Valencia convierte la gestión de residuos en el eje de sus Jornadas de Educación Ambiental bajo el lema 'Impulsando decisiones que transforman'

La Generalitat Valenciana celebra los días 22 y 23 de septiembre la séptima edición de sus Jornadas de Educación Ambiental en el edificio La Harinera de Valencia.

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Hay eventos que, más allá del programa de actos, revelan algo sobre el momento en que vivimos. Las séptimas Jornadas de Educación Ambiental de la Comunitat Valenciana, celebradas los días 22 y 23 de septiembre en el emblemático edificio La Harinera, València Innovation Capital, son uno de ellos. La Generalitat Valenciana ha reunido en un mismo espacio a profesionales, entidades, empresas, docentes y ciudadanía con un objetivo tan sencillo de enunciar como difícil de lograr: transformar hábitos colectivos frente a la crisis ambiental.

El evento, organizado por el Centro de Educación Ambiental de la Comunitat Valenciana (CEACV), dependiente de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación, ha arrancado con el lema 'Impulsando decisiones que transforman'. Una consigna que no es retórica vacía: el CEACV es el centro de referencia de la educación ambiental en la Comunitat Valenciana para formar, informar y sensibilizar al conjunto de la sociedad valenciana sobre los diversos aspectos de la gestión del medio ambiente. Llevan años tejiéndolo, edición tras edición.

Residuos, el gran protagonista

Si hay un hilo conductor que atraviesa esta séptima edición, es la gestión de los residuos. No es casualidad. En plena era del consumo acelerado, el tratamiento de los desechos se ha convertido en uno de los retos ambientales más complejos y urgentes de nuestro tiempo, un desafío que ya no puede resolverse solo con infraestructuras o legislación, sino que exige también un cambio profundo en la manera en que los ciudadanos comprenden y actúan ante lo que tiran a la basura cada día.

Es precisamente ahí donde entra en juego la educación ambiental. Más que una asignatura o una campaña de concienciación puntual, funciona como una palanca que activa el conocimiento, fomenta la conciencia crítica y moviliza la participación activa de la ciudadanía. La formación y la sensibilización, cuando se combinan con herramientas para la acción, pueden impulsar cambios tanto individuales como colectivos orientados a construir una sociedad más justa, inclusiva y sostenible.

Un programa pensado para debatir y hacer

Las jornadas han contado con la asistencia del director general de Calidad y Educación Ambiental, Jorge Blanco, y del director general de Urbanismo, Paisaje y Evaluación Ambiental, Miguel Ángel Ivorra, quien ha participado en la entrega de los Premios EAR de urbanismo. Lejos de limitarse a conferencias magistrales, durante dos días se han desarrollado dinámicas de reflexión, debate y exposición de experiencias a través de talleres, conferencias y mesas redondas.

El programa ha articulado cuatro mesas de debate temáticas. La primera, titulada 'Desatascando la materia orgánica', ha puesto sobre la mesa experiencias concretas de compostaje, el uso del contenedor marrón y la prevención de residuos orgánicos —uno de los flujos de basura más voluminosos y menos aprovechados en los hogares españoles—. La segunda mesa, 'Educación ambiental y residuos en el ámbito de la educación formal', ha abordado cómo estas cuestiones se trabajan desde las aulas, donde el reto no es solo informar, sino crear hábitos que duren décadas.

La segunda jornada, celebrada este miércoles, ha completado el ciclo con dos mesas adicionales. La tercera ha reunido a representantes de Ecoembes y Ecovidrio para analizar cómo trabajan desde los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAPS) la educación y la comunicación ambiental, una perspectiva que conecta directamente con la economía circular y las obligaciones legales de los productores. La cuarta mesa, bajo el sugerente título 'Arte, residuos y educación ambiental. Avanzando juntos', ha explorado el vínculo entre creatividad y sostenibilidad con la participación de profesionales vinculados al IVAM, la Universitat Politècnica de València, las Fallas y la educación ambiental.

Talleres que ponen las manos en la masa

Más allá de los debates, las jornadas han reservado espacio para la práctica. Los talleres participativos han abarcado desde el reciclaje de plásticos hasta el arte con materiales residuales, pasando por juegos tradicionales aplicados al reciclaje y propuestas para la prevención del despilfarro alimentario. Una vez agotadas las plazas para asistir a las jornadas, la organización cerró las inscripciones , señal de que el interés ciudadano por estos encuentros no ha dejado de crecer.

En ese sentido, la séptima edición consolida un formato que lleva años madurando. Estas jornadas nacieron con la vocación de analizar el papel de la educación ambiental en la transformación colectiva de la sociedad, para tejer alianzas con diferentes disciplinas complementarias, conocer experiencias transformadoras que ya se están llevando a cabo e impulsar la acción. La pregunta que queda en el aire, y que cada asistente se lleva consigo al salir de La Harinera, es si esa transformación está llegando con la velocidad que la emergencia climática exige.