Hay tradiciones que no se tocan en un escenario: se sienten en la calle, entre el ruido de un mercado o bajo el cielo abierto de una plaza. Eso es, en esencia, el cant valencià d'estil: una música que nació en las rondas populares del siglo XIX, cuando los jóvenes recorrían los caminos de la huerta cantando a sus amadas o satirizando a las autoridades, y que el próximo 4 de octubre volverá a sonar exactamente donde siempre perteneció, en el corazón de València.
Una ruta musical por el centro histórico
El Institut Valencià de Cultura (IVC) celebra ese día el Dia del Cant Valencià d'Estil con una propuesta que mezcla concierto y paseo urbano. La jornada arrancará a las 16.30 horas en la plaza del Ayuntamiento de València, con una actuación itinerante que recorrerá el centro histórico pasando por el Mercat Central, la plaza de la Reina y l'Almoina. No hay butacas ni foso: el escenario es la propia ciudad. El recorrido culminará a las 19.00 horas en la Sala Refectori del Centre del Carme, con entrada libre para todo el público.
La conmemoración no es nueva. València lleva celebrando este día desde 1998, lo que convierte esta edición en otro eslabón de una cadena de recuperación cultural que ya acumula casi tres décadas de continuidad. Detrás del evento está también la Federació de Folklore de la Comunitat Valenciana, colaboradora habitual de esta iniciativa.
Qué es el cant d'estil y por qué importa
El cant d'estil es una música de ronda o baile que se canta acompañada por instrumentos de cuerda, entre los cuales destacan la guitarra y el guitarró valenciano. Por sus características presenta una relación con los fandangos, género que se extiende por gran parte de Europa meridional y América. Pero reducirlo a un tipo de fandango sería simplificarlo en exceso. Lo que hace singular a este género es su dimensión social: se trata de cantos de no fácil ejecución y acusado carácter mediterráneo, en los que predomina un virtuosismo vocal que ha dado lugar a generaciones enteras de intérpretes reconocidos en toda la región.
Desde los primeros tiempos ha habido especialistas en el cant valencià d'estil, llamados cantadors d'estil, que a mediados del siglo XIX ya contaban con una larga tradición, continuada hasta el presente a través de cinco generaciones artísticas. No es una música de museo, sino una práctica viva que ha ido pasando de maestros a discípulos durante más de ciento cincuenta años.
La ciudad de Valencia, en particular, y la Vega del Turia con su extensa huerta han constituido el punto central y básico de sustento del cant valencià d'estil, el crisol donde se ha formado la mayor parte de los cantadors más sobresalientes. Al repertorio del cant d'estil le acompañan también las albaes de l'Horta, expresiones musicales gemelas que compartían los mismos espacios festivos y laborales.
El cartel de intérpretes
La jornada reunirá a un elenco de cantadoras y cantadores que representan tanto la tradición consolidada como las voces más jóvenes del género. Entre los intérpretes confirmados figuran María Carmen Villar, conocida como Carme de Benicalap; Carmen Barbancho; María Carmen Cuenca; Isabel Cifre; Toni Guzmán; Antonio Vega, Toni de Benaguasil; Christian Penalba; Fernando Gómez Correcher, el Xiquet del Puig; y Xavier Benedito Casanoves, Xavi de Bètera. Los versos improvisados, una de las señas de identidad del género, correrán a cargo de los versadores Salvador López, Boro de Paterna, e Iván Luis del Puig.
El acompañamiento instrumental combinará instrumentos de viento y cuerda pulsada, una formación que recuerda a las antiguas rondallas. Al trombón estará Víctor Gámez; al clarinete, Enrique Doménech; y a la trompeta, Carlos Sánchez. La cuerda la aportarán Pep Juste al guitarrón y los guitarristas Julián Romero y Juanjo Andrada.
Una voz que sobrevivió al tiempo
Que una expresión musical nacida en los caminos de tierra de la huerta valenciana siga convocando a intérpretes y público en el centro de una gran ciudad en 2025 no es algo que ocurra por inercia. El virtuosismo expresivo de la voz conecta poderosamente con el público, por eso el cant d'estil alcanza dimensiones de verdadero fenómeno social. Lo que empezó como un canto para conquistar voluntades —amorosas, festivas o políticas— se ha convertido hoy en un patrimonio que Valencia cuida con la misma atención que sus piedras y sus campanarios. El 4 de octubre, quien quiera escucharlo solo tendrá que salir a la calle.

