Piense en el último sofá, colchón o armario que desechó. ¿Sabe qué fue de él? En la mayoría de los casos en España, ese tipo de residuo —lo que se conoce como fracción voluminosa— acaba enterrado. Pero en el municipio valenciano de Guadassuar acaba de inaugurarse una infraestructura que aspira a cambiar esa inercia: el nuevo Centro de Tratamiento de Residuos Voluminosos, la mayor planta de estas características de todo el país.
El vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, visitó las instalaciones una vez finalizadas las obras de la primera fase, acompañado por el presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, y el presidente del Consorcio Ribera i Valldigna, Vicente Estruch, junto a representantes de los 51 municipios consorciados. Lo que vieron no es solo una nave industrial: es, en palabras del propio conseller, un cambio de modelo.
"Invertimos para enterrar menos y recuperar más" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
De 2.000 a 17.000 toneladas: cuando la realidad supera todas las previsiones
El dato más revelador de esta inauguración no es el tamaño de la planta ni su coste. Es el contraste entre lo que se esperaba y lo que ocurrió. Cuando se diseñó la gestión de residuos voluminosos en la zona, las previsiones iniciales apuntaban a menos de 2.000 toneladas anuales. Hoy el Consorci Ribera i Valldigna gestiona cerca de 17.000 toneladas cada año: un crecimiento de más de ocho veces que deja claro que los muebles viejos, los colchones usados y los electrodomésticos al final de su vida útil se han convertido en un torrente que las instalaciones antiguas ya no podían absorber.
No es un fenómeno exclusivo del territorio valenciano. Las infraestructuras para la valorización de biorresiduos, textiles o residuos voluminosos siguen siendo deficitarias en España , un país donde, según datos de Eurostat, apenas se recicla de vuelta a la economía el 7,4% de los materiales consumidos, frente a una media europea del 12,2%, y donde casi la mitad de los residuos municipales —el 47%— termina en el vertedero. Contra ese telón de fondo, la apuesta valenciana tiene una dimensión que trasciende lo local.
"Ya no hablamos de una fracción residual, sino de un flujo estratégico para avanzar hacia una economía más circular" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana
Una planta de 9.000 metros cuadrados con maquinaria de última generación
La nueva instalación, integrada en el Complejo de Valorización de Residuos de Guadassuar, ocupa 9.000 metros cuadrados y está equipada con maquinaria especializada de última generación. Su función es descomponer los residuos voluminosos —muebles, enseres, colchones— en sus materiales constituyentes: madera, textiles, espumas, metales y plásticos, cada uno separado para poder iniciar una segunda vida industrial. La planta también incorpora procesos para recuperar residuos completos y favorecer su reutilización directa, antes incluso de llegar a la fase de reciclaje.
Uno de los aspectos más específicos de la instalación es la incorporación de nuevos boxes de seguridad destinados a aislar y tratar los residuos con mayor riesgo de incendio, especialmente las baterías de litio. Un peligro real y creciente en cualquier planta de tratamiento de residuos domésticos, dado el aumento exponencial de dispositivos electrónicos y vehículos de movilidad personal en los hogares españoles.
La inversión total de la primera fase ha ascendido a 12.176.587 euros, financiados en un 77% por la Generalitat Valenciana mediante fondos europeos Next Generation EU. Ya está en marcha una segunda fase, dotada con 5,8 millones adicionales, que se espera concluir a finales de este año, momento en que el conjunto de las nuevas instalaciones podrá operar a pleno rendimiento.
Un complejo de referencia para toda España
Con esta ampliación, el Complejo de Valorización de Residuos de Guadassuar alcanza una superficie total de 83.400 metros cuadrados, consolidándose como una de las mayores instalaciones de gestión, valorización y preparación para la reutilización de residuos del país. El recinto integra un ecoparque educativo, una planta de tratamiento con pasarela para visitas, una instalación de compostaje de la fracción orgánica recogida selectivamente y un vertedero restaurado ambientalmente.
"La nueva infraestructura permitirá mejorar la gestión de una fracción que ya representa el 11% de los residuos domésticos tratados en el Complejo de Valorización de Guadassuar" - Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia
El contexto normativo también empuja en la misma dirección. La Ley 7/2022 introdujo la obligatoriedad de recoger de forma separada nuevas fracciones de residuos, entre ellas los residuos voluminosos, para su posterior tratamiento diferenciado. Entre las principales áreas de desarrollo del sector se propone la integración de nuevos flujos de residuos, tales como textiles, voluminosos y aparatos electrónicos, mediante modelos de recogida que favorezcan la mejora de la separación en origen. La planta de Guadassuar llega, en ese sentido, en el momento justo.
España tiene pendiente una transformación profunda en la forma en que maneja lo que ya no quiere. La Comunitat Valenciana ha optado por no esperar a que esa deuda se acumule todavía más y ha apostado por construir la infraestructura que la normativa europea exige y que el volumen de residuos, mucho mayor del esperado, hace urgente. El sofá que hoy deposita en el ecoparque más cercano podría volver, en forma de madera, espuma o metal, al ciclo productivo. Esa es la promesa que esta planta está llamada a cumplir.


