Cada día, más de 8.000 vehículos atraviesan el centro de Carlet por la CV-50, convirtiendo dos kilómetros de travesía urbana en un cuello de botella que los vecinos del municipio valenciano llevan décadas soportando. La solución lleva nombre propio —Ronda Oeste— y una inversión de 7,2 millones de euros. Pero antes de que el asfalto nuevo gane terreno al caos circulatorio, el subsuelo ha decidido añadir un capítulo inesperado a la historia: una necrópolis de época andalusí que nadie tenía catalogada.
Una obra, dos frentes abiertos
Las obras de la nueva circunvalación, arrancadas a finales de octubre de 2025, transcurren ahora en un ritmo doble y simultáneo. Mientras las máquinas avanzan en los tramos despejados, los arqueólogos trabajan con cuidado milimétrico en la zona del yacimiento conocido como El Pedregal. Lo que nadie esperaba era encontrar, junto a ese enclave ya conocido, una necrópolis cercana que no estaba identificada en ningún registro. Hasta el momento han aflorado unos 20 esqueletos, dos de ellos ya desenterrados, pertenecientes a la época andalusí, un período que se extiende entre los siglos VII y XVII.
La directora general de Infraestructuras de Transporte Terrestre de la Generalitat Valenciana, María José Martínez Ruzafa, visitó recientemente la zona junto a la alcaldesa de Carlet, Laura Sáez Martínez, para constatar de primera mano el avance de los trabajos en este escenario tan particular.
"El gran esfuerzo que están realizando los técnicos para avanzar en una obra cuyos trabajos ordinarios se realizan en paralelo a otras labores tras el hallazgo de diferentes restos." - María José Martínez Ruzafa, directora general de Infraestructuras de Transporte Terrestre de la Generalitat Valenciana
La metodología arqueológica aplicada se rige por la Ley 4/1998 del Patrimonio Cultural Valenciano y el Decreto 107/2017 del Consell. Cada hallazgo relevante se notifica de inmediato al Servicio Territorial de Cultura de Valencia, que determina los pasos a seguir. Tras los trabajos de campo, está prevista la realización de estudios paleontológicos individuales de cada esqueleto recuperado. El objetivo es documentar esta necrópolis para que pase a formar parte del registro histórico del municipio.
El fin de una travesía urbana histórica
La nueva ronda tendrá una longitud de aproximadamente 1.680 metros y estará ubicada en el borde exterior de Carlet, paralela a la travesía actual, a unos 500 metros de distancia. No será solo una carretera de paso. La vía contará también con carriles para bicicletas y un paseo para peatones, y para controlar la velocidad se incorporarán tres glorietas en los cruces principales. En total, se dedicarán aproximadamente 15.000 metros cuadrados para viandantes y ciclistas, con la plantación de 853 árboles y cerca de 10.000 arbustos.
El proyecto, financiado con fondos del Gobierno de España en el marco de un convenio con el Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, permitirá eliminar el paso de la CV-50 por el interior del municipio. Actualmente, esa travesía urbana de aproximadamente dos kilómetros soporta más de 8.000 vehículos al día, con los problemas de congestión, ruido, contaminación y riesgo vial que eso implica para quienes viven en sus márgenes. Además, evitará que el tráfico de la carretera tenga que cruzar el paso a nivel de la línea 1 de Metrovalencia, un punto de fricción adicional que lastra la fluidez diaria.
La actuación sufrió importantes retrasos derivados del incremento de los costes de los materiales de construcción tras la guerra de Ucrania. El trazado de la Ronda Oeste tampoco se vio afectado por las riadas de 2024 y no figura como zona inundable en la cartografía de la Generalitat, un dato relevante teniendo en cuenta que parte del municipio sí resultó afectado por aquella catástrofe.
Infraestructura y patrimonio, un equilibrio necesario
La CV-50 es un eje estratégico que conecta distintas poblaciones de la comarca de la Ribera con otras del sur de la Comunitat Valenciana. En el tramo que atraviesa Carlet predominan los desplazamientos cotidianos de carácter local, lo que hace especialmente necesaria una solución que separe el tráfico de paso del tejido urbano. La Ronda Oeste no pretende solo mover coches más rápido; busca reordenar la vida del municipio.
"Va más allá de la ejecución de una infraestructura: supone una apuesta firme por un modelo de territorio moderno, cohesionado y respetuoso con su entorno, al tiempo que garantiza la protección del patrimonio cultural mediante el seguimiento arqueológico de las obras." - María José Martínez Ruzafa, directora general de Infraestructuras de Transporte Terrestre de la Generalitat Valenciana
Lo que empezó como una obra civil para aliviar el tráfico ha acabado convirtiéndose, casi por accidente, en una ventana abierta al pasado medieval de la Ribera. Los esqueletos que afloran bajo las máquinas no frenan el proyecto, pero sí le añaden una capa de complejidad —y de significado— que pocos municipios tienen la oportunidad de incorporar a su memoria colectiva. Cuando la Ronda Oeste esté terminada, Carlet no solo habrá ganado una carretera: habrá recuperado también un fragmento de su historia que llevaba siglos enterrado.


