Valencia investiga cómo limpiar el agua de lo que los filtros convencionales no ven: microplásticos, pastillas y bacterias indestructibles

El proyecto INNOCUA, coordinado por Labaqua, prueba seis tecnologías avanzadas para eliminar contaminantes emergentes del agua depurada en Paterna.

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 Proyecto INNOCUA
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El agua que sale de una depuradora parece limpia. Y técnicamente lo está, al menos según los parámetros que han regido el tratamiento de aguas residuales durante décadas. Pero hay algo que los filtros convencionales no siempre eliminan: los restos de ibuprofeno que alguien tomó ayer, las partículas de plástico del envase que se desintegró en el lavabo, o las bacterias que han aprendido a sobrevivir a los antibióticos. Esos contaminantes invisibles siguen ahí, y volver a beberlos —o regar con ellos los alimentos— es un riesgo real. Para resolverlo, un consorcio de empresas, universidades y centros tecnológicos valencianos trabaja en el proyecto INNOCUA, financiado por la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio a través de Ivace+i Innovación.

Un problema que la ley ya no puede ignorar

El impulso no surge solo de la preocupación científica. Hay una fecha marcada en el calendario del sector del agua: el 12 de diciembre de 2024 se publicó en el Diario Oficial de la UE la Directiva 2024/3019, que actualiza los estándares del tratamiento de aguas residuales urbanas marcando un avance significativo hacia la sostenibilidad y la protección ambiental en Europa. Esta directiva sustituye a la normativa vigente desde 1991 y se alinea con los objetivos climáticos y el Plan de Acción de Cero Contaminación de la Unión Europea. En la práctica, eso significa que las grandes estaciones depuradoras deberán incorporar tratamientos adicionales para eliminar contaminantes emergentes antes de devolver el agua al ciclo. Un desafío tecnológico y económico de primer orden.

Las nuevas medidas europeas reforzarán la vigilancia de contaminantes químicos, patógenos emergentes y resistencia a los antimicrobianos, y los fabricantes de productos farmacéuticos y cosméticos tendrán que financiar los costes del tratamiento adicional del agua para eliminar los microcontaminantes de las aguas residuales urbanas. No es un problema menor: la creciente preocupación por el impacto ambiental de estos compuestos se debe a su persistencia en los ecosistemas acuáticos y a sus posibles efectos sobre la salud humana.

Seis tecnologías a examen en Paterna

INNOCUA, coordinado por la empresa Labaqua, es precisamente la apuesta valenciana para adelantarse a esa exigencia. El proyecto reúne a AIMPLAS, Aigües de Paterna, la Universitat de València (UV), la Universitat Politècnica de València (UPV) y la empresa Calpech, y cuenta además con financiación de la Unión Europea a través del programa FEDER Comunitat Valenciana 2021-2027. Las instalaciones de depuración de Paterna actúan como laboratorio real: no se trata de experimentos en condiciones controladas de laboratorio, sino de pruebas con agua residual auténtica, tal y como llega.

El proyecto evalúa simultáneamente seis tecnologías complementarias. A escala piloto se están probando sistemas de fotocatálisis, adsorción mediante carbón activado, ultrafiltración y nanopartículas de hierro encapsuladas en carbono —una solución patentada desarrollada por Calpech—. En paralelo, se analiza el rendimiento de dos tecnologías ya instaladas a escala industrial en Paterna: la ozonización y la radiación ultravioleta. La idea es compararlas todas bajo las mismas condiciones reales de operación para saber qué funciona mejor, a qué coste y con qué huella medioambiental.

Porque INNOCUA no se limita a medir si el agua sale más limpia. Cada tecnología se somete también a un análisis de viabilidad económica y de impacto ambiental, incluyendo estudios de costes de implantación y explotación y la estimación de la huella de carbono asociada. Sin ese cálculo, la solución técnica perfecta puede resultar inviable para el mercado.

Las bacterias que aprenden a sobrevivir

Uno de los aspectos más singulares de INNOCUA es su enfoque sobre la resistencia a los antimicrobianos. La nueva directiva europea entiende la protección del medio ambiente y la salud humana en consonancia con el enfoque de "Una salud", que contempla la salud humana, animal y ambiental como elementos estrechamente relacionados. INNOCUA ha adoptado ese mismo marco conceptual: emplea técnicas de genómica avanzada para rastrear la presencia y evolución de bacterias resistentes a los antibióticos en las aguas residuales, lo que permite evaluar con mucha mayor precisión la eficacia real de cada tratamiento.

La resistencia a los antibióticos es, en palabras de la Organización Mundial de la Salud, una de las mayores amenazas para la salud global. Que esas bacterias puedan circular en el agua depurada sin ser detectadas ni eliminadas representa un vector de riesgo que el proyecto toma muy en serio.

Quién hace qué dentro del consorcio

El reparto de tareas en INNOCUA refleja la lógica de la colaboración público-privada. Labaqua, como coordinador del consorcio, aporta su experiencia en diagnóstico medioambiental mediante el análisis de microcontaminantes, microplásticos y resistencia antimicrobiana. AIMPLAS lidera el desarrollo de los sistemas de fotocatálisis y prepara los patrones de microplásticos necesarios para evaluar la eficacia de las distintas tecnologías. Aigües de Paterna, por su parte, no solo facilita el entorno real de ensayo, sino que coordina la evaluación de los tratamientos industriales de ozonización y radiación ultravioleta ya instalados en sus instalaciones.

En el ámbito académico, la Universitat de València desarrolla y opera la planta piloto de ultrafiltración, mientras que la UPV —a través del grupo CALAGUA, que comparte ambas universidades— diseña y explota la planta de carbón activado y lidera los estudios de viabilidad económica y sostenibilidad ambiental. Calpech aporta su tecnología patentada de nanopartículas de hierro encapsuladas en carbono, que representa una de las apuestas más innovadoras dentro del proyecto.

En la recta final, con datos reales sobre la mesa

El proyecto se encuentra ya en su fase final. Las plantas piloto están operativas de forma continua con agua procedente de la estación depuradora de Paterna, superadas las fases iniciales de validación en laboratorio. INNOCUA se alinea con los objetivos del Comité Estratégico de Innovación Especializado en Economía Circular y con los ejes principales de la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana (S3), coordinada por la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio.

Lo que está en juego va mucho más allá de cumplir una directiva europea. En una región como la Comunitat Valenciana, donde la escasez de agua es una realidad estructural y la reutilización de agua regenerada una necesidad estratégica, saber exactamente qué tecnología limpia mejor el agua —y a qué precio— puede marcar la diferencia entre regar con seguridad o no regar en absoluto.