Valencia invierte más de 10 millones para blindar sus redes de saneamiento frente a la próxima DANA

La Generalitat Valenciana presenta el PIGSS, un plan de gestión integral del agua con más de 10 M€ de inversión para modernizar infraestructuras y preparar los municipios ante lluvias extremas.

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La DANA de octubre de 2024 dejó una lección brutal grabada en la memoria colectiva de la Comunitat Valenciana: las infraestructuras hidráulicas no estaban preparadas para lo que vino. El sistema de depuración y saneamiento sufrió las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos de forma devastadora. Ahora, el Consell da una respuesta con vocación de permanencia: más de 10 millones de euros para rediseñar, desde los cimientos, cómo gestionan el agua las ciudades y municipios valencianos.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha presentado junto al vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, el Plan Integral de Gestión de los Sistemas de Saneamiento de las Aglomeraciones Urbanas, conocido por sus siglas como PIGSS, impulsado a través de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana (EPSAR). No es un plan más. El PIGSS es un instrumento obligatorio en España conforme al Real Decreto 665/2023, que establece la necesidad de que las aglomeraciones urbanas dispongan de una planificación específica para diagnosticar, planificar y reducir los impactos derivados de los desbordamientos del sistema de saneamiento en tiempo de lluvia.

Un mapa para saber qué ocurre cuando llueve de verdad

La pregunta que responde este plan es incómoda pero necesaria: ¿qué pasa exactamente con el alcantarillado, los colectores y las depuradoras de una ciudad cuando cae una tromba? Hasta ahora, muchos municipios carecían de esa respuesta con precisión. El PIGSS es "un instrumento clave para diagnosticar y planificar las actuaciones necesarias que permitan preparar la red ante episodios de lluvias intensas y fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes."

La herramienta permite analizar de forma integral el funcionamiento del sistema de alcantarillado de las ciudades, especialmente en situaciones de lluvias intensas. El documento incluirá un análisis técnico del funcionamiento actual del sistema de saneamiento, la caracterización de los vertidos por desbordamiento y la propuesta de actuaciones estructurales y operativas para reducir su impacto. En la práctica, eso significa saber dónde colapsa la red, qué infraestructuras necesitan refuerzo urgente y cómo priorizar el gasto público para que el dinero llegue donde más falta hace.

Los planes incorporan además una apuesta por soluciones basadas en la naturaleza, que permitirán gestionar de forma más eficaz el agua de lluvia en entornos urbanos, reduciendo el impacto de inundaciones y mejorando la eficiencia general del sistema. Lejos de limitarse a tuberías y hormigón, el enfoque apunta a integrar la naturaleza como parte de la solución: zonas verdes que absorban agua, superficies permeables, espacios que actúen como esponjas antes de que el agua llegue al colector.

Tres fases para transformar el saneamiento valenciano

La puesta en marcha de los PIGSS no es inmediata ni improvisada. Avanza por etapas. La primera, ya en desarrollo, consiste en la redacción de los planes con una inversión de 10 millones de euros y una revisión inicial por parte de la EPSAR. A continuación, los planes se trasladan a los municipios para que puedan formular objeciones y los remitan para su aprobación. En una tercera y última fase, la demarcación hidrográfica valorará la adecuación técnica del PIGSS y procederá a su aprobación definitiva.

Este diseño por fases no es burocracia vacía: garantiza que los ayuntamientos, que son quienes conocen el terreno, puedan corregir lo que no encaje con la realidad local antes de que el plan quede grabado en piedra. También permitirá priorizar inversiones y coordinar actuaciones entre administraciones. En un territorio donde históricamente la coordinación entre instituciones ha sido uno de los talones de Aquiles de la gestión hídrica, ese detalle no es menor.

Valencia, a punto de reutilizar casi la mitad del agua depurada de España

Pérez Llorca no se limitó a presentar el plan. Aprovechó el acto para trazar un retrato ambicioso de la posición de la Comunitat en el mapa hídrico nacional y europeo. La Comunitat Valenciana está a punto de alcanzar el 45% de reutilización de agua de toda España, una cifra que sitúa a la región como referente continental gracias a una red de depuradoras en la que se están aplicando las últimas tecnologías y que se va adaptando a los crecimientos poblacionales.

Esta inversión busca, entre otros objetivos, "consolidar a la Comunitat como la autonomía que más agua reutiliza de España", una posición de liderazgo que sus responsables quieren convertir en algo más que un dato estadístico. La coordinación entre administraciones, entidades y comunidades de regantes ha sido, según el president, el factor decisivo para que el territorio valenciano se haya convertido en un modelo de referencia en Europa en gestión y reutilización del agua.

Una exigencia directa a las confederaciones hidrográficas

El acto también tuvo su momento de tensión contenida. Pérez Llorca no dejó pasar la ocasión sin lanzar un mensaje claro a las Confederaciones Hidrográficas del Segura y del Júcar, los organismos de cuenca que gestionan los ríos que atraviesan gran parte del territorio valenciano. Les reclamó explícitamente más celeridad, más precisión y más atención a los municipios que las componen, para que las provincias de Alicante, Valencia y Castellón puedan seguir siendo pioneras en gestión hídrica.

"Estas herramientas servirán para mejorar la coordinación y, de esta forma, poder hacer un trabajo más concienzudo para conocer las necesidades reales de las localidades de nuestro territorio" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Es una reclamación que encierra una contradicción estructural del modelo hídrico español: la Comunitat Valenciana puede planificar y modernizar sus infraestructuras propias, pero una parte determinante de la gestión del agua que discurre por su territorio depende de organismos de carácter estatal. Sin su implicación, la hoja de ruta presentada esta semana quedará incompleta. Solo para el ejercicio 2026 se han asignado 106,4 millones de euros en infraestructuras hídricas valencianas, con intervenciones programadas en 122 municipios, una cifra que, según el conseller Martínez Mus, "supone multiplicar el ritmo de ejecución de ejercicios anteriores". El reto, ahora, es que la ambición del plan sobreviva al contacto con la realidad de una región que sabe, mejor que nadie, lo que cuesta no estar preparada.