Una 'pastilla' que se disuelve en la boca sin agua: la solución valenciana para los millones de personas que no pueden tragar

Un consorcio valenciano desarrolla films bucodispersables con impresión 3D para que personas con disfagia puedan tomar nutrientes fácilmente.

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Tragar parece el gesto más sencillo del mundo. Pero para cerca de dos millones de personas en España, cada pastilla, cada cápsula o cada sorbo de agua puede convertirse en un obstáculo real. La disfagia, o dificultad para deglutir, afecta aproximadamente al 8% de la población española y se dispara de forma alarmante en personas mayores: casi un tercio de las personas mayores de 65 años en España padece esta afección, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología. Para quienes la sufren, tomar un suplemento nutricional o seguir un tratamiento puede ser tan complicado como superar un obstáculo físico. Un consorcio valenciano ha decidido atacar ese problema desde la raíz.

El proyecto DEGLUTECH, financiado por la Conselleria de Industria, Turismo, Innovación y Comercio a través de Ivace+i Innovación y con respaldo de fondos europeos FEDER para el período 2021-2027, propone una alternativa radical a los formatos convencionales: películas bucodispersables que se disuelven directamente en la boca sin necesidad de ingerir agua. Sin pastillas. Sin cápsulas. Sin el riesgo de atragantamiento que tantas veces lleva a los pacientes a abandonar sus tratamientos.

Un problema silencioso con consecuencias graves

La disfagia puede provocar múltiples efectos adversos como desnutrición y deshidratación, junto a riesgos relacionados con la presencia de sólidos o líquidos en los conductos respiratorios que pueden causar problemas mayores como infecciones, neumonía aspirativa y potenciales atragantamientos. No es, por tanto, una mera incomodidad. Es una condición que compromete la alimentación, la medicación y, en último término, la vida de quienes la padecen.

El problema se agrava especialmente en personas con enfermedades neurodegenerativas. La disfagia orofaríngea ocurre con mayor frecuencia en adultos mayores que padecen trastornos neurológicos: afecta al 80% de los pacientes con alzhéimer, al 60% de los que sufren párkinson y a entre el 37% y el 78% de los supervivientes de un accidente cerebrovascular. Son cifras que obligan a pensar en soluciones a medida, y eso es exactamente lo que plantea DEGLUTECH.

En la población anciana institucionalizada, la disfagia afecta al 68% de los residentes, y en los hospitales, el 34,2% de los pacientes ingresados por neumonía padecen esta patología. Con ese panorama de fondo, la pregunta no era si hacía falta innovar, sino cuándo.

La solución: nutracéuticos impresos en 3D y personalizados al milímetro

El corazón tecnológico del proyecto reside en una combinación poco habitual: técnicas de farmacompounding —la preparación personalizada de medicamentos— integradas con sistemas avanzados de impresión 3D. El resultado son productos nutracéuticos diseñados específicamente para cada paciente, donde no solo varía la composición, sino también la dosis, el tamaño o incluso la forma. Como un traje a medida, pero para la salud.

Los formatos que se desarrollan son películas bucodispersables: láminas ultrafinas que se colocan sobre la lengua y se disuelven en cuestión de segundos, liberando los nutrientes o compuestos bioactivos directamente en la mucosa oral. Sin agua. Sin esfuerzo. Y, sobre todo, sin riesgo. Este tipo de tecnología, hasta ahora más explorada en el ámbito farmacéutico, da el salto aquí al universo de la nutrición clínica personalizada.

El proyecto no se limita a facilitar la ingesta. También incorpora ingredientes bioactivos orientados a prevenir problemas asociados al envejecimiento, con un foco especial en la salud ósea, la visión y la calidad del descanso. La lógica es doble: que el paciente pueda tomar lo que necesita, y que lo que toma le sirva también para envejecer mejor.

Un consorcio que suma laboratorio, industria, hospital y universidad

DEGLUTECH está liderado por Labinderb, laboratorio con experiencia en formulación y análisis de productos nutracéuticos, y reúne a cinco actores del sistema de innovación valenciano. Multi3DPrint desarrolla las tecnologías de fabricación mediante impresión 3D; AIMPLAS —el Instituto Tecnológico del Plástico— adapta las técnicas de farmacompounding y extrusión para optimizar los procesos de fabricación; el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) aporta el conocimiento clínico para definir los perfiles de pacientes y validar las soluciones desde el punto de vista sanitario; y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) contribuye con la investigación científica y la evaluación de la funcionalidad de los nuevos formatos.

Es, en cierto modo, el modelo que debería ser habitual y que todavía es excepcional: empresa, tecnología, clínica y ciencia trabajando sobre el mismo problema desde el primer día.

Validación en marcha y horizonte sanitario

En la actualidad, el consorcio trabaja en la formulación y validación de estos productos personalizados, así como en la optimización de los procesos de fabricación para garantizar su estabilidad y adaptación a los distintos perfiles de pacientes. El objetivo final es que estos formatos puedan transferirse al ámbito sanitario y a la industria nutracéutica, donde la demanda de soluciones para poblaciones vulnerables no deja de crecer.

DEGLUTECH se alinea con las prioridades del Comité Estratégico de Innovación Especializado en Agroalimentación y con la Estrategia de Especialización Inteligente de la Comunitat Valenciana (S3), que apuesta por el desarrollo de productos para colectivos con necesidades específicas, desde alergias e intolerancias hasta la tercera y cuarta edad. En un país que envejece a ritmo acelerado, proyectos como este no son solo una apuesta tecnológica: son una respuesta concreta a una realidad que muchas familias viven cada día en la mesa.