Valencia lleva a Bruselas la batalla del campo español: "El agricultor tiene derecho a competir sin trampas

El conseller Barrachina exige en el Consejo de Ministros de la UE las mismas reglas para productos importados que para los europeos.

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Conseller Barrachina
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El campo europeo lleva años sometido a una paradoja que exaspera a agricultores y ganaderos de media Europa: cuanto más se les exige en materia ambiental, sanitaria y de bienestar animal, más productos llegan al mercado procedentes de países terceros que no cumplen ninguna de esas reglas. Este martes, el conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana, Miguel Barrachina, plantó esa contradicción sobre la mesa del Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea y reclamó medidas concretas para acabar con ella.

Una posición común que llega desde las autonomías

Barrachina participó en el Consejo en el marco del turno de representación autonómica que ha ejercido la Comunitat Valenciana durante este semestre. Lejos de limitarse a escuchar, aprovechó el foro para defender una posición común elaborada por las comunidades autónomas españolas, impulsada desde Valencia con aportaciones de otros territorios, que exige reciprocidad plena para los productos agroalimentarios importados a la UE.

El mensaje central es tan sencillo como políticamente complejo: ningún producto procedente de terceros países debería poder acceder al mercado europeo sin cumplir exactamente las mismas exigencias que se aplican a los productores europeos. Sanidad, fitosanidad, bienestar animal, seguridad alimentaria. Las mismas reglas para todos, sin excepción.

"Europa no puede exigir cada vez más al productor europeo y permitir al mismo tiempo la entrada de productos que no cumplen los mismos estándares ambientales, sanitarios, fitosanitarios, de bienestar animal y de seguridad alimentaria" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana

Cláusulas espejo y controles en frontera, las herramientas del debate

El debate sobre las llamadas cláusulas espejo no es nuevo. Estas cláusulas buscan garantizar que los productos importados cumplan con los mismos estándares aplicados en el mercado único europeo. Sin embargo, enfrentan retos debido a las disparidades en la capacidad de implementación entre países. A pesar de ello, la posición valenciana apuesta por incorporarlas de forma obligatoria y verificable en los acuerdos comerciales de la UE.

El posicionamiento que Barrachina llevó a Bruselas contempla un paquete de herramientas concreto: cláusulas espejo obligatorias y verificables en los acuerdos comerciales, refuerzo de los controles en frontera, más auditorías en países terceros, inspecciones físicas y muestreos en origen, trazabilidad digital completa, sistemas de alerta rápida y salvaguardas comerciales ágiles ante incumplimientos reiterados. También incluye reforzar la vigilancia preventiva frente a la entrada de plagas y enfermedades, armonizar los límites máximos de residuos con el régimen europeo y activar mecanismos de reacción rápida ante riesgos sanitarios o fitosanitarios.

No se trata, en definitiva, de proteccionismo al uso. No se trata de proteger el mercado, sino de que los productos que se importen tengan las mismas exigencias medioambientales, sanitarias, de bienestar animal o fitosanitarias establecidas en la Unión Europea. Una distinción que resulta crucial cuando se negocia en el seno de organismos internacionales de comercio.

"Defender la agricultura valenciana y española en Europa significa defender controles reales, etiquetado claro y las mismas reglas para todos" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana

La PAC del futuro, entre la flexibilidad y los costes disparados

La reciprocidad comercial no fue el único frente abierto en el Consejo. Los ministros europeos abordaron también la situación de los mercados, las medidas de apoyo al sector ante el encarecimiento de los fertilizantes, la futura Política Agraria Común (PAC) posterior a 2027 y varios expedientes legislativos en curso. Un contexto marcado por el aumento de costes, la volatilidad de los mercados y la necesidad de garantizar la continuidad de las explotaciones.

Barrachina reclamó una PAC "más flexible, más sencilla y pegada al territorio", capaz de apoyar la modernización de explotaciones, el relevo generacional y la incorporación de nuevas tecnologías. La queja de fondo resuena desde hace años entre los agricultores: las ayudas europeas se han convertido en un laberinto burocrático que consume tiempo y energía, precisamente cuando más se necesitan para producir.

"La PAC debe ayudar a producir, no convertirse en una carga añadida para quienes ya soportan costes crecientes, exigencias normativas y competencia exterior en condiciones desiguales" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Comunitat Valenciana

Cierre de un semestre intenso en Bruselas

La participación en este Consejo supone además el cierre formal del semestre en el que la Comunitat Valenciana ha representado al conjunto de las comunidades autónomas españolas en la formación de Agricultura del Consejo de la UE. Un periodo que, según los datos facilitados por la Generalitat, ha sido de una actividad notable: seis consejos, 65 reuniones de grupos de trabajo y 48 informes elaborados sobre los principales expedientes agrarios europeos.

Los trabajos se han centrado en la PAC posterior a 2027, la reciprocidad comercial, la simplificación administrativa, el relevo generacional y la sanidad vegetal y animal. Una agenda que, leída en conjunto, dibuja con claridad las urgencias del campo español ante Europa: menos burocracia, más protección y reglas del juego que no discriminen a quien produce con los estándares más exigentes del mundo. Porque al final, lo que se dirime en esas salas de Bruselas acaba aterrizando, de una forma u otra, en el precio y la calidad de lo que cualquier ciudadano pone en su mesa.