Hay obras que no son solo de hormigón y tuberías. Las que arrancaron esta semana en el sector 35 de la Acequia Real del Júcar, entre los municipios de Almussafes, Benifaió y Sollana, forman parte de un esfuerzo inversor de 25,7 millones de euros con el que la Generalitat Valenciana pretende transformar uno de los sistemas de riego más antiguos del mundo en una infraestructura del siglo XXI. El objetivo es doble: que los agricultores desperdicien menos agua y que el parque natural de l'Albufera reciba más caudal ecológico.
Una obra de 4,8 millones para 781 agricultores
La actuación que acaba de comenzar en el sector 35 cuenta con un presupuesto de adjudicación de 4.822.949,72 euros y un plazo de ejecución de 16 meses. Cuando concluya, habrá modernizado 315 hectáreas de superficie regable y beneficiado a 781 explotaciones agrarias. Pero el dato que más llama la atención es el del ahorro hídrico: se estima que esta sola actuación permitirá recuperar 926.864 metros cúbicos de agua al año, el equivalente a casi 2.942 metros cúbicos por hectárea. Para hacerse una idea de la escala, eso equivale aproximadamente a llenar 370 piscinas olímpicas cada año, agua que hasta ahora se perdía por filtraciones e ineficiencias en canales centenarios.
Las obras contemplarán la construcción de la conducción de transporte, el cabezal de riego comunitario, la red de distribución, los hidrantes y las conexiones hasta cada parcela. Es decir, una modernización integral que sustituye la lógica del riego tradicional por un sistema presurizado y controlado.
"Estamos hablando de una obra que une agricultura y medio ambiente. Permite que los regantes trabajen con más seguridad, reduce pérdidas, mejora la gestión del agua y contribuye a que l'Albufera reciba recursos hídricos en mejores condiciones" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Siete siglos de historia bajo el pico y la pala
Modernizar la Acequia Real del Júcar no es un trámite menor. Desde hace 750 años, la Acequia Real del Júcar administra las aguas del Júcar en las comarcas de la Ribera y l'Horta Sud. Fue el rey Jaume I quien fundó la institución concediendo a los habitantes de Alzira la facultad de regar sus tierras con las aguas del gran canal. El canal principal recorre 54 kilómetros a lo largo de 20 poblaciones. Hoy, la comunidad agrupa a más de 25.000 regantes que cultivan alrededor de 20.500 hectáreas de cítricos, caquis, frutales, huerta y arrozal. Intervenir en ella es, en cierta medida, reescribir una parte del paisaje agrícola valenciano.
El origen de la Albufera de Valencia está íntimamente ligado a las obras de ampliación de la Acequia Real del Júcar. No es casualidad, por tanto, que buena parte del ahorro de agua obtenido con la modernización se destine a reforzar los caudales ecológicos del parque natural. Lo que en su día construyó el humedal sigue siendo, siglos después, su principal fuente de vida.
Un plan que va mucho más allá del sector 35
La actuación inaugurada esta semana no es un hecho aislado. La Generalitat ya tiene en el haber otras intervenciones completadas en la misma infraestructura: las obras del sector 17, en Alzira, finalizadas con una inversión de 4,25 millones de euros, que beneficiaron a 500 regantes y modernizaron 249 hectáreas; y las del sector 4, en Alberic y Massalavés, con 4,19 millones de euros aplicados a 255 hectáreas y 506 agricultores.
Además, a través del Decreto 74/2024, el Consell aprobó una subvención directa para modernizar ocho sectores más de la acequia: el 12, 13, 25, 29, 41, 42, 43 y 44. El coste total de estas actuaciones asciende a 40,72 millones de euros, de los cuales la Generalitat aporta 12,62 millones con fondos propios. En conjunto, se modernizarán 2.195 hectáreas y se beneficiará a 5.844 agricultores, con un ahorro estimado de 6,67 hectómetros cúbicos de agua que se derivarían como caudales ecológicos hacia l'Albufera.
"La modernización de regadíos es una de las herramientas más eficaces para garantizar el futuro de la agricultura valenciana, porque permite producir con menos agua, reducir costes y adaptar nuestras explotaciones a una realidad climática cada vez más exigente" - Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca de la Generalitat Valenciana
Agricultura y medio ambiente, dos caras de la misma moneda
El trasfondo de todo este plan de inversión apunta a una pregunta cada vez más urgente en el arco mediterráneo: ¿cómo se sostiene una agricultura centenaria en un territorio que cada vez tiene menos agua disponible? La respuesta que propone la Generalitat pasa por la eficiencia: no recortar cultivos ni reducir superficie, sino hacer más con cada gota. En ese esquema, el ahorro generado por la modernización no va al mercado ni se pierde en el camino; va directamente al ecosistema que durante siglos ha definido la identidad natural del sur de Valencia.
L'Albufera, declarada parque natural y reconocida internacionalmente por su biodiversidad, lleva décadas recibiendo menos agua de la que necesita. Cada hectómetro cúbico recuperado gracias a estas obras es, en la práctica, un paso hacia la recuperación de un espacio que va mucho más allá de lo agrícola: es patrimonio natural, cultural y paisajístico de toda la Comunitat Valenciana.
