El cine como laboratorio de diseño: la Filmoteca Valenciana proyecta '2001: Una odisea del espacio' dentro del València Design Fest

La Filmoteca Valenciana proyecta el clásico de Kubrick el 1 y 2 de octubre, con una mesa redonda sobre su legado visual y su influencia en el diseño.

Guardar

3c4db08cd18dec747863790d31d4dacd
3c4db08cd18dec747863790d31d4dacd
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

¿Puede una película de ciencia ficción rodada en 1968 seguir dictando tendencias en el mundo del diseño contemporáneo? La Filmoteca Valenciana apuesta por que sí. El jueves 1 de octubre, a las 18.30 horas, proyectará '2001: Una odisea del espacio', de Stanley Kubrick, dentro de la programación del València Design Fest, la iniciativa impulsada por la Fundació del Disseny de la Comunitat Valenciana. La película podrá verse de nuevo el viernes 2 de octubre, a las 20.00 horas.

Un clásico que se resiste a envejecer

Estrenada en 1968, '2001: Una odisea del espacio' es visualmente hipnótica, filosóficamente enigmática y técnicamente revolucionaria; no solo cambió el cine, redefinió lo que entendemos por ciencia ficción. El guion fue escrito por Kubrick en colaboración con Arthur C. Clarke, uno de los grandes novelistas del género y autor de la novela homónima que inspiró el filme. Protagonizada por Keir Dullea, Gary Lockwood y William Sylvester, la cinta recorre distintos periodos de la historia de la humanidad: desde el encuentro de un grupo de primates con un misterioso monolito hasta una misión espacial controlada por HAL 9000, un sistema de inteligencia artificial que, medio siglo antes de que el término se popularizara, ya ponía los pelos de punta.

Kubrick había eliminado casi todos los elementos explicativos, dejando una película elusiva, ambigua y completamente confusa. Sus decisiones artísticas derivaron en largas escenas mudas, lo que contribuyó al fracaso crítico casi inmediato de la película, pero también a su éxito final. Con el tiempo, ese aparente defecto se convirtió en su mayor virtud: el legado de '2001: Una odisea del espacio' sigue inspirando a la ciencia ficción y al cine contemporáneo más de 50 años después de su estreno.

Antes de apagar las luces, el debate

La sesión del 1 de octubre no comenzará directamente con la película. Antes de la proyección, se celebrará una mesa redonda en la que se analizarán los elementos visuales del largometraje y su conexión con el mundo del diseño. Participarán el arquitecto Carlos Salazar; la directora de la Mostra de València, Sara Mansanet; y la jefa de Programación de la Filmoteca Valenciana, Nuria Castellote. Contará también con la asistencia del director adjunto de Audiovisuales y Cinematografía del Institut Valencià de Cultura, Luis Gosálbez.

El marco no es casual. El València Design Fest convierte a la ciudad en un espacio de reflexión sobre la cultura del diseño en su sentido más amplio, y pocas obras ilustran mejor esa intersección entre arte, tecnología y objeto cotidiano que el filme de Kubrick.

Cuando el futuro se diseñaba con catálogo en mano

Para crear una imagen del futuro que resultara creíble y no cayera en lo ridículo, Kubrick recurrió a algo tan concreto como inesperado: el diseño escandinavo y centroeuropeo de los años sesenta. La mesa del arquitecto Eero Saarinen, los cubiertos de Arne Jacobsen, las sillas 042 de Geoffrey Harcourt o el escritorio de George Nelson aparecen integrados en la película como si fueran elementos naturales de ese futuro imaginado. No eran atrezzo cualquiera: eran piezas de diseño modernista de primera línea, convertidas en señas de identidad de una era que aún no había llegado.

Uno de los interiores más recordados del filme es el vestíbulo del hotel Hilton en la Estación Espacial 5, con paredes, suelo y techo blancos cruzados por líneas rectas, donde destacaban los icónicos sillones del diseñador francés Olivier Mourgue. Al finalizar la producción, Kubrick decidió destruir toda la utilería y escenografías usadas para evitar que cayeran en manos de otro director; las Djinn chairs no sobrevivieron, están fuera de producción, y las pocas que existen se volvieron altamente coleccionables. Una decisión que, paradójicamente, disparó el valor mítico de los objetos que sí sobrevivieron.

Pero Kubrick no se limitó a seleccionar muebles de catálogo. También encargó a expertos y empresas la creación de prototipos específicos —ordenadores, mobiliario, vestuario, utensilios— que no se percibieran como falsos ni anacrónicos. Para que la película fuera lo más fiel posible a la realidad, teniendo en cuenta los avances tecnológicos y científicos, Kubrick se volvió casi un experto en astronomía y estuvo en todo momento asesorado por expertos de la NASA, llegando a poder visitar sus instalaciones. El resultado fue una estética vanguardista que, décadas después, ha influido en el diseño de muchas otras obras.

También fue la película que instaló la idea de que la ciencia ficción podía ser épica, costosa y, sobre todo, adulta. En ese sentido, lo que la Filmoteca Valenciana propone con esta doble sesión va más allá de la nostalgia cinéfila: es una invitación a mirar '2001' con otros ojos, los del diseñador, los del arquitecto, los de quien entiende que los objetos también cuentan historias. Pocas películas han construido el futuro con tanta precisión —y con tantas sillas de diseño.