Cerca de 12.000 personas con discapacidad tendrán la oportunidad de trabajar este año en la Comunitat Valenciana gracias a una inversión de 52,9 millones de euros que el servicio público de empleo Labora ha destinado a los Centros Especiales de Empleo de la región. La cifra, anunciada por la vicepresidenta primera del Consell, Susana Camarero, durante una visita institucional a una de estas empresas en Alaquàs, ilustra la apuesta de la Generalitat por un modelo de inclusión laboral que no se limita a los discursos, sino que se traduce en nóminas reales para miles de familias.
Un modelo empresarial que pone el talento por delante
Los Centros Especiales de Empleo son empresas de economía social que compatibilizan la viabilidad económica y su participación en el mercado con su compromiso social hacia colectivos con menores oportunidades en el mercado de trabajo. No son entidades asistenciales ni talleres protegidos al margen de la economía real: compiten, facturan y generan valor. Y lo hacen, además, con una condición estructural que las hace únicas: su plantilla debe estar constituida por el mayor número de personas trabajadoras con discapacidad que permita la naturaleza del proceso productivo y, en todo caso, por el 70% de la misma.
La relevancia de estos centros en el mercado laboral español es difícilmente exagerable. Según datos del SEPE, el 68,4% de los contratos a personas con discapacidad en 2023 se realizaron en Centros Especiales de Empleo, lo que pone en valor su función como principal puerta de acceso al mercado laboral para este colectivo. En ese contexto, la inversión valenciana no es un gesto simbólico, sino un pilar que sostiene una parte crucial del empleo inclusivo de la región.
La convocatoria de ayudas impulsada por Labora financia los costes salariales de los trabajadores con discapacidad, las unidades de apoyo a la actividad profesional y otras actuaciones orientadas al mantenimiento del empleo y la estabilidad de las plantillas. En total, los 142 Centros Especiales de Empleo registrados en la Comunitat Valenciana son los destinatarios de estos fondos, que este año alcanzan casi los 53 millones de euros.
Impremta La Plaça: más de tres décadas demostrando que se puede
Para poner cara a los datos, Camarero eligió visitar Impremta La Plaça, una imprenta ubicada en Alaquàs que lleva desde 1989 combinando negocio y vocación social. Fue en 1999 cuando obtuvo la calificación oficial como Centro Especial de Empleo, y desde entonces no ha dejado de crecer ni de reinventarse. Hoy, su plantilla está integrada por ocho personas con discapacidad auditiva, cuatro de ellas con discapacidad severa, y ofrece una gama de servicios que va desde la impresión offset y digital hasta el diseño gráfico, la cartelería, la rotulación, el merchandising y el suministro de material de oficina para empresas, administraciones públicas y entidades sociales.
El caso de esta empresa resume bien la paradoja —o más bien la demostración— que representan estos centros: no hace falta renunciar a la competitividad para comprometerse con la inclusión. Ambas cosas pueden ir de la mano, como llevan décadas haciendo los equipos de Impremta La Plaça.
"Impremta La Plaça demuestra que la innovación, la competitividad y el compromiso social pueden ir de la mano. Es un ejemplo del papel que desempeñan los Centros Especiales de Empleo para generar riqueza, crear empleo de calidad y favorecer la inclusión laboral de las personas con discapacidad." - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
En la convocatoria de 2025, Labora concedió a Impremta La Plaça un total de 62.225,21 euros en ayudas destinadas al mantenimiento del empleo y al apoyo a la actividad profesional de sus trabajadores. El centro ya ha solicitado las correspondientes a la convocatoria de 2026, que en este momento se encuentran en tramitación.
El empleo como herramienta de autonomía, no solo de ingresos
Detrás de cada plaza laboral en un Centro Especial de Empleo hay algo más que un contrato. El empleo es un elemento esencial para conseguir la inserción en la sociedad de las personas con discapacidad y una de las formas más importantes de promover su independencia. Además de facilitar empleo remunerado, los Centros Especiales de Empleo garantizan formación y apoyo permanente en la vida personal y social de sus trabajadores, promoviendo el tránsito a la empresa ordinaria.
"Hablar de empleo inclusivo es hablar de oportunidades, de autonomía y de garantizar que nadie quede atrás" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana
Con todo, el panorama estatal revela que aún queda camino por recorrer. En 2023 había 1.949.400 personas con discapacidad en edad laboral en España, y en ese año se firmaron 337.964 contratos a personas con discapacidad, aunque más del 70% fueron contratos temporales, lo que dificulta la estabilidad laboral y la consolidación de una carrera profesional. Frente a esa realidad, el modelo de los Centros Especiales de Empleo, con su vocación de permanencia y acompañamiento, se presenta como una respuesta estructural, no como un parche.
La Generalitat ha reiterado su intención de continuar reforzando el apoyo a estos centros. La apuesta valenciana de casi 53 millones para 2025 no es un punto de llegada, sino una escala más en lo que Camarero describió como el objetivo de impulsar políticas activas de empleo que permitan a las personas con discapacidad desarrollar un proyecto de vida autónomo a través del trabajo. Porque cuando una imprenta en Alaquàs lleva más de tres décadas dando trabajo digno a personas sordas y compitiendo en el mercado sin pedir trato de favor, lo que demuestra es que la exclusión nunca fue inevitable: fue, simplemente, una falta de voluntad y de recursos que ahora, poco a poco, se trata de corregir.

