con credibilidad y peso específico.

Cuatro ejes para un mandato estratégico

Merino desgranó ante el pleno europeo las cuatro líneas que vertebrarán la presidencia valenciana: reforzar la competitividad industrial, fortalecer la autonomía estratégica europea, garantizar el acceso de regiones y pymes a la financiación comunitaria, e impulsar la formación y recualificación del talento vinculado al sector. Cuatro frentes que, lejos de ser abstractos, responden a problemas muy concretos que afectan a miles de trabajadores y empresas valencianas.

En materia de autonomía estratégica, Merino rechazó cualquier lectura proteccionista. Su mensaje fue claro: abrirse al mundo no debilita a Europa, sino que la refuerza si se hace con criterio.

"Europa debe defender sus intereses sin cerrarse al mundo. La inversión que crea empleo aquí, que innova aquí y que transfiere tecnología a nuestras empresas refuerza nuestra autonomía, no la debilita" - Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la UE de la Generalitat Valenciana

Una reflexión que no es baladí en un contexto de creciente tensión comercial global y de competencia feroz, especialmente desde Asia, en el mercado del vehículo eléctrico. El sector europeo del automóvil atraviesa una transformación profunda, impulsada por las transiciones verde y digital e intensificada por la competencia global y la inestabilidad geopolítica.

Transición sí, pero sin sacrificar la industria

El otro gran mensaje de Merino en Bruselas fue una advertencia que resume la posición de muchas regiones industriales ante el ritmo al que Bruselas quiere descarbonizar el transporte: la transición ecológica es necesaria, pero no puede convertirse en un lastre para la capacidad productiva europea.

"La transición es irrenunciable, pero Europa no puede permitirse hacerla a costa de su industria" - Ruth Merino, secretaria autonómica de Representación ante la UE de la Generalitat Valenciana

Esta postura conecta directamente con la demanda que otras regiones del sur de Europa llevan tiempo trasladando a las instituciones comunitarias: que el calendario de la electrificación no deje atrás a los territorios cuyo tejido productivo depende de la fabricación de componentes de combustión. En este debate también se aborda la estrategia 'Made in Europe', que busca fortalecer la industria europea y avanzar hacia una mayor autonomía, al tiempo que se reclama garantizar una competencia leal frente a mercados de menores costos de producción.

Una presidencia con mucho en juego

Más allá del simbolismo político, la presidencia de la ARA llega en un momento especialmente oportuno desde el punto de vista financiero. El mandato valenciano coincidirá con la negociación del próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para el período 2028-2034 y del Fondo Europeo de Competitividad. Dos instrumentos que determinarán el volumen y la distribución de los fondos comunitarios durante la próxima década. La Generalitat quiere estar en primera fila de esa negociación para asegurarse de que los recursos lleguen a las regiones industriales y, en particular, a las pymes valencianas.

La Comunitat Valenciana reivindica que reúne todos los elementos necesarios para desempeñar un papel estratégico en el futuro industrial europeo , y la presidencia de la ARA es la palanca con la que pretende hacer valer ese argumento donde más cuenta: en las instituciones que diseñan las reglas del juego europeo. Que Valencia lidere esta alianza justo cuando se decide cuánto dinero, y para quién, destinará Europa a reindustrializarse no es una casualidad. Es, sobre todo, una oportunidad que no conviene desperdiciar.