Una pasarela sobre la V-31 cerrará el tramo sur del Anillo Verde Metropolitano de València este verano, uniendo l'Horta Sud con Pinedo

La Generalitat ultima la instalación de la pasarela ciclopeatonal sobre la V-31 en Sedaví, clave para completar el anillo verde metropolitano de València.

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Durante décadas, cruzar la autovía V-31 a pie o en bicicleta ha sido, sencillamente, imposible. Una vía de alta capacidad y con un volumen de tráfico intenso actuaba como una cicatriz que dividía el territorio, separando los municipios de l'Horta Sud del litoral. Esa barrera está a punto de desaparecer. La Generalitat Valenciana se encuentra en la recta final de la construcción de la nueva pasarela ciclopeatonal sobre la V-31 a su paso por Sedaví, una infraestructura que, tras superar la prueba de carga, tiene prevista su instalación en los próximos días y su apertura al público durante el verano.

La pieza que faltaba en el puzzle metropolitano

No es una obra más. La nueva pasarela es el eslabón que cierra el tramo sur del Anillo Verde Metropolitano de València, un ambicioso corredor circular de más de 56 kilómetros pensado para peatones y ciclistas que conecta los municipios del área metropolitana a través de itinerarios seguros, accesibles y, en muchos tramos, rodeados de huerta y espacios naturales. El proyecto contempla crear una infraestructura ciclopeatonal continua de 56 km, dividida en nueve tramos. Con la incorporación de esta pasarela, el tramo Sedaví–Picanya, de 5,6 kilómetros de longitud, quedará completamente en servicio, lo que permitirá llegar desde esa zona hasta Pinedo.

El vicepresidente tercero del Consell y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, Vicente Martínez Mus, visitó las obras acompañado del secretario autonómico de Infraestructuras y Transporte, Fco. Javier Sendra, de la directora general de Infraestructuras de Transporte Terrestre, María José Martínez Ruzafa, y del alcalde de Sedaví. Durante el recorrido, el vicepresidente no escatimó en énfasis sobre el valor estratégico de la actuación.

"Una actuación que permitirá cerrar el Anillo Verde Metropolitano en el tramo sur y reforzar la conexión para ciclistas y peatones entre los distintos municipios del área metropolitana de València" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero del Consell y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

3,6 millones de euros y fondos europeos para tender un puente

Las obras de este tramo, iniciadas en junio de 2023, cuentan con una inversión de 3,6 millones de euros financiados con fondos europeos Next Generation. Estas obras están cofinanciadas por la Generalitat y fondos de la Unión Europea-Next GenerationEU, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) a través del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. En la práctica, dinero europeo destinado a crear una red de movilidad sostenible que, kilómetro a kilómetro, va tomando forma en la periferia de la capital valenciana.

Desde el punto de vista técnico, la pasarela tendrá una anchura de 4,35 metros y contará con rampas de pendiente inferior al 6%, lo que garantiza la accesibilidad universal. Es decir, podrán utilizarla tanto ciclistas y peatones como personas con movilidad reducida, sin que la infraestructura suponga ningún obstáculo. Una decisión de diseño que no es casual: en el discurso de la movilidad urbana moderna, la accesibilidad ya no es un añadido, sino un requisito de partida.

Un recorrido de 5,6 kilómetros que atraviesa barreras

El trazado del tramo 2 entre Sedaví y Picanya registra una longitud de 5,6 kilómetros desde la V-31, donde conecta con el tramo ya en servicio. El vial continúa en dirección este-oeste atravesando la autovía V-31 con la nueva pasarela, el casco urbano de Sedaví por su lado norte, y llega hasta la CV-400. Una vez salvado el cruce mediante un paso inferior, sigue con su trazado cruzando las vías de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y ya en Picanya conecta con el tramo del Anillo Verde en servicio.

Dicho de otro modo: el itinerario no solo salta sobre una autovía, sino que también se abre paso bajo una carretera comarcal, tejiendo una ruta continua entre municipios que hasta ahora solo podían conectarse en bicicleta o a pie dando grandes rodeos o compartiendo calzada con el tráfico rodado.

El anillo verde, un proyecto que avanza tramo a tramo

En la actualidad, seis tramos ya están plenamente operativos mientras se afronta la fase final del tramo 2. El Anillo Verde Metropolitano es una infraestructura de 56 kilómetros de longitud que conectará distintos municipios cercanos a la capital mediante itinerarios seguros para peatones y ciclistas. El tramo norte se encuentra completamente en servicio. En el oeste, está operativo el recorrido entre Aldaia y Quart de Poblet, mientras continúan las obras entre Quart de Poblet y Massarrojos. En el este, València ya dispone de un tramo urbano en marcha y el de Alboraia está en fase de proyecto.

En paralelo se desarrollan actuaciones en el tramo 5, que fue afectado por la DANA al discurrir por el parque natural del Turia, y se avanza en el proyecto del tramo 8, en la zona costera de Alboraia. Una variable que recuerda que este gran cinturón verde metropolitano no ha sido ajeno a los estragos de la catástrofe climática de octubre de 2024, y que la reconstrucción también pasa por recuperar y ampliar las infraestructuras de movilidad sostenible dañadas.

Cuando la pasarela sobre la V-31 quede instalada y abra sus puertas este verano, un ciclista podrá pedalear desde Pinedo, junto a la Albufera, hasta Picanya, pasando por Sedaví, sin cruzar un solo semáforo ni compartir carretera con un camión. No es un detalle menor: es exactamente el tipo de infraestructura que determina si una ciudad —y su área metropolitana— toma en serio la apuesta por la movilidad sostenible o se queda en las buenas intenciones.